Domingo, 29 de agosto de 2010

Homil?a de monse?or Carmelo Juan Giaquinta, arzobispo em?rito de Resistencia, para la la fiesta de la Asunci?n de la Virgen Mar?a (15 de agosto de 2010). (AICA)

LA VIRGEN INMACULADA ASUNTA EN CUERPO Y ALMA AL CIELO??
1 Co 15,20-27?

I. ?TODOS REVIVIR?N EN CRISTO, CADA UNO SEG?N EL ORDEN QUE LE CORRESPONDE??

1. El ap?stol San Pablo, ante algunos cristianos que negaban la resurrecci?n, se refiere ampliamente al tema en la carta a los corintios. Trata de la resurrecci?n de Cristo, en un pasaje que le?mos durante dos domingos en el pasado mes de febrero. La solemnidad de la Asunci?n de Mar?a, que celebramos hoy, nos trae un complemento, que nos permite vislumbrar prof?ticamente qu? sucede con la resurrecci?n de los que creen en Cristo. Dice: ?En efecto, as? como todos mueren en Ad?n, as? tambi?n todos revivir?n en Cristo, cada uno seg?n el orden que le corresponde: Cristo, el primero de todos; luego, aquellos que est?n unidos a ?l en el momento de su Venida? (1 Co 15,22-23).??

II. MAR?A, PRIMICIA DE LOS RESUCITADOS??

2. Siguiendo el razonamiento del ap?stol Pablo, ?qui?n m?s unida a Cristo que Mar?a, su madre? ?No conven?a, entonces, que ella fuese la primicia de los destinados a participar de la resurrecci?n de Cristo? Es lo que pens? aquella hermosa ma?ana del 1 de noviembre de 1950, en Roma, cuando el Papa P?o XII, para consuelo y alegr?a de todos los cristianos, declar?: "La Virgen Inmaculada, preservada inmune de toda mancha de pecado original, terminado el curso de su vida en la tierra, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria del cielo y enaltecida por Dios como Reina del universo, para ser conformada m?s plenamente a su Hijo, Se?or de los se?ores y vencedor del pecado y de la muerte?.??

III. MAR?A ESTUVO SIEMPRE EN VELA, Y AHORA, GLORIOSA, VIGILA POR SUS HIJOS?

3. El domingo pasado le?mos la par?bola del se?or que se fue a una fiesta de bodas, y, al regresar entrada la noche, encuentra a sus servidores en vela. Y, en recompensa, ?l mismo los hace sentar a la mesa y se pone a servirlos. ?Maravillosa par?bola! Mar?a se mantuvo toda la vida con la l?mpara encendida aguardando la venida del Se?or. ?ste la encontr? en vela cuando le envi? al ?ngel a anunciarle que ser?a la madre del Salvador: ?Yo soy la servidora del Se?or, que se cumpla en m? lo que has dicho? (Lc 1,38). La encontr? en vela en el nacimiento de Jes?s: ?Mar?a conservaba estas cosas y las meditaba en su coraz?n (Lc 2,19). La encontr? en vela cuando el anciano Sime?n le predijo: ?Este ni?o ser? causa de ca?da y de elevaci?n para muchos en Israel; ser? signo de contradicci?n, y a ti misma una espada te atravesar? el coraz?n? (Lc 2,34-35). La encontr? en vela en las bodas de Can?, y al advertir que faltaba el vino, dijo a los sirvientes: ?Hagan lo que ?l les diga? (Jn 2,5). La encontr? en vela al pie de la cruz: Y all? recibi? el ?ltimo encargo de su Hijo: ?Mujer, aqu? tienes a tu hijo? (Jn 19,26). Mar?a es el prototipo de la mujer enamorada, que aunque duerma, est? siempre en vela. Como dice la enamorada del Cantar de los Cantares: ?Yo duermo, pero mi coraz?n vela: oigo a mi amado que golpea? (Cant 5,2).?

4. No es el caso de demostrar c?mo el se?or de la par?bola, que es su Hijo, la hizo sentar a su mesa, y la revisti? con una gloria que no podemos imaginar. La primera lectura, tomada del Apocalipsis, nos habla de ?una Mujer revestida del sol, con la luna bajo sus pues y una corona de doce estrellas en su cabeza? (Ap 12,1). S?mbolo ciertamente de la Iglesia, que tiene su primera concreci?n en Mar?a, madre de Cristo, origen y meta de la Iglesia.?

5. Ahora gloriosa en los cielos, la Virgen Mar?a sigue en vela, intercediendo en favor de todos los hombres, a quienes en cierto modo dio a luz al momento de su aceptaci?n de ser madre de Cristo. Como dice el Concilio: ?Esta maternidad de Mar?a en la econom?a de gracia perdura sin cesar desde el momento del asentimiento que prest? fielmente en la Anunciaci?n, y que mantuvo sin vacilar al pie de la cruz hasta la consumaci?n perpetua de todos los elegidos. Pues, asunta a los cielos, no ha dejado esta misi?n salvadora, sino que con su m?ltiple intercesi?n contin?a obteni?ndonos los dones de la salvaci?n eterna. Con su amor materno se cuida de los hermanos de su Hijo, que todav?a peregrinan y hallan en peligros y ansiedad hasta que sean conducidos a la patria bienaventurada. Por este motivo, la Sant?sima Virgen es invocada en la Iglesia con los t?tulos de Abogada, Auxiliadora, Socorro, Mediadora. Lo cual, embargo, ha de entenderse de tal manera que no reste ni a?ada a la dignidad y eficacia de Cristo, ?nico Mediador? (Lumen Gentium 62).?

IV. ?DIOS TE SALVE, REINA Y MADRE DE MISERICORDIA??

6. La asunci?n de Mar?a, como los dem?s t?tulos que le atribuye la devoci?n cristiana, son fruto del poder salvador de Jesucristo que obra en los creyentes. Ella es la primera de todos: ?Feliz de ti, por haber cre?do que se cumplir? lo que te fue anunciado de parte del Se?or? (Lc 1,45). Al venerar hoy a Mar?a asunta al cielo, adoramos la gloria de la resurrecci?n de Jesucristo, que ya opera plenamente en ella, y que confiamos un d?a obre en nosotros. Por ello hoy le suplicamos con amor: ?Abogada nuestra, vuelva a nosotros esos tus ojos misericordiosos, y despu?s de este destierro, mu?stranos a Jes?s, fruto bendito de tu vientre. ?Oh clement?sima! ?Oh piadosa! Oh dulce Virgen Mar?a!?.?

Mons. Carmelo Juan Giaquinta, arzobispo em?rito de Resistencia?


Publicado por verdenaranja @ 19:54  | Homil?as
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