Jueves, 09 de septiembre de 2010

Homil?a de monse?or Jos? Luis Mollaghan, arzobispo de Rosario, en la fiesta de San Ram?n Nonato (31 de agosto de 2010). (AICA)

SAN RAM?N NONATO

Cada ni?o que nace nos trae la sonrisa de Dios y nos invita a reconocer que la vida es don suyo, un don que debemos? recibir siempre con amor y conservar con esmero en todo momento.?

Hoy celebramos la Fiesta de San Ram?n Nonato, Patrono de esta comunidad parroquial. Su fiesta siempre la vinculamos a las futuras mam?s, que vienen a pedir su intercesi?n a favor de sus hijos que van a nacer y de ellas mismas y de sus familia; y? esta celebraci?n patronal, como ha querido el p?rroco y la comunidad parroquial durante la novena de preparaci?n, nos recuerda el imponderable don de la vida, y que este don proviene de Dios.

Cada ni?o que nace nos trae la sonrisa de Dios

En realidad, cada ni?o que nace nos trae la sonrisa de Dios y nos invita a reconocer que la vida es un don suyo, un don que debemos ?recibir y conservar siempre con amor (cfr. Benedicto XVI, 7 I.2007). Estas palabras del Papa le dan un profundo sentido y fundamento al motivo de esta fiesta de la vida, al celebrar el d?a de San Ram?n Nonato.

Es el mismo Dios, como leemos en el profeta Jerem?as,? quien? nos revela que este don de la vida es suyo, ya que nos dice: ?Antes de haberte formado en el seno materno, te conoc?a, y antes que nacieses te hab?a consagrado? (Jr 1, 5). Como nos recuerda el Evangelio de la vida, estas palabras se cumplieron ante todo en forma grandiosa en la encarnaci?n del Se?or, en el seno de la Sant?sima ?Virgen, que aguard? su nacimiento con amor y esperanza.

Pero todos estamos verdaderamente en el proyecto de Dios. Ninguno de nosotros? ha venido a este mundo porque s?.? Todos somos queridos ?por Dios, desde el seno materno. Y cada de uno de nosotros? tambi?n necesita un d?a ser recibido y acogido en forma humana, y con amor, tanto por? nuestros padres, por nuestra familia, y por los que nos rodean.

Esta verdad que valoramos en nuestra visi?n cristiana de la vida, sin embargo no es solamente un tema de la fe. Tambi?n la ciencia aporta el resultado de su investigaci?n; de tal manera que gracias a los avances de la medicina, se puede establecer con precisi?n el comienzo de la existencia de una persona; y como dice un c?lebre genetista,? ? cada uno de nosotros tiene un momento de iniciaci?n preciso, ? y este momento es el momento de la fecundaci?n No existe la m?s m?nima duda sobre esto? (Jerome Lejeune 7.VI.90; Rev. All About Issues V, 91, pp.17-20)

Por esto "aceptar el hecho de que una vez producida la fertilizaci?n ha surgido un nuevo ser humano ya no constituye una cuesti?n de gustos u opiniones. La naturaleza humana del ser humano, desde la concepci?n hasta la vejez, no es una hip?tesis metaf?sica, sino una evidencia experimental" (J?rome Lejeune, cfr. La Naci?n, 29.IX.2009).

La vida es sagrada desde el primer instante de su concepci?n

Volviendo a la Palabra de Dios, cuando leemos en el G?nesis que ?el hombre ha sido creado a imagen y semejanza de Dios?, significa que nos ha dado la vida en su sentido pleno, natural y sobrenatural. Esta ?vida ?que abarca toda clase de perfecciones posibles, desde la complejidad maravillosa de nuestro organismo psicobiol?gico hasta la grandeza de la espiritualidad de nuestra alma (cfr. D. Basso, Nacer y Morir con dignidad, pg. 47).

De este modo la defensa de la vida est? en nuestra conciencia, y si se hubiera olvidado, es necesario que se vuelva recordar? como una verdad que debe ser querida y defendida sin interpretaciones reductivas: la vida es un don de Dios; hasta la muerte.

Por ello, as? como nos horrorizamos ante la violencia, y las agresiones humanas por los homicidios, las guerras y los genocidios; las violaciones ?y la falta de seguridad, as? como la miseria; tambi?n debemos hacerlo ante la violencia contra la vida naciente y terminal; ya que corremos? el riesgo de perder la conciencia colectiva de este verdadero mal, y asumirlo parad?jicamente como un derecho, sin tener en cuenta que hay un ni?o por nacer, o alguien que verdaderamente vive, aunque se encuentre en la fase ?ltima de su existencia (cfr. Juan Pablo II, As? piensa el Papa, pag. 139).

El ni?o por nacer, que vive, nunca ser? un intruso o un ?transgresor.

De este modo, ?no se puede suprimir la vida en el seno de la madre; y por muy inesperada que sea su llegada, el ni?o por nacer, que vive, nunca ser? un intruso o un transgresor.? M?s a?n considerando que esta vida naciente se nos conf?a nosotros, y est? privada de toda capacidad de defensa. Pero al mismo tiempo, ?siempre debemos valorar y estar cerca de la futura mam?, con una profunda solidaridad con la mujer que espera un hijo en el santuario de la vida. De all?, que debe ser acompa?ada, contenida, sin permitir nunca que la dejen sola. (cfr. ibidem, pag.144).

Esto no quiere decir que dejemos de defender la vida de los ni?os ya nacidos y de los j?venes. Por ellos tambi?n pedimos, cuando lamentablemente est?n forzados a mendigar, o est?n desnutridos; cuando pasan hambre y no reciben la protecci?n del hogar; cuando sufren la explotaci?n sexual, o son tentados y padecen el flagelo del alcohol y de la droga. Todas estas situaciones son amenazas contra la vida, y una verg?enza para la comunidad humana.

Por esto invocamos a los santos, como a San Ram?n, que interceda y proteja a las futuras mam?s y la vida de sus hijos; pidiendo que esta comunidad parroquial sea siempre defensora de la vida, e incluya estas ense?anzas en la misi?n parroquial. Tambi?n encomendamos estas intenciones a la Sant?sima Virgen del Rosario.

Mons. Jos? Luis Mollaghan, arzobispo de Rosario?


Publicado por verdenaranja @ 22:17  | Hablan los obispos
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