Mi?rcoles, 01 de septiembre de 2010

Para que abriendo el coraz?n al amor, se ponga fin a tantas guerras y conflictos que a?n ensangrientan el mundo” - Comentario a la Intenci?n Misionera de setiembre de 2010

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) – Creado en armon?a con Dios y con sus semejantes, el hombre abus? de la libertad que hab?a recibido de Dios. Esta desobediencia al Dios Creador, ha producido una divisi?n interior en el hombre que es causa y origen de todos los enfrentamientos entre los pueblos. Arrastrado por el ego?smo, por la falta de respeto a los derechos y necesidades de sus semejantes, el hombre ha construido un mundo lleno de conflictos y de guerras, a veces entre los hijos de una misma naci?n.


Ya desde el Antiguo Testamento, el Mes?as es presentado como el “Pr?ncipe de la Paz” (cf Is 9,5), y esa paz es considerada como uno de los dones mesi?nicos, uno de los frutos que otorga al mundo la presencia de Dios en la historia. Pertenece a la misi?n de Cristo unificar, “reunir las ovejas dispersas de Israel”, derribar el muro de odio que era causa de separaci?n. Pablo nos asegura que Cristo “es nuestra paz” (cf Ef 2, 14). Esa paz que comienza por la propia reconciliaci?n con Dios en lo profundo de la conciencia, oyendo a trav?s de sus ministros las palabras de Cristo: “tus pecados est?n perdonados, vete en paz”.


De esa reconstrucci?n interior de cada hombre, brotar? la paz para todos. El Santo Padre pide una apertura del coraz?n al amor para que cesen los conflictos y las guerras. Debemos abrirnos en primer lugar al amor que Dios nos tiene, para poder amar a otros. Debemos recibir como don la gracia del Esp?ritu Santo, “el amor de Dios que ha sido derramado en nuestros corazones” (Rom 5, 5), para ser capaces de amar a nuestros hermanos. Dice el Santo Padre en su enc?clica sobre la caridad: “El amor puede ser pedido porque antes ha sido dado”. Dios puede pedir ese amor mutuo porque ?l mismo “ha amado tanto al mundo que le ha dado su Hijo ?nico” (cf Jn 3, 15).
S?lo el amor de Dios permite que descubramos a los dem?s como pr?jimo, no como enemigos, como adversarios. Cada uno de nosotros, afirma Benedicto XVI, no debe preguntarse qui?n es su pr?jimo, sino que debe hacerse “pr?jimo” para los dem?s. Ciertamente, el hecho de que la paternidad de Dios sea ignorada en un mundo cada vez m?s indiferente a la religi?n, impide la conciencia de una verdadera fraternidad y de un destino com?n entre los hombres.


Mar?a, Madre de Todos los Hombres, sea nuestra intercesora para alcanzar de Dios el don de la paz. En el ?ngelus del domingo 22 de agosto de 2010, el Papa afirm?: “Hoy queremos sobre todo renovar, como hijos de la Iglesia, nuestra devoci?n a quien Jes?s nos dej? como Madre y Reina. Encomendamos a su intercesi?n la oraci?n diaria por la paz, especialmente all? donde m?s golpea la absurda l?gica de la violencia para que todos los hombres se persuadan de que en este mundo debemos ayudarnos los unos a los otros como hermanos para construir la civilizaci?n del amor, Maria, Regina pacis, ora pro nobis!”. (Agencia Fides 30/08/2010)


Publicado por verdenaranja @ 18:59  | Misiones
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