Viernes, 03 de septiembre de 2010

Mensaje pronunciado por monse?or Mart?n de Elizalde OSB, obispo de Nueve de Julio (Encuentro Catequ?stico Diocesano, Tres Algarrobos, 21 de agosto de 2010). (AICA)

DISC?PULOS Y MISIONEROS DE JESUCRISTO PARA QUE EN EL BICENTENARIO LA PATRIA TENGA VIDA??????

?Queridos hermanos y amigos:

La celebraci?n del ENCUENTRO CATEQU?STICO, que cada a?o nos re?ne en una localidad diferente de la di?cesis de Nueve de Julio, es una ocasi?n esperada por nuestros catequistas y por las comunidades. La hospitalidad con que somos recibidos, la alegr?a del encuentro y las experiencias compartidas, los frutos que nos llevamos de regreso, son el regalo muy apreciado de cada ENCADI. Y nos encontramos ahora nuevamente, en el marco de la Misi?n continental, acogidos por los hermanos y hermanas de Tres Algarrobos, para rezar y celebrar, disfrutar y compartir, aprender y trasmitir.

El lema que ha sido elegido encierra los grandes temas de la marcha pastoral de nuestra Iglesia diocesana: DISC?PULOS Y MISIONEROS DE JESUCRISTO, como nos lo pide la Iglesia en esta Misi?n continental y permanente, PARA QUE EN EL BICENTENARIO LA PATRIA TENGA VIDA. Es una llamada a la conversi?n, para ser de verdad disc?pulos, y en este camino llegar a asumir la condici?n de misioneros, que anuncien a los hermanos la Buena Noticia de Jes?s, y as? nuestra patria, que est? cumpliendo sus doscientos a?os de existencia civil, reciba la vida verdadera.

Esta vida es la que nos da Jesucristo Resucitado, la que ?l anunci? en su camino terreno, la que nos permiti? alcanzar con su Muerte y Resurrecci?n, la que recibimos en la Iglesia, anticipando su posesi?n en la eternidad. Nos llega por el Bautismo, se consagra y consolida por la venida del Esp?ritu Santo en la Confirmaci?n, se alimenta y desarrolla por la comuni?n del Cuerpo y la Sangre de Cristo. Para realizar esta transformaci?n en el alma, para renovar al mundo con su Presencia, la Iglesia tiene el medio excepcional que es la catequesis.

En este encuentro con todos ustedes, que son colaboradores tan estimados, tan necesarios, tan generosos, es importante reafirmar, para que lo comprendamos siempre, que la participaci?n en el Misterio de Cristo requiere que la catequesis sea aquello que debe ser, una entrada progresiva en el mensaje de Jes?s por la comuni?n de la Iglesia, donde la trasmisi?n de conocimientos acompa?a la adhesi?n interior y se muestra en las acciones que expresan la fe, la esperanza y la caridad.

La vida cristiana es piedad, conocimiento, acci?n

Hemos tenido ocasi?n de de decirlo much?simas veces, la catequesis no es solo la preparaci?n para recibir un sacramento, sino la adquisici?n de la formaci?n? necesaria para vivir cristianamente. La Misi?n continental nos recuerda una dimensi?n fundamental e inseparable de la vida cristiana, y tambi?n para ella nos tiene que preparar la catequesis. Podr?n decir que es dif?cil, que los chicos no se entusiasman, que si apenas hacen lo m?nimo, tampoco se conseguir? que hagan algo m?s. Pero ?no ser? que tenemos poca respuesta porque no les interesa lo puramente cognoscitivo, intelectual, y quieren saber y experimentar c?mo se aplica en la existencia concreta, en la vida real, lo que les trasmitimos nosotros, o en realidad, les anuncia la Iglesia, y nosotros, seguramente, no repetimos muy bien? La presentaci?n que hace la catequesis de la doctrina necesita ser acompa?ada por su aplicaci?n: la vida lit?rgica y la oraci?n, en primer lugar ?C?mo se puede trasmitir el conocimiento de Dios que es Padre, de su Hijo Jesucristo que nos ama y se entrega por nosotros, del Esp?ritu de amor que habita en nosotros, sin la experiencia del encuentro con ?l ? Dios Uno y Trino ? en la celebraci?n de la Eucarist?a y en la oraci?n? Lo mismo hay que decir de los dem?s aspectos de la vida cristiana, que en realidad son tan reveladores y catequ?sticos como la misma instrucci?n religiosa: la? misi?n, anunciando el Evangelio a los hermanos; la caridad que manifiesta el amor solidario y el servicio; la colaboraci?n en las actividades lit?rgicas y en el mantenimiento de la Iglesia; la profundizaci?n en los misterios, buscando la inteligencia de la fe, por el estudio de la doctrina.

