S?bado, 28 de agosto de 2010

Carta de monse?or monse?or Adolfo A. Uriona fdp, obispo de A?atuya, con motivo del A?o Jubilar 2010-2011 (31 de julio de 2010). (AICA)

A?O JUBILAR 2010-2011

?INTRODUCCI?N:

Queridos hermanos:

Desde el a?o 2008 venimos transitando el triduo de preparaci?n para la celebraci?n del JUBILEO DE LA DI?CESIS que realizaremos, Dios mediante, el 1? de octubre de 2011, a 50 a?os de la llegada del primer Obispo, Mons. Jorge Gottau, de feliz memoria.

Cada a?o nos propusimos un lema a fin de que orientara toda la actividad pastoral. En este 2010 dec?a as?:

?De habitantes a ciudadanos y de bautizados a disc?pulos-misioneros?

Como se puede ver, el lema tiene dos partes. La primera: ?De habitantes a ciudadanos?, la hemos desarrollado en la Carta Pastoral de Cuaresma, en coincidencia con el inicio de las celebraciones del Bicentenario de nuestra patria y tomando del documento de los Obispos Argentinos, ?Hacia un bicentenario en justicia y solidaridad?.

Tal como les hab?a prometido, en esta Carta pastoral reflexionaremos acerca de la segunda parte: ?de bautizados a disc?pulos-misioneros?, en consonancia con el ?A?o Jubilar? que iniciaremos el pr?ximo 1? de octubre de 2010.?

I. ?UN A?O JUBILAR??

Ahora bien, nos preguntamos ?en qu? consiste un a?o jubilar?, ?qu? es un Jubileo?...

La celebraci?n del Jubileo tiene su origen en un mandato de Dios a Mois?s que deb?a transmitir, como mediador, al pueblo de Israel. As? leemos en el libro del Lev?tico:

?El Se?or dijo a Mois?s sobre la monta?a del Sina?: Habla en estos t?rminos a los israelitas:

Deber?s contar siete semanas de a?os -siete veces siete a?os- de manera que el per?odo de las siete semanas de a?os sume un total de cuarenta y nueve a?os.

Entonces har?s resonar un fuerte toque de trompeta: el d?a diez del s?ptimo mes -el d?a de la Expiaci?n- ustedes har?n sonar la trompeta en todo el pa?s.

As? santificar?n el quincuag?simo a?o, y proclamar?n una liberaci?n para todos los habitantes del pa?s. Este ser? para ustedes un jubileo: casa uno recobrar? su propiedad y regresar? a su familia.

Este quincuag?simo a?o ser? para ustedes un jubile: no sembrar?n ni segar?n lo que vuelva a brotar de la ?ltima cosecha, ni vendimiar?n la vi?a que haya quedado sin podar; porque es un jubileo, ser? sagrado para ustedes. S?lo podr?n comer lo que el campo produzca por s? mismo.

En este a?o jubilar cada uno de ustedes regresar? a su propiedad?

No se defrauden unos a otros, y teman a su Dios, porque yo soy el Se?or, su Dios.

Observen mis preceptos y cumplan fielmente mis leyes; as? vivir?n seguros en esta tierra?? (Cf. 25, 1-18)

Como podemos comprobar en este texto b?blico, el ?a?o jubilar? era un a?o de Gracia para todos los habitantes del pa?s, en particular para los m?s despose?dos.

La Iglesia, el nuevo Pueblo de Dios, tomando este pasaje del Antiguo Testamento? ha celebrado jubileos en determinados per?odos de su historia. As? por ejemplo el Jubileo del a?o 2000.

Nosotros, como di?cesis de A?atuya, queremos aprovechar estos 50 a?os de vida como Iglesia particular, para celebrarlo con una GRAN MISI?N DIOCESANA, que iniciaremos el 1? de octubre de 2010 y que concluiremos, Dios mediante, el 1? de octubre de 2011.

