S?bado, 28 de agosto de 2010

ZENIT? nos ofrece la catequesis que el Papa Benedicto XVI pronunci?el mi?rcoles 18 de Agosto de 2010?durante la Audiencia General celebrada en el patio del Palacio Apost?lico de Castel Gandolfo, con peregrinos procedentes de todo el mundo.

?Queridos hermanos y hermanas!

Hoy quisiera detenerme en la figura de mi Predecesor san P?o X, cuya memoria lit?rgica se celebra el s?bado pr?ximo, subrayando algunos de sus rasgos que pueden ser ?tiles tambi?n para los Pastores y los fieles de nuestra ?poca.

Giuseppe Sarto, as? se llamaba, nacido en Riese (Treviso) en 1835 de familia campesina, tras los estudios en el Seminario de Padua fue ordenado sacerdote a los 23 a?os. Primero fue vicep?rroco en Tombolo, luego p?rroco en Salzano, despu?s can?nico de la catedral de Treviso con el cargo de canciller episcopal y director espiritual del Seminario diocesano. En estos a?os de rica y generosa experiencia pastoral, el futuro Pont?fice mostr? ese profundo amor a Cristo y a la Iglesia, esa humildad y sencillez y esa gran caridad hacia los m?s necesitados, que fueron caractr?sticas de toda su vida. En 1884 fue nombrado obispo de Mantua y en 1893 Patriarca de Venecia. El 4 de agosto de 1903, fue elegido Papa, ministerio que acept? con vacilaci?n, porque no se consideraba a la altura de una tarea tan elevada.

El Pontificado de san P?o X ha dejado un signo indeleble en la historia de la Iglesia, y se caracteriz? por un notable esfuerzo de reforma, sintetizada en el lema Instaurare omnia in Christo, ?Renovar todas las cosas en Cristo?. Sus intervenciones, de hecho, abarcaron los diversos ?mbitos eclesiales. Desde el principio se dedic? a la reorganizaci?n de la Curia Romana; despu?s dio luz verde a los trabajos de la redacci?n del C?digo de Derecho Can?nico, promulgado por su sucesor Benedicto XV. Promovi?, adem?s, la revisi?n de los estudios y del iter de formaci?n de los futuros sacerdotes, fundando tambi?n varios Seminarios regionales, equipados con buenas bibliotecas y profesores preparados. Otro sector importante fue el de la formaci?n doctrinal del Pueblo de Dios. Desde los a?os en que era p?rroco hab?a redactado ?l mismo un catecismo, y durante el episcopado en Mantua hab?a trabajado para que se llegase a un catecismo ?nico, si no universal, al menos italiano. Como aut?ntico pastor, hab?a comprendido que la situaci?n de la ?poca, tambi?n por el fen?meno de la emigraci?n, hac?a necesario un catecismo al que todo fiel pudiera referirse independientemente del lugar y de las circunstancias de la vida. Como Pont?fice prepar? un texto de doctrina cristiana para la di?cesis de Roma, que se difundi? despu?s en toda Italia y en el mundo. El Catecismo llamado ?de P?o X? fue para muchos una gu?a segura en el aprendizaje de las verdades de la fe por su lenguaje sencillo, claro y preciso y por su eficacia expositiva.

Notable atenci?n dedic? a la reforma de la Liturgia, en particular de la m?sica sacra, para llevar a los fieles a una vida de oraci?n m?s profunda y a una participaci?n en los Sacramentos m?s plena. En el Motu Proprio Tra le sollecitudini (1903), afirma que el verdadero esp?ritu cristiano tiene su primera e indispensable fuente en la participaci?n activa en los sacrosantos misterios y en la oraci?n p?blica y solemne de la Iglesia (cfr ASS 36[1903], 531). Por esto recomend? acercarse a menudo a los Sacramentos, favoreciendo la frecuencia cotidiana a la Santa Comuni?n, bien preparados, y anticipando oportunamente la Primera Comuni?n de los ni?os hacia los siete a?os de edad, ?cuando el ni?o comienza a razonar?: dice as?. (cfr S. Congr. de Sacramentis, Decretum Quam singulari : AAS 2[1910], 582).

Fiel a la tarea de confirmar a los hermanos en la fe, san P?o X, frente a algunas tendencias que se manifestaron en el ?mbito teol?gico a finales del siglo XIX y a principios del XX, intervino con decisi?n, condenando el Modernismo, para defender a los fieles de las concepciones err?neas y promover una profundizaci?n cient?fica de la Revelaci?n en consonancia con la Tradici?n de la Iglesia. El 7 de mayo de 1909, con la Carta apost?lica Vinea electa, fund? el Pontificio Instituto B?blico. Los ?ltimos meses de su vida fueron amargados por el estallido de la guerra. El llamamiento a los cat?licos del mundo, lanzado el 2 de agosto de 1914 para expresar ?el acerbo dolor? de aquella hora, era el grito sufriente del padre que ve a los hijos enfrentarse uno contra el otro. Muri? poco despu?s, el 20 de agosto, y su fama de santidad empez? a difundirse pronto entre en pueblo cristiano.

Queridos hermanos y hermanas, san P?o X nos ense?a a todos que en la base de nuestra acci?n apost?lica, en los diversos campos en que trabajamos, debe haber siempre una ?ntima uni?n personal con Cristo, que hay que cultivar y acrecentar d?a tras d?a. ?ste es el n?cleo de toda su ense?anza, de todo su compromiso pastoral. S?lo si estamos enamorados del Se?or, seremos capaces de llevar a los hombres a Dios y abrirles a Su amor misericordioso, y abrir as? el mundo a la misericordia de Dios.

[En espa?ol dijo]

Saludo a los grupos de lengua espa?ola, en particular a los peregrinos de la Di?cesis de Orihuela-Alicante, de Las Palmas de Gran Canaria, de Rosario, en Argentina, y de otros pa?ses latinoamericanos. Os aliento a poner vuestros ojos en el Papa san P?o D?cimo. Acogiendo sus ense?anzas, cultivad intensamente la amistad con Cristo y sed testigos de su amor. Que Dios os bendiga.

[Llamamiento final]

Mi pensamiento va en este momento a las queridas poblaciones de Paquist?n, afectadas recientemente por una gran inundaci?n, que ha provocado numeros?simas v?ctimas y ha dejado a muchas familias sin casa.

Mientras conf?o a la bondad misericordiosa de Dios a cuantos han desapaecido tr?gicamente, expreso mi cercan?a espiritual a sus familiares y a todos aquellos que sufren a causa de esta calamidad. Que no falte a estos hermanos nuestros, tan duramente probados, nuestra solidaridad y la ayuda concreta de la solidaridad internacional.

[Traducci?n del original italiano por Inma ?lvarez
?Libreria Editrice Vaticana]


Publicado por verdenaranja @ 22:54  | Habla el Papa
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