Lunes, 23 de agosto de 2010

Homil?a de Monse?or Jos? Luis Mollaghan, Arzobispo de Rosario, en la celebraci?n del d?a del ni?o (8 de agosto de 2010). (AICA)

LA PRIMERA COMUNI?N DE LOS NI?OS

A los se?ores p?rrocos, sacerdotes,
religiosos, religiosas y fieles laicos

Con ocasi?n de la preparaci?n del Congreso arquidiocesano de Catequesis, a celebrarse el pr?ximo mes de octubre, deseo recordar un acontecimiento eclesial ocurrido hace cien a?os, que tienen una gran significado e importancia para los ni?os.

San Pio X: 8 de agosto de 1810

Hace cien a?os, el 8 de agosto de 1910, San Pio X, durante su pontificado, hizo un gran regalo pastoral a toda la Iglesia en favor de los ni?os, y que hoy coincidentemente podemos festejar al celebrar el d?a del ni?o.?El Sumo Pont?fice, por medio del Decreto "Quam Singulari", estableci? para la Iglesia que los ni?os pudieran acercarse a la primera confesi?n y a la Primera Comuni?n cuando tuvieran la edad del uso de raz?n. En aquella oportunidad se estim?, en general, que esa edad para los ni?os eran los siete a?os, por lo cual? desde entonces comenzaron a hacer su Primera Comuni?n tempranamente.

Dec?a el Papa que, inclusive bajo el pretexto de mirar por el decoro del Sant?simo Sacramento, se hab?a alejado a los fieles de ?l, y fue causa de no pocos males. Suced?a, pues, que la ni?ez, en los primeros a?os, "se ve?a apartada de abrazarse con Cristo, se ve?a privada de todo jugo de vida interior". Y agregaba "aunque a la primera Comuni?n preceda una preparaci?n diligente y una confesi?n bien hecha, lo cual no en todas partes ocurre, siempre resulta trist?sima la p?rdida de la inocencia bautismal, que, recibiendo en edad m?s temprana la Santa Eucarist?a, acaso pudiera haberse evitado" (cfr. Quam Singulari, n? 5). Y agregaba: " Ni merece menos reprobaci?n la costumbre existente en muchos lugares de prohibir la confesi?n a los ni?os no admitidos a la Sagrada Mesa, o de no darles la absoluci?n" (ibidem).

De este modo la Eucarist?a ser?a para los ni?os la manifestaci?n del amor de Jes?s por ellos, haciendo realidad las palabras del Evangelio: "Dejen que los ni?os vengan a mi" (Marcos 10, 13); y marcar?a en la vida de la Iglesia no solo para los ni?os, sino tambi?n para los adultos, la centralidad de la Eucarist?a en la vida de los fieles, como pan de vida y alimento de salvaci?n para todos.

Un poco de historia

Conviene tener presente, haciendo un poco de historia, que con el paso de los a?os se hab?a disuadido a los fieles creyentes el poder recibir frecuentemente la Sagrada Comuni?n, ya que se conceb?a que recibir a Jes?s deb?a ser m?s bien la coronaci?n de una profunda vida cristiana, en lugar de un camino para hacerla realidad,? acerc?ndose m?s y m?s a?Ella.

San Pio X, en cambio, con una visi?n superior teol?gica y pastoral, repuso una nueva pr?ctica en la Iglesia, opuesta a la mencionada; fomentando la comuni?n frecuente, inclusive pudi?ndose recibir cada d?a con fervor como ya se hab?a expresado anteriormente y contradecido despu?s (cfr. Tridentina Synodus, 16.VII.1905).

Posteriormente, en 1910, con el Decreto "Quam Singulari", cuya fecha deseo evocar, ?el Papa promovi? con entusiasmo la anticipaci?n de la Primera Comuni?n de los ni?os, que podr?an realizarla hacia los siete a?os de edad, cuando el ni?o comenzaba a razonar. De este modo, gracias a Dios, volvi? a la Iglesia una pr?ctica muy antigua (ver por ejemplo Concilio Lateranense IV y Decretos del Concilio de Trento), que se hab?a perdido? en los ?ltimos siglos.

La Primera Comuni?n desde peque?os

Quienes recibimos la Primera Comuni?n siendo peque?os, sin haber percibido este cambio fundamental promovido por San P?o X, hoy podemos agradecer a Dios que tuvimos la gracia de recibir desde muy temprano al mismo Jes?s en nuestras vidas, lo cual tambi?n debemos extender a nuestros padres, a nuestros catequistas, y a nuestro p?rroco, que entonces nos prepararon para recibir al Se?or.

Dios quiera que este don, el m?s grande que tenemos, el Cuerpo y la Sangre de Jes?s en la Eucarist?a, pueda ser siempre recibido en nuestra Arquidi?cesis por todos los ni?os, renovando la dedicaci?n y el ardor por la catequesis en todas nuestras parroquias. Para ello, necesitamos contar tambi?n con una Catequesis de iniciaci?n solida y atractiva, donde los ni?os gusten la catequesis y tambi?n sus padres participen de alguna manera, a fin de que los ni?os al recibir a Jes?s, puedan empezar a conocerlo y amarlo.

Recordemos que en la Eucarist?a Dios se hace presente con su acci?n salvadora. En efecto, la Eucarist?a es el mismo Jes?s, acci?n de gracias y alabanza al Padre; memorial del sacrificio de Cristo y de su Cuerpo; presencia real de Cristo, por el poder de su Palabra y de su Esp?ritu. La Eucarist?a establece tambi?n la comuni?n con el Se?or, muerto y resucitado; y lo abre a la fuente de la vida divina. Es la actualizaci?n del misterio de salvaci?n mediante la acci?n del Esp?ritu Santo.

Orientaciones pastorales y Congreso arquidiocesano de Catequesis

Como pedimos en las Orientaciones Pastorales arquidiocesanas, debemos revitalizar en nuestras Parroquias la Catequesis de iniciaci?n, y pienso tambi?n que el Congreso arquidiocesano de Catequesis ser? una verdadera ocasi?n para ello, as? como un impulso para unificar los criterios pastorales, diocesanos y especialmente a nivel de Decanato, afianzar los contenidos catequ?ticos, a la luz del Catecismo de la Iglesia, tener presente la importancia del tiempo de preparaci?n y dem?s exigencias para vivir la iniciaci?n cristiana, y acercarse felizmente a la Primera Comuni?n y a los Sacramentos. Esta es la meta que les confi? a quienes preparan este Congreso; particularmemnte a los dos sacerdotes responsables del mismo, el Pbro. Walter Kuhry y el Pbro. Lic. Osvaldo Macerola, conjuntamente con los laicos de la Junta de catequesis y los delegados del Consejo Presbiteral.

Pido oraciones, y conf?o que el Congreso de Catequesis arquidiocesano sea una ocasi?n para lograr este crecimiento de la Catequesis de iniciaci?n; sperando que se acreciente su preparaci?n y participaci?n en las Parroquias y comunidades, tanto por parte de nuestros sacerdotes, religiosos y religiosas, y de un gran n?mero de catequistas; a fin de que nuestros chicos y chicas, siguiendo a ense?anza de San Pio X, se preparen para una vida cristiana m?s honda, y a la vez reciban a Jes?s, como el verdadero Salvador y amigo de los ni?os que los invita a seguirlo.

Me encomiendo a sus oraciones y los saludo con afecto en Cristo y Nuestra Madre del Rosario.

Mons. Jos? Luis Mollaghan, arzobispo de Rosario?


Publicado por verdenaranja @ 22:40  | Homil?as
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