Domingo, 05 de septiembre de 2010

Art?culo? escrito por monse?or Felipe Arizmendi Esquivel, obispo de San Crist?bal de Las Casas, con el t?tulo "Rebrotes de anticlericalismo".

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Asombra, inquieta y duele tanta descalificaci?n de que hemos sido objeto los obispos, porque expresamos nuestra inconformidad cuando la Suprema Corte declar? acordes con la Constituci?n las uniones de personas de un mismo sexo equipar?ndolas a un matrimonio, con el derecho de adoptar ni?os. Han dicho que estamos violando la ley y que la autoridad deber?a sancionarnos. Uno titul? su escrito: Iglesia idiota. Otro dijo que ya no hay obispos de calidad como antes. Alguien ha hablado de las atrocidades de la religi?n. Y as? por el estilo...

Para qu? enumerar los calificativos contra el cardenal Juan Sandoval. Se puede estar en disconformidad con sus aseveraciones; se puede pensar que no tienen sustento; pero aprovechar esto para descalificarnos a todos, al Papa y a la Iglesia Cat?lica en general, rebasa lo esperado y manifiesta un renovado anticlericalismo que no se hab?a manifestado tan agresivo, ni siquiera cuando se descubrieron los delitos de sacerdotes.

En la historia de nuestra Iglesia, hay puntos muy negros que querr?amos no hubieran existido, y que, con ocasi?n o sin ella, nos restriegan en la cara. Se aducen las Cruzadas, la Inquisici?n, el caso Galileo, los per?odos oscuros del papado, la pederastia clerical, etc. Los traen a colaci?n, para descalificar todo lo que hagamos o digamos. Muchas veces es s?lo un mecanismo para defenderse y quitar fuerza a nuestra denuncia por sus infidelidades matrimoniales y por sus otras desviaciones; atac?ndonos, intentan autoprotegerse.

JUZGAR

Esta reacci?n tan virulenta nos exige analizarnos, para ver en qu? hemos fallado. ?Qu? deficiencias hemos de corregir? No podemos s?lo defendernos y declararnos inocentes, perseguidos por pura maldad de los atacantes. Hay que ser humildes y reconocer que somos limitados, pecadores e indignos de la misi?n que se nos ha confiado. No somos tan prudentes ni tan sabios como se esperar?a. Si no hubiera una historia de salvaci?n que pasa por la cruz y el sepulcro, en la que Dios acompa?a y libera a su pueblo por medio de esta Iglesia que El fund?, ser?amos s?lo una estructura de poder y de pecado.

Jes?s no descalific? a los ap?stoles que hab?a escogido, a pesar de sus fallas tan notables y dolorosas. Les confi? continuar su obra redentora, sosteni?ndoles con la fuerza de su Esp?ritu, hasta el fin de los tiempos. Esto nos alienta. No estamos solos, ni nuestro trabajo es s?lo nuestro. ?La Iglesia es obra de Cristo, y El la guiar? siempre, a pesar de tormentas y deficiencias! Nuestra fe en la Iglesia est? sostenida por la fe en Jesucristo, quien la fund? no con ?ngeles, sino con pobres hombres, que tambi?n fueron despreciados y perseguidos. Nosotros no somos los redentores, sino s?lo mediaciones humanas, que llevamos este tesoro en vasijas de barro. Lo que nos importa es que Cristo sea conocido, valorado, aceptado, amado, seguido y adorado. No somos el centro; el centro es Jes?s; El es el ?nico Redentor, el ?nico camino, la ?nica fuente de vida. Y El no ha fallado y nunca fallar?. Los que est?n decepcionados de nuestra Iglesia, ac?rquense a Jesucristo, y no los defraudar?.

La mayor?a de los iracundos anticlericales fueron bautizados, proceden de familias creyentes y han recibido otros sacramentos. ?C?mo fue su educaci?n religiosa? ?Qu? hemos de mejorar en los procesos de evangelizaci?n y catequesis, en las liturgias, en la pastoral social y la misi?n?

ACTUAR

Si en algo valiera y sirviera, reiteramos a quienes nos ofenden y rechazan, que hemos pedido perd?n, y lo haremos siempre que sea necesario, por las fallas pasadas y presentes. Pero les alentamos a no condenar en bloque a todos, ni a toda la Iglesia. Conozcan y valoren a tanta gente buena y digna que hay. Hay muchas religiosas santas y sacrificadas. Hay muchos di?conos y catequistas m?rtires en su servicio diario. Hay muchos sacerdotes ejemplares en su entrega al pueblo. Hay tambi?n obispos que desgastan su existencia en bien de la gente y trabajan calladamente en las sierras, entre los lodazales y tambi?n en las ciudades, aunque nunca aparezcan en los medios informativos y pasen desapercibidos.


Publicado por verdenaranja @ 16:51  | Hablan los obispos
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