Mi?rcoles, 08 de septiembre de 2010

ZENIT? no ofrece la catequesis pronunciada?el mi?rcoles 1 de Septiembre de 2010 ?por el Papa Benedicto XVI durante la Audiencia General celebrada hoy en la plaza frente al Palacio Apost?lico de Castel Gandolfo, con peregrinos venidos de todas partes del mundo.

Queridos hermanos y hermanas,

en 1988, con ocasi?n del A?o Mariano, el Venerable Juan Pablo II escribi? una Carta Apost?lica titulada Mulieris dignitatem, tratando sobre el papel precioso que las mujeres han desempe?ado y desempe?an en la vida de la Iglesia. ?La Iglesia ? se lee en la Carta ? da las gracias por todas las manifestaciones del genio femenino que han tenido lugar a lo largo de la historia, en medio de todos los pueblos y en todas las naciones; da las gracias por todos los carismas que el Esp?ritu Santo ha dado a las mujeres en la historia del pueblo de Dios, por todas las victorias que ?sta debe a su fe, esperanza y caridad; da las gracias por todos los frutos de santidad femenina" (n. 31).

Tambi?n en esos siglos de historia que nosotros habitualmente llamamos Edad Media, diversas figuras femeninas destacan por la santidad de su vida y la riqueza de sus ense?anzas. Hoy quisiera comenzar a presentaros a una de ellas: santa Hildegarda de Bingen, que vivi? en Alemania en el siglo XII. Naci? en 1098 en Renania, en Bermersheim, en los alrededores de Alzey, y muri? en 1179, a la edad de 81 a?os, a pesar de la permanente fragilidad de su salud. Hildegarda pertenec?a a una familia noble y numerosa y, desde su nacimiento, fue entregada por sus padres en voto al servicio de Dios. A los ocho a?os, para recibir una adecuada formaci?n humana y cristiana, fue confiada a los cuidados de la maestra Jutta de Spanheim, que se hab?a retirado en clausura en el monasterio benedictino de san Disibodo. Se fue formando un peque?o monasterio femenino de clausura, que segu?a la Regla de san Benito. Hildegarda recibi? el velo del obispo Otto de Bamberg y, en 1136, a la muerte de la madre Jutta, convertida en Superiora de la comunidad, las hermanas la llamaron a sucederla. Llev? a cabo esta tarea haciendo fructificar sus dotes de mujer culta, espiritualmente elevada y capaz de afrontar con competencia los aspectos organizativos de la vida claustral. Alg?n a?o despu?s, tambi?n con con motivo del creciente n?mero de mujeres j?venes que llamaban a las puertas del monasterio, Hildegarda fund? otra comunidad en Bingen, dedicada a san Ruperto, donde transcurri? el resto de su vida. El estilo con el que ejerc?a el ministerio de la autoridad es ejemplar para toda comunidad religiosa: ?ste suscitaba una sana emulaci?n en la pr?ctica del bien, tanto que, seg?n los testimonios de la ?poca, la madre y las hijas compet?an en amarse y en servirse mutuamente.

Ya en los a?os en los que era superiora del monasterio de san Disibodo, Hildegarda hab?a empezado a dictar sus visiones m?sticas, que recib?a desde hac?a tiempo, a su consejero espiritual, el monje Volmar, y a su secretaria, una hermana a la que ten?a mucha estima, Richardis de Strade. Como siempre sucede en la vida de los aut?nticos m?sticos, tambi?n Hildegarda quiso someterse a la autoridad de personas sabias para discernir el origen de sus visiones, temiendo que ?stas fuesen fruto de ilusiones y que no viniesen de Dios. Se dirigi? por ello a la persona que en sus tiempos gozaba de la m?xima estima en la Iglesia: san Bernardo de Claraval, del que ya he hablado en algunas catequesis. Este tranquiliz? y anim? a Hildegarda. Pero en 1147 ella recibi? otra aprobaci?n important?sima. El papa Eugenio III, que presid?a un s?nodo en Tr?veris, ley? un texto dictado por Hildegarda, que le hab?a sido presentado por el arzobispo Enrique de Maguncia. El Papa autoriz? a la m?stica a escribir sus visiones y a hablar en p?blico. Desde aquel momento, el prestigio espiritual de Hildegarda creci? cada vez m?s, tanto que sus contempor?neos le atribuyeron el t?tulo de "profetisa teut?nica". Y esto, queridos amigos, es el sello de una experiencia aut?ntica del Esp?ritu Santo, fuente de todo carisma: la persona depositaria de dones sobrenaturales nunca presume de ello, no los ostenta, y sobre todo, muestra total obediencia a la autoridad eclesial. Todo don distribuido por el Esp?ritu Santo, de hecho, est? destinado a la edificaci?n de la Iglesia, y la Iglesia, a trav?s de sus pastores, reconoce su autenticidad.

Hablar? de nuevo el pr?ximo mi?rcoles sobre esta gran mujer ?profetisa?, que nos habla con gran actualidad tambi?n hoy a nosotros, con su valerosa capacidad de discernir los signos de los tiempos, con su amor por la creaci?n, su medicina, su poes?a, su m?sica, que hoy est? siendo reconstruida, su amor por Cristo y por su Iglesia, sufriente tambi?n en aquel tiempo, herida tambi?n en aquel tiempo por los pecados de los sacerdotes y de los laicos, y tanto m?s amada como cuerpo de Cristo. As? santa Hildegarda nos habla a nosotros; hablaremos a?n el pr?ximo mi?rcoles. Gracias por vuestra atenci?n.

[En espa?ol dijo]

?Saludo a los peregrinos de lengua espa?ola, en particular al grupo de la Di?cesis de Bilbao, acompa?ado por el Obispo electo, Monse?or Mario Iceta, as? como a los dem?s fieles provenientes de Espa?a, Chile, Argentina, M?xico y otros pa?ses latinoamericanos.

Saludo, igualmente, a los participantes en el Tercer Congreso Latinoamericano de J?venes, que se celebrar? pr?ximamente en la ciudad de Los Teques, Venezuela. El encuentro, organizado por la Secci?n de Juventud del Consejo Episcopal Latinoamericano, se desarrollar? bajo el lema: "Caminemos con Jes?s para dar Vida a nuestros pueblos".

A todos los presentes en esa significativa iniciativa, los invito a poner sus ojos en Jesucristo, el Hijo de Dios vivo. Con su gracia, hallar?is la fuerza que impulsa a comprometerse con las causas que dignifican al hombre y hacen grandes a los pueblos.

Queridos j?venes, que estos d?as de convivencia, oraci?n y estudio os sirvan para encontraros personalmente con el Se?or y escuchar su Palabra. No quedar?is defraudados, pues ?l tiene para todos designios de amor y salvaci?n. El Papa est? a vuestro lado y os reitera su confianza, a la vez que pide a Dios que os asista para que, siendo aut?nticos disc?pulos de Jesucristo, viv?is los valores del Evangelio, los transmit?is con valent?a a los que os rodean y os inspir?is en ellos para construir un mundo m?s justo y reconciliado. Vale la pena entregarse a esta hermosa misi?n.

Que la Virgen Mar?a os acompa?e en vuestro caminar y os recuerde siempre que no hay mayor felicidad que ser amigo de Cristo. Que os sea tambi?n de ayuda la Bendici?n Apost?lica que os imparto con afecto. Muchas gracias?.

[Traducci?n del original italiano por Inma ?lvarez
?Libreria Editrice Vaticana]


Publicado por verdenaranja @ 22:38  | Habla el Papa
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