Jueves, 09 de septiembre de 2010

Homil?a de monse?or Juan Rub?n Mart?nez, obispo de Posadas, para el 22? domingo durante el a?o (29 de agosto de 2010). (AICA)

BANQUETE DE ALEJADOS Y POBRES

En el contexto del camino que estamos realizando en nuestra Di?cesis, despu?s de haber vivido la gracia de nuestro primer S?nodo Diocesano y el de haber asumido el documento de Aparecida, junto a las Asambleas Diocesanas para evaluar la aplicaci?n del camino sinodal, la Palabra de Dios de este domingo nos plantea el tema de c?mo debe ser ?el banquete del Reino de Dios?, o bien nuestras Misas ? eucarist?as, como el momento culminante de las comunidades que quieren vivir la conversi?n, la comuni?n y la misi?n. El domingo pasado el Evangelio nos dec?a: ?Y vendr?n muchos de oriente y de occidente, del norte y del sur, a ocupar su lugar en el banquete del Reino de Dios. Hay algunos que son los ?ltimos y ser?n los primeros, y hay primeros que ser?n los ?ltimos? (Lc. 13,29-30). En este domingo tambi?n los textos b?blicos toman el tema del banquete: ?Cuando des un almuerzo o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos? ni a los vecinos ricos, no sea que ellos te inviten a su vez y as? tengas tu recompensa. Al contrario cuando des un banquete, invita a los pobres, a los lisiados, a los paral?ticos, a los ciegos. ?Feliz de ti porque ellos no tienen como retribuirte, y as? tendr?