Viernes, 03 de septiembre de 2010

ZENIT? publica el comentario al Evangelio del?domingo XXIII del tiempo ordinario (Lucas? 14, 25-33), 5 de septiembre, redactado por monse?or Jes?s Sanz Montes, ofm, arzobispo de Oviedo, administrador apost?lico de Huesca y de Jaca.?

Evangelio del domingo: Seguir a Jes?s como disc?pulo?

Dice el evangelio que "mucha gente acompa?aba a Jes?s". El paso del Se?or, con sus milagros admirables, con su ense?anza sorprendente, con su persona fascinadora, iba arrancando "seguidores", con toda la carga de entusiasmo y tambi?n de ambig?edad. ?l critic? el espejismo de una euforia masiva, porque la comprensi?n de su Mensaje y la adhesi?n a su Vida no se mide por ?xitos estad?sticos, sino por la fidelidad del coraz?n que es completa mente transformado. S?, hab?a mucha gente que iba tras Jes?s, pero no todos por la misma raz?n. As?, toda una gama de pretensiones ante Jes?s: los curiosos de toda movida novedosa, los celantes de toda tradicionalista ortodoxia, los proscritos de todos los foros, los pudientes y satisfechos, los parias y empobrecidos... ?l se vuelve y pregunta: y t?, ?por qu? me sigues? El seguimiento cristiano y eclesial de Jes?s tiene unos claros identificadores:

Seguir a Jes?s posponiendo los afectos, incluso los m?s sagrados: padres, esposos, hijos, uno mismo. "Post-poner" significa precisamente "poner-despu?s". No reprimir, ni sofocar, ni ignorar, sino situarlos despu?s de Jes?s, vivirlos en ?l y desde ?l. Todo lo amable de la vida, hemos de colocarlo en el Amor que el Se?or es y que nos ha revelado. Ante Jesucristo, absolutamente todo lo dem?s ser? siempre menos importante.

Seguir a Jes?s renunciando a todos los bienes, porque nadie puede servir a dos se?ores con un coraz?n partido y dividido; all? donde est? el tesoro de una persona, all? es donde ella pone su coraz?n. Incluso en este nivel meramente humano y administrativo de nuestros asuntos, la primac?a de Dios nos humaniza, evita el que f?cilmente seamos v?ctimas, c?mplices o gestores de tanta corrupci?n campeante.

Y por ?ltimo, seguir a Jes?s por su mismo camino, incluso ir con ?l sigui?ndole hasta la cruz. Ser cireneos no es seguir a un ausente o a un inexistente, arrastrando masoquistamente todos nuestros dolores y pesares o los de los dem?s. Ser cireneos es caminar con Alguien que es al mismo tiempo camino y caminante. Con todas las consecuencias, hasta el final.

Quien se aventura a seguir a Jes?s, aceptando su compa??a de Maestro y Se?or, comprobar? que la vida no se le torna sombr?a y plomiza despu?s de tanta "post-posici?n", sino que tendr? una alegr?a que nadie le podr? quitar. Seguir a Jes?s perdi?ndolo todo, es la apasionante y parad?jica forma de encontrarlo todo, porque Jes?s no es rival m?s que de todo lo que pervierte, idolatra y deshumaniza el coraz?n. Seguimos a un Dios vivo que ama la vida y nos ense?a a vivirla.


Publicado por verdenaranja @ 11:40  | Espiritualidad
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