Esta carta tiene la finalidad, entonces, de invitar a todos los bautizados de la di?cesis a fin de que, como gracia particular del a?o jubilar, descubran su condici?n de ?disc?pulos?, es decir,? seguidores de Jes?s y ?misioneros?, anunciadores de su Palabra a todos los hombres.?

II. ?LA GRAN MISI?N DIOCESANA?

Dec?a el Mensaje Final de Aparecida:

?Desde el cen?culo de Aparecida nos disponemos a emprender una nueva etapa de nuestro caminar pastoral declar?ndonos en misi?n permanente. Con el fuego del Esp?ritu vamos a inflamar de amor nuestro Continente: ?Recibir?n la fuerza del Esp?ritu Santo que vendr? sobre Ustedes, y ser?n mis testigos? hasta los confines de la tierra? (Hch 1,8).

Siguiendo esta exhortaci?n de los obispos de Am?rica Latina y el Caribe queremos encarar nuestra misi?n jubilar.?

A. ?OBJETIVOS DE LA GRAN MISI?N DIOCESANA

Desde el EDAP (Equipo de animaci?n diocesana) nos venimos, reuniendo desde diciembre del a?o pasado todos los meses, a fin de reflexionar y preparar este gran acontecimiento diocesano.

Con los numerosos aportes que nos brindaron los participantes del Encuentro de pastoral (marzo de 2010)? hemos elaborado los siguientes objetivos generales:

1?. Llegar a todos con el anuncio del kerigma a fin de que nuestros fieles tengan un encuentro personal con Jesucristo.

2?. Lograr la renovaci?n de nuestras parroquias a fin que las mismas contin?en en ?estado de misi?n permanente?.

3?. Formar peque?as comunidades en torno a la lectura de la Palabra de Dios.?

Para la primera etapa de la misi?n nos proponemos: sensibilizar, convocar y formar a los distintos agentes pastorales que trabajar?n en la misma.

A) A trav?s de la ?sensibilizaci?n? buscamos: ?poner en conocimiento e invitar a todos los fieles de la di?cesis a celebrar el A?o Jubilar a trav?s de la Gran Misi?n Diocesana?.

Los medios que sugerimos utilizar son los siguientes:

Difundir este importante acontecimiento diocesano utilizando todos los medios a nuestro alcance (afiches, volantes, medios de comunicaci?n social, etc?)

Divulgando esta Carta pastoral del Obispo que convoca a la celebraci?n del Jubileo a trav?s de la Gran Misi?n Diocesana

Rezando la oraci?n de la misi?n.

Confeccionando un logo que identifique la misi?n.

Elaborando un himno de la misi?n.

Y cualquier otro medio que la creatividad de ustedes les inspire?

B) Mediante la ?convocaci?n? buscamos: ?motivar a que todos los bautizados se sientan misioneros y se involucren activamente con la misi?n?.

Los Obispos en el Mensaje final de Aparecida se expresaban as?:

?Jes?s invita a todos a participar de su misi?n. ?Que nadie se quede de brazos cruzados! Ser misionero es ser anunciador de Jesucristo con creatividad y audacia en todos los lugares donde el Evangelio no ha sido suficientemente anunciado o acogido, en especial, en los ambientes dif?ciles y olvidados y m?s all? de nuestras fronteras?

Algunos medios sugeridos:?

Carta personal del p?rroco para invitar a los agentes pastorales a participar de la Gran Misi?n Diocesana.

Promover la IAM (Infancia y adolescencia misionera) y la UEAM (Uni?n de enfermos y ancianos misioneros)

Convocar y comprometer formalmente a todas las comunidades educativas.

Pensar encuentros motivadores y un plan de formaci?n sistem?tica.??

C) Y, en tercer lugar, ?queremos brindar a los bautizados, que se ofrezcan para ser misioneros, una formaci?n integral?.

