Mi?rcoles, 08 de septiembre de 2010

Alocuci?n televisiva de monse?or H?ctor Aguer, arzobispo de La Plata en el programa ?Claves para un mundo mejor? (28 de agosto de 2010). (AICA)

LA FAMILIA EN LA EDUCACION

Cuando se piensa en educaci?n, se habla o se discute sobre este tema, se suele soslayar el papel de la familia.

La atenci?n va dirigida al sistema educativo, a la escuela, y se piensa entonces en su funcionamiento, en sus exigencias, en sus defectos; sin embargo, si hablamos de educaci?n, y no simplemente de instrucci?n, el papel de la familia es fundamental.

Por empezar: hay todo un tramo de la vida del ni?o que queda a responsabilidad de la familia en cuanto a la educaci?n en los saberes y valores elementales, en su primer contacto con el mundo, en su primer ensayo de curso por la vida, antes de que vaya al colegio.

Algo an?logo podr?amos decir acerca de la educaci?n religiosa, de la formaci?n religiosa: antes que el ni?o o la ni?a entren en el sistema catequ?stico para completar la iniciaci?n cristiana, si son bautizados han tenido que recibir apoyo y alimento de su fe, que es un don de la gracia, para que se vaya haciendo consciente y personal. Es en el hogar donde el ni?o debe aprender a rezar.

Con mayor raz?n, podr?amos decir, cuando un ni?o o una ni?a inician el ciclo lectivo en una escuela, sobre todo en los primeros a?os, se requiere la atenci?n, el acompa?amiento, el compromiso permanente de la familia, la afectuosa vigilancia de la mam? o del pap?. Es fundamental el acompa?amiento del proceso educativo por parte de los padres.

Hoy d?a se puede registrar un defecto, una falla, en este punto. Suele haber padres aband?nicos. No s? si se debe decir padres aband?nicos o hijos aband?nicos. Pero, en fin, de abandono se trata. Los chicos son depositados en la puerta de la escuela y los padres se desentienden de ellos. Sigamos con la analog?a. Pasa lo mismo en la parroquia o en el colegio cat?lico. En este campo hay un defecto a enmendar.

Por supuesto que la atenci?n de los padres sobre el proceso educativo de sus hijos tiene que ir variando progresivamente a medida que crecen. En realidad todo camino educativo se convierte, en definitiva, en un camino de autoeducaci?n, a medida que va despuntando la libertad del chico, que tiene que participar de un modo mucho m?s consciente, m?s personal, m?s activo. No es simplemente un sujeto paciente de la educaci?n; tiene que ser siempre un protagonista y ese protagonismo va creciendo con los a?os.

Pero el papel de la familia no se puede soslayar nunca, y aqu? hay algo que en la cultura actual ?y no solamente en la Argentina, sino que pasa en muchos pa?ses del mundo- es necesario volver a atender con mucha diligencia porque sin el papel de la familia no hay educaci?n plena.

Hay algunos ?mbitos en los que esta presencia familiar, la presencia de los padres, es mucho m?s importante. Es absolutamente imprescindible. Pienso, por ejemplo, en nuevas asignaturas que han entrado en la curr?cula oficial, como Construcci?n de Ciudadan?a o Educaci?n Sexual. En estos temas, cuyos contenidos han sido formulados de una manera que no respeta siempre la convicci?n moral, religiosa, filos?fica de las familias, hace falta una especial atenci?n y cercan?a de los padres.

Sobre todo pensemos en la escuela de gesti?n estatal, donde los chicos son instruidos en estas materias sin que sus padres sepan qu? se les ense?a. Esto no es posible. Los padres no pueden abdicar el derecho y el deber que tienen de ser los primeros responsables de la educaci?n de sus hijos.

Aqu? se ha producido en la opini?n general una especie de corrimiento de responsabilidades. El papel del Estado es siempre subsidiario y sin embargo aqu? pareciera que la subsidiariedad ha ca?do al rev?s y lo subsidiario es el papel de la familia. No es as?. La familia es la primera encargada de la educaci?n de los hijos y en estos casos, como he dicho, en temas en los cuales se juega la formaci?n de la inteligencia, de la voluntad, la plasmaci?n de una manera de ver el mundo, es imprescindible que los padres hagan valer su derecho y ejerciten su deber. Tengan en cuenta que se trata de la libertad fundamental, que no se puede renunciar.

El Papa Benedicto XVI dice que la libertad de los padres respecto de la educaci?n de sus hijos para que sean formados de acuerdo a sus propias convicciones es un dato irrenunciable. Es uno de esos principios a los cuales no se puede renunciar. La Iglesia siempre ha defendido esto y lo seguir? defendiendo y est? dispuesta, entonces, a asistir a los padres de familia para que puedan prepararse ellos mismos a ejercer con responsabilidad este papel imprescindible.?

Mons. H?ctor Aguer, arzobispo de La Plata?


Publicado por verdenaranja @ 22:27  | Hablan los obispos
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