Mi?rcoles, 25 de agosto de 2010

ZENIT? Nos ofrece?las palabras que el Papa Benedicto XVI pronunci? el domingo, 15 de Agosto de 2010, Solemnidad de la Asunci?n de la Virgen, durante el rezo del ?ngelus, con los peregrinos reunidos en el patio del Palacio Apost?lico de Castel Gandolfo.

Queridos hermanos y hermanas,

hoy, en la solemnidad de la Asunci?n al Cielo de la Madre de Dios, celebramos el paso de la condici?n terrena a la bienaventuranza celeste de Aquella que engendr? en la carne y acogi? en la fe al Se?or de la Vida. La veneraci?n hacia la Virgen Mar?a acompa?a desde los inicios el camino de la Iglesia y ya a partir del siglo IV aparecen fiestas marianas: en algunas se exalta el papel de la Virgen en la historia de la salvaci?n, en otras se celebran los momentos principales de su existencia terrena. El significado de la fiesta de hoy est? contenido en las palabras finales de la definici?n dogm?tica, proclamada por el Venerable P?o XII el 1 de noviembre de 1950 y del que este a?o se celebra el 60? aniversario: ?La Inmaculada siempre Virgen Mar?a, Madre de Dios, terminado el curso de su vida terrena, fue llevada a la gloria celeste el alma y cuerpo? (Const. ap. Munificentissimus Deus, AAS 42 [1950], 770).

Artistas de toda ?poca han pintado y esculpido la santidad de la Madre del Se?or adornando iglesias y santuarios. Poetas, escritores y m?sicos han tributado honor a la Virgen con himnos y cantos lit?rgicos. De Oriente a Occidente la Toda Santa es invocada como Madre celeste, que sostiene al Hijo de Dios entre los brazos y bajo cuya protecci?n encuentra refugio toda la humanidad, con la antiqu?sima oraci?n: ?Bajo tu amparo nos acogemos, santa Madre de Dios: no desprecies nuestras s?plicas en las necesidades, antes bien, l?branos de todo peligro, oh Virgen gloriosa y bendita".

Y en el Evangelio de la solemnidad de hoy, san Lucas describe la realizaci?n de la salvaci?n a trav?s de la Virgen Mar?a. Ella, en cuyo seno se hizo peque?o el Omnipotente, tras el anuncio del ?ngel, sin vacilaci?n alguna, se dirige de prisa donde su pariente Isabel para llevarle al Salvador del mundo. Y, de hecho, ?apenas Isabel oy? el saludo de Mar?a, el ni?o salt? de alegr?a en su seno... [y] se llen? del Esp?ritu Santo? (Lc 1,41); reconoci? a la Madre de Dios en ?aquella que ha cre?do que se cumplir? lo que le fue anunciado de parte del Se?or? (Lc 1,45). Las dos mujeres, que esperaban el cumplimiento de las promesas divinas, pregustan ya el gozo de la venida del Reino de Dios, la alegr?a de la salvaci?n.

Queridos hermanos y hermanas, confiemos en Aquella que ? como afirma el Siervo de Dios Pablo XVI ? ?asunta al cielo, no ha dejado su misi?n de intercesi?n y de salvaci?n? (Ex. ap. Marialis Cultus, 18, AAS 66 [1974], 130). A Ella, gu?a de los Ap?stoles, apoyo de los M?rtires, luz de los Santos, dirigimos nuestra oraci?n, suplic?ndola que nos acompa?e en esta vida terrena, que nos ayude a mirar al Cielo y que nos acoja un d?a junto a su Hijo Jes?s.

[Despu?s del ?ngelus, dijo en espa?ol]

Saludo con afecto a los fieles de lengua espa?ola, en particular al grupo de pastoral juvenil de Pamplona y Zizur Mayor. Que la celebraci?n de la Asunci?n de la Virgen Mar?a a los cielos, en la que podemos contemplar la plenitud de vida a la que estamos todos llamados, fortalezca nuestra esperanza con la certeza de que la Madre de Dios sigue velando con amor sobre cada uno de nosotros. Que Dios os bendiga.

[Traducci?n del original italiano por Inma ?lvarez
?Libreria Editrice Vaticana]


Publicado por verdenaranja @ 23:07  | Habla el Papa
 | Enviar