Considero fundamental este tiempo de formaci?n. Los que salgan a llevar la Buena Noticia deben imbuirse de un verdadero esp?ritu misionero a trav?s de de una seria preparaci?n doctrinal, pastoral y espiritual. No podemos ni debemos ?improvisar?. Por eso motivo a todos los sacerdotes, religiosos /as y laicos consagrados a abocarse a esta tarea de una manera creativa y sistem?tica.

Algunos medios posibles:

Elaborar una catequesis en base al tr?ptico (Junta de catequesis)

Elaborar un plan de formaci?n que tenga en cuenta lo siguiente:

El itinerario formativo que propone el Documento de Aparecida, Cap. VI?.

Una espiritualidad del misionero

M?todo de la ?lectio divina?

Un esquema de la visita a las familias y a los diversos sectores

Campa?a de difusi?n de la Biblia y/o el N.T.

Aprovechar el material de formaci?n brindado por el CELAM??

Hasta aqu? la etapa preparatoria?

Tendremos que seguir reflexionando y orando a lo largo de este tiempo para buscar juntos c?mo implementar ?la misi?n propiamente dicha? (el Encuentro pastoral de 2011 estar? todo centrado en esta b?squeda), la cual tendr? sus ?tiempos fuertes?. Es mi deseo que los mismos se vayan gestando desde la experiencia comunitaria, a la luz de la lectura de la Palabra de Dios, en el silencio orante y en la fortaleza que nos brinda la Eucarist?a.

Ahora, tomando como base la Enc?clica ?Redemptoris Missio? de Juan Pablo II en su Cap?tulo 8, les propongo algunos elementos esenciales a la hora de ir cultivando una ?espiritualidad misionera?, que d? sentido y contenido a esta experiencia de llevar la Buena Noticia a los hombres.

?B. VIVIR UNA AUT?NTICA ?ESPIRITUALIDAD MISIONERA?

Seg?n el venerado Papa, la actividad misionera exige una espiritualidad espec?fica. Si bien se refiere a la misi?n ?ad gentes?, es decir a los misioneros que se van a otro pa?s, las l?neas fundamentales, por analog?a, tambi?n pueden aplicarse a nuestra experiencia de misi?n. Sigo la misma estructura que nos presenta el santo Padre en el mencionado cap?tulo.?

1?. Dejarse conducir por el Esp?ritu

?Todos los que son conducidos por el Esp?ritu de Dios son hijos de Dios? (Rm 8,14)?

Es el Esp?ritu Santo quien forma a Cristo en nuestro interior y esto es fundamental, porque no se puede dar testimonio de Cristo sin reflejar su imagen, la cual se hace viva en nosotros por la gracia y por obra del Esp?ritu.

Es el mismo Esp?ritu quien, al infundirse en Pentecost?s sobre los disc?pulos, los transform? de ignorantes y cobardes en testigos valientes y preclaros anunciadores de su palabra.

Hoy tambi?n, como en aquellos primeros tiempos de la Iglesia, la misi?n, en este mundo ?posmoderno y laicista? es compleja y dif?cil; exige la valent?a y la luz del Esp?ritu para enfrentarla. As? nos lo expresaba Aparecida:

?El Se?or nos dice: ?No tengan miedo? (Mt 28, 5). Como a las mujeres en la ma?ana de la Resurrecci?n, nos repite: ??Por qu? buscan entre los muertos al que est? vivo?? (Lc 24, 5). Nos alientan los signos de la victoria de Cristo resucitado, mientras suplicamos la gracia de la conversi?n y mantenemos viva la esperanza que no defrauda. Lo que nos define no son las circunstancias dram?ticas? de la vida, ni los desaf?os de la sociedad, ni las tareas que debemos emprender, sino ante todo el amor recibido del Padre gracias a Jesucristo por la unci?n del Esp?ritu Santo???

2?. Vivir el misterio de Cristo ?enviado?

?Tengan los mismos sentimientos de Cristo Jes?s? (Fil 2,6)?

No se puede comprender y vivir la misi?n si no es con referencia a Cristo en cuanto enviado a evangelizar.