En este a?o en que estamos lanzando la Misi?n en toda la di?cesis, la catequesis ofrece el fundamento para todo ello y tambi?n el v?nculo que relaciona esos aspectos entre s?. Pero asumamos esta segunda parte, la aplicaci?n en la pr?ctica concreta, que concretiza la primera, la formaci?n, porque sin ella estar? siempre faltando algo. Hasta que no tomemos conciencia de ello nuestra catequesis ser? como una siembra en el desierto, pues esa buena semilla no encontrar? la tierra preparada ni el acompa?amiento que la haga crecer.

Llegar a las familias

Un segundo punto, muy importante para nosotros en este momento, es que la catequesis de iniciaci?n integre a las familias. Para ello deber? primero interesarlas, y para interesarlas tiene que resultar convincente la propuesta, la llamada que hace, no la catequista, no el p?rroco, sino la Iglesia, como voz del mismo Se?or que invita a seguirlo, a conocerlo, a amarlo. Nuestros esfuerzos actuales se encuentran con una grave deficiencia, que es la falta de preparaci?n previa de los mismos ni?os a la catequesis de iniciaci?n, y esto es a?n m?s importante y m?s grave que la falta de acompa?amiento de los ni?os por sus padres durante el proceso formativo. En realidad, esta falta de acompa?amiento no es m?s que la continuaci?n de lo anterior: no haber trasmitido los padres a sus hijos el sentido de la presencia divina, el conocimiento de Dios, la oraci?n, los gestos de piedad y la veneraci?n por los signos que nos acercan a ?l. La catequesis tiene que suplir esa carencia con una b?squeda de los padres, una integraci?n de las familias, confi?ndoles pasos y momentos de el camino de iniciaci?n en la fe y en las buenas obras, recurriendo a su participaci?n en diferentes momentos y para las actividades que realizan, pero sobre todo para las m?s importantes, que hacen a los aspectos antes mencionados, y que son la realizaci?n de la vida cristiana en el seno de la comunidad eclesial.

El catequista es misionero de los ni?os que le han sido confiados, y su campo de anuncio y repropuesta cristiana incluye siempre a los padres y a la familia de esos ni?os. De ellos es tambi?n misionero. La preparaci?n que estamos ofreciendo y el material que hemos dispuesto para los agentes de pastoral con ocasi?n de la Misi?n continental, da a los catequistas un ayuda oportuna, muy necesaria, para este aspecto de su tarea apost?lica.

La familia es la primera catequista de sus miembros

Si ello es as?, la evangelizaci?n de las familias con motivo de la catequesis de sus hijos, recibir? una importante ayuda, pues lo que reciban ellos podr?n atesorarlo, enriqueciendo su propia vida religiosa y su existencia como matrimonio y como familia, acerc?ndose a la gracia generosa de Cristo, que siempre bendice, nunca defrauda. Y por eso, har? posible un tercer elemento que quiero proponer con insistencia en esta oportunidad. Se trata de recuperar lo que podr?amos llamar una formaci?n familiar en la fe, una pre-catequesis, de modo que los hermanos m?s peque?os reciban el reflejo de la experiencia cristiana creciente de sus padres, y estos se abran a la responsabilidad, que les compete a ellos en primer lugar, de abrir el alma de sus hijos a la gracia.

La ausencia que se?al?bamos m?s arriba, la falta de esp?ritu religioso y de experiencia de fe, en los ni?os que llegan a la catequesis para prepararse a los sacramentos de iniciaci?n, ser?a reemplazada por una primera preparaci?n familiar, una especie de rebalse, de sobreabundancia, que desde la educaci?n cristiana de los hermanos mayores alcanza a los menores, y a estos los vamos a recibir entonces con una mejor disposici?n.

***

Agradezco tanto, agradece la Iglesia toda, el trabajo y la dedicaci?n de nuestros catequistas. El esfuerzo que realizan a?o tras a?o tiene en el Encuentro Catequ?stico Diocesano un signo, en la comuni?n, en el esfuerzo, en la oraci?n, sobre todo, que ofrecen en esta hermosa vocaci?n, y que ahora nos toca descubrir a?n con m?s fuerza que es vocaci?n misionera.

Mons. Mart?n de Elizalde OSB, obispo de Nueve de Julio?


Publicado por verdenaranja @ 11:25  | Hablan los obispos
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