Lunes, 30 de agosto de 2010

ZENIT? publica el art?culo que ha escrito monse?or Felipe Arizmendi Esquivel, obispo de San Crist?bal de Las Casas, con el t?tulo "Droga, peor que alcohol".?

?Droga, peor que alcohol?

VER

Se ha abierto en el pa?s la discusi?n sobre una posible liberalizaci?n de las drogas. Se esgrime el argumento de que, as?, se evitar?an violencia, corrupci?n, muertes entre c?rteles y de civiles, tanto desgaste del ej?rcito y de las polic?as en su represi?n.

Una parroquia de nuestra di?cesis, San Bartolom?, ha hecho una denuncia muy documentada sobre el abuso del alcohol y sus estragos en la familia y en la comunidad, el sufrimiento de esposas e hijos, los accidentes carreteros, la violencia multifac?tica, las muertes por congesti?n alcoh?lica, los homicidios en grado de tentativa y calificados, los suicidios, las violaciones e incestos, los pleitos callejeros, los robos, el machismo, etc. Piden a la autoridad que regularice la venta de alcohol, sobre todo la clandestina, y eviten la corrupci?n que genera. Dicen: "Durante las fiestas patronales, los atrios de las iglesias se ven invadidos por cantinas callejeras, aprobadas por las autoridades municipales". A veces, incluso esto se hace de acuerdo con los inmediatos responsables de esas fiestas, con el pretexto de tener recursos para celebrarlas, con lo cual se pierde todo el sentido cat?lico de una celebraci?n. Si esto sucede con el alcohol, ?qu? no pasar? con las drogas?

Describen el caso de un pap? alcoh?lico, quien "maltrataba, golpeaba y violaba a su mujer y a su hija, a quien tuvo por mujer y engendr? dos hijos con ?l; por esta causa, la hija lo denunci? varias veces y, como nadie le hac?a caso, mat? a su pap?; ahora est? en la c?rcel, condenada a varios a?os de prisi?n". ?Y todo esto s?lo por el alcohol! Si se tolera el consumo de drogas, ?qu? pasar??

JUZGAR

Conozco a muchas familias que sufren lo indecible por el consumo inadecuado de bebidas embriagantes por uno de sus miembros. Mucho mayor es la pena cuando uno de los hijos es adicto a alguna droga. Todo el hogar se consume en tristeza, preocupaci?n, angustia, ansiedad, temor y verg?enza.

El control legal del alcohol no ha solucionado los problemas que viven estas familias. Hay cantinas y bares disfrazados de restaurantes. Se vende "trago" tambi?n a menores de edad. Hay corrupci?n para conseguir licencias de venta. Hay empresas que ofrecen enormes cantidades de dinero a las autoridades locales para que su marca sea la ?nica que se consuma all?. Son trist?simos los espect?culos de hombres tirados en el suelo, perdidos por el alcohol, expuestos a todo peligro, incluso mujeres con sus ni?os peque?os llorando a su lado, abandonados a su suerte. Si esto sucede con el alcohol, ?qu? no pasar? con las drogas? ?No se dan cuenta los que est?n a favor, del da?o que esto puede generar?

Son imitables las mujeres que se organizan y logran que se proh?ba la venta y el consumo de bebidas embriagantes. Todo cambia en la familia y en la poblaci?n. Hasta la econom?a mejora. Sin embargo, deben sostener su lucha, porque el clandestinaje y la corrupci?n echan a perder los mejores esfuerzos. Las fiestas religiosas se disfrutan m?s cuando se logra eliminar las cantinas populares.

Cuando visito centros de atenci?n a adictos, todos narran sus historias con un profundo dolor por el pantano en que cayeron, arrepentidos por el da?o que se causaron a s? mismos y a los suyos, anhelando liberarse definitivamente de esas cadenas. Deciden no probar ni una gota de alcohol, renovando su compromiso cada veinticuatro horas.

ACTUAR

Hemos de aprender a escucharnos, con humildad, con apertura de mente y de coraz?n, para comprender y valorar los diversos puntos de vista, diferentes al propio.

La violencia y la confrontaci?n entre c?rteles y con las polic?as no se eliminan dando libertad para la siembra, cultivo, consumo y tr?fico de drogas; aunque el negocio disminuya, la destrucci?n de j?venes, de adultos y de la sociedad se agravar?a. No se ha podido controlar el uso del alcohol, ni hemos logrado una educaci?n en auto-control; con libertad tambi?n para las drogas, se destruir?n m?s familias y se derrumbar? la sociedad. As? ha pasado en pa?ses donde se dio esa permisividad; se disminuy? la violencia, pero se destruy? la familia. ?Eso queremos para nuestro pa?s?


Publicado por verdenaranja @ 22:15  | Hablan los obispos
 | Enviar