?l ha sido enviado por el Padre a fin de que se encarnara entre los hombres, anunciara la Buena Noticia del Reino y diera su vida en la Cruz para salvar a la humanidad.

El misionero debe tener los mismos sentimientos de Cristo quien, sin dejar de ser Dios, se despoj? de s? mismo para hacerse uno de nosotros y recorri?, desde el amor, el camino que conduce a la cruz. Tambi?n al misionero se le pide que se despoje de s? mismo para hacerse todo de todos y as? anunciar a los hombres la Buena Noticia de la salvaci?n.

Se necesita ?aprender a morir a s? mismo? para transmitir el mensaje con fruto a los dem?s, sabiendo que cuando ?el grano de trigo que cae en la tierra no muere, queda solo; pero si muere, da mucho fruto. El que tiene apego a su vida la perder?; y el que no est? apegado a su vida en este mundo, la conservar? para la Vida eterna? (Jn 12, 24-25)

Por otra parte, esta exigencia no nos debe desanimar, porque ?al ser ?enviado?, el misionero experimenta la presencia consoladora de Cristo, que lo acompa?a en todo momento de su vida. ?No tengas miedo... porque yo estoy contigo? (Hech 18, 9-10). Cristo lo espera en el coraz?n de cada hombre?.?

3?. Amar a la Iglesia y a los hombres como Jes?s los ha amado

?Este es mi mandamiento: ?mense los unos a los otros, como yo los he amado. No hay amor m?s grande que dar la vida por los amigos? (Jn 15,12-13)?

La espiritualidad misionera se caracteriza por la caridad apost?lica? El misionero se mueve a impulsos del ?celo por las almas?, que se inspira en la caridad misma de Cristo y que est? hecha de atenci?n, ternura, compasi?n, acogida, disponibilidad, inter?s por los problemas de la gente:

?Jes?s recorr?a todas las ciudades y los pueblos, ense?ando en las sinagogas, proclamando la Buena Noticia del Reino y curando todas las enfermedades y dolencias.

Al ver a la multitud, tuvo compasi?n, porque estaban fatigados y abatidos, como ovejas que no tienen pastor? (Mt 9, 35-36)

El misionero debe estar impulsado por la caridad: para poder anunciar a todo hombre que es amado por Dios y que ?l mismo puede amar, debe dar testimonio de caridad para con todos, gastando la vida por el pr?jimo, particularmente por los m?s peque?os y pobres.

Por ?ltimo, lo mismo que Cristo, ?l debe amar a la Iglesia: ?Cristo am? a la Iglesia y se entreg? a s? mismo por ella? (Ef 5, 25). S?lo un amor profundo por la Iglesia puede sostener el celo del misionero para seguir anunciando, sin desalentarse, el Reino de los cielos.?

4?. El verdadero misionero es el santo

?As? como aquel que los llam? es santo, tambi?n ustedes sean santos en toda su conducta, de acuerdo con lo que est? escrito: Sean santos, porque yo soy santo? (1 Pe 1,15-16)?

La llamada a la misi?n deriva de por s? de la llamada a la santidad. Cada misionero, lo es aut?nticamente si se esfuerza en el camino de la santidad? La vocaci?n universal a la santidad est? estrechamente unida a la vocaci?n universal a la misi?n, nos dec?a Juan Pablo II.

No basta con renovar los m?todos pastorales, ni organizarnos mejor en la Iglesia, es necesario un nuevo ?anhelo de santidad? entre todos los bautizados, que los impulse a comprometerse en serio por sus hermanos, tal como nos lo dice el Documento de Aparecida:

?Se trata de confirmar, renovar y revitalizar la novedad del Evangelio arraigada en nuestra historia, desde un encuentro personal y comunitario con Jesucristo, que suscite disc?pulos y misioneros. Ello no depende tanto de grandes programas y estructuras, sino de hombres y mujeres nuevos que encarnen dicha tradici?n y novedad, como disc?pulos de Jesucristo y misioneros de su Reino, protagonistas de vida nueva para una Am?rica Latina que quiere reconocerse con la luz y la fuerza del Esp?ritu?

Contin?a diciendo Juan Pablo II: Pensemos, queridos hermanos y hermanas, en el empuje misionero de las primeras comunidades cristianas. A pesar de la escasez de medios de transporte y de comunicaci?n de entonces, el anuncio evang?lico lleg? en breve tiempo a los confines del mundo. Y se trataba de la religi?n de un hombre muerto en cruz, ?esc?ndalo para los jud?os, necedad para los gentiles? (1Cor 1, 23). En la base de este dinamismo misionero estaba la santidad de los primeros cristianos y de las primeras comunidades.

Debemos centrar todo nuestro esfuerzo para buscar y alcanzar la santidad. El misionero ha de ser un ?contemplativo en acci?n?. El halla respuesta a los problemas a la luz de la Palabra de Dios y con la oraci?n personal y comunitaria? El misionero, sino es contemplativo, no puede anunciar a Cristo de modo cre?ble. El misionero es un testigo de la experiencia de Dios y debe poder decir como los Ap?stoles: ?Lo que contemplamos... acerca de la Palabra de vida..., se lo anunciamos? (1 Jn 1, 1-3).

El Santo Padre destaca la importancia de ?la contemplaci?n? que es un encuentro con el Dios viviente que se manifiesta en la historia. La oraci?n, la lectura de la Palabra de Dios y la Eucarist?a van modelando el coraz?n del misionero seg?n Dios y as? se hace m?s apto para la transmisi?n del mensaje de salvaci?n, puesto que, como dec?a Benedicto XVI, ?la evangelizaci?n se realiza, no por proselitismo, sino por irradiaci?n y por contagio? y s?lo puede contagiar a Jesucristo quien lo lleva en su coraz?n.

Finalmente, podemos decir que la caracter?stica de toda vida misionera aut?ntica es la alegr?a interior, que viene de la fe. Una alegr?a que no es algarab?a externa sino que es un don del Esp?ritu y se funda en la certeza de que el Padre me ama y que el Hijo me ha salvado a trav?s de su entrega en la cruz.

En un mundo angustiado y oprimido por tantos problemas, que tiende al pesimismo, el anunciador de la ? Buena Nueva? ha de ser un hombre que ha encontrado en Cristo la verdadera esperanza y la quiere irradiar a los dem?s.?

CONCLUSI?N:?

?Una tarea desafiante nos espera como di?cesis!

No solamente a los sacerdotes, a los religiosos, a las religiosas, a los laicos consagrados y a los laicos comprometidos? ?sino a TODOS!

El bautizado ha de ser un aut?ntico disc?pulo-misionero de Jesucristo, si no lo vivimos de esta manera, mal nos llamamos cristianos. No somos dignos de lo que ese nombre significa.

Por lo tanto, como dec?an los obispos en Aparecida: ?Que nadie se quede de brazos cruzados!

Como los disc?pulos despu?s de la Ascensi?n de Cristo, la Iglesia debe reunirse en el Cen?culo con ?Mar?a, la madre de Jes?s? (Act 1, 14), para implorar el Esp?ritu y obtener fuerza y valor para cumplir el mandato misionero. Tambi?n nosotros, mucho m?s que los Ap?stoles, tenemos necesidad de ser transformados y guiados por el Esp?ritu. Por ello, le pedimos a ELLA, a la Madre de Dios y de la Iglesia, que bendiga y sostenga nuestra Gran Misi?n Diocesana.

Con mi paternal bendici?n.?

Mons. Adolfo A. Uriona fdp, obispo de A?atuya
A?atuya, 31 de julio de 2010, fiesta de la Virgen de Huachana?

Notas:?

?Cf. Juan Pablo II, ?Redemptoris Missio?, Nos. 87-91

?Documento de Aparecida, N? 14

?Documento de Aparecida, N? 11


Publicado por verdenaranja @ 23:05  | Hablan los obispos
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