S?bado, 04 de septiembre de 2010

Homil?a de monse?or H?ctor Sabatino Cardelli, obispo de San Nicol?s en el Campito de la Virgen (25 de agosto de 2010). (AICA)

MISA EN EL SANTUARIO DE LA VIRGEN

En los tiempos que corremos nosotros como Iglesia de Jesucristo, debemos encaminar seriamente nuestros pasos por la senda de la verdad y del amor.

Las actitudes farisaicas de vivir lo religioso asentado fundamentalmente en pr?cticas rituales y observancias vac?as de esp?ritu, nunca fueron caminos que nos llevaran a Dios, o expresaran nuestra uni?n viva con el Se?or y, menos ahora, donde el viento del relativismo arrastra toda hojarasca que simule fe.

Los mismos contenidos doctrinales vividos sin sobrenaturalidad y sin fe, se convierten en una ciencia religiosa que hasta pone en riesgo el verdadero mensaje revelado.

La religiosidad popular, que gracias a nuestra historia y a la primera evangelizaci?n, ha dejado en nosotros la huella de valores cristianos, no alcanza, en la medida que no nos promueva la s?ntesis entre lo que creemos y lo que luego practicamos en la vida de todos los d?as.

Estos pantallazas nos ayuden a pensar c?mo estamos viviendo nuestra relaci?n con Dios y en qu? medida iluminan y dan sentido al rumbo definitivo de nuestra existencia y nos ayuden a respondernos radicalmente a la pregunta ?para qu? vivimos? ?Qui?n es Jesucristo para nosotros?

Hoy los cristianos debemos, m?s que nunca, actuar como verdadera levadura, como sal y luz, en medio de este mundo que sufre un

proceso de des-cristianizaci?n, confundiendo el bien y el mal, trastocando las leyes de Dios y la naturaleza, descolocando la dignidad de las personas del lugar en el que Dios las constituy?, desconociendo el valor de la vida y encumbrando aquello que debiera cubrirnos de verg?enza.

?Qu? nos pide hoy, Jes?s? ?l nos dice que es el? Camino que nos conduce a la vida. Es de vital importancia conocer la verdad, para que al dejarnos conducir por ella, podamos recorrer el Camino que nos lleve a vivir plenamente ese encuentro con Jes?s, dando unidad a todo lo que vivimos y hacemos. Pero la verdad de Dios viene contenida dentro de su voluntad amorosa, que quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de esa verdad.

Cuando nos ponemos en sinton?a con el querer de Dios comenzamos a dejarnos influir por su verdad, la que a la vez, nos mueve a hacerla difusiva.

Este llamado al anuncio deber? estar movilizado por el amor que lo hace aceptable y contagioso de su misma esencia: En Dios, el Amor y la Verdad, son la misma realidad vistas desde la inteligencia y desde el coraz?n.

Pascal nos dec?a, hace tiempo, que el coraz?n tiene razones que la raz?n no tiene. Anunciar, ense?ar, transmitir con el coraz?n que hace aceptable y querible a la verdad, a la vez que esta ilumina? y discierne los sentimientos del coraz?n.

Ante un avance del relativismo, tanto la verdad como el amor son los verdaderos medios para llegar a la inteligencia y a la voluntad del hombre de hoy, tan solicitado por el error y lo emotivo en sus pensamientos y sentimientos.

Para poder ser instrumentos eficaces de la voluntad salv?fica de Dios, que quiere que todos se salven y lleguen al conocimiento de la verdad, se necesita mucha autenticidad y coherencia en nuestra vida y conducta cristianas, por la cual es necesario desechar de entre nosotros, los cat?licos, todo farise?smo para anunciar m?s que con ritualismos y pr?cticas con el testimonio vivo de nuestra conducta y sentimientos acordes a los de Jes?s.

Nos llega la hora de decir la verdad sin recortes; Jes?s habla que no hay t?rminos medios: o con ?l o en contra de ?l; S? al s? y NO al no. Pero la verdad sin amor, sin caridad, lastima, excluye, y hasta revela. El amor deber? acompa?ar siempre a la verdad para sentirla luz, maestra, madre y que la Iglesia es depositaria s?lo para darla, como Jes?s nos la dio, entreg?ndonos por ella y por aquellos a quienes va dirigida, como Jes?s lo hizo por cada uno de nosotros.

Nuestro camino pasa por decir toda la verdad, con el mayor amor que el Esp?ritu Santo nos infunda!

As? brillar? nuevamente la ley que disipar? las tinieblas de los corazones y nos haga ?uno? en el amor.

Hoy, Mar?a nos convoca nuevamente, como Madre y Maestra. Es la Madre del Amor hermoso y la sede de la Sabidur?a, es la Maestra que nos recomienda hacer lo que ?l nos diga!

?Mar?a, aqu? estamos tus hijos y disc?pulos, para misionar nuestra historia en la verdad y el amor! Am?n.?

Mons. H?ctor S. Cardelli, obispo diocesano de San Nicol?s?


Publicado por verdenaranja @ 22:46  | Homil?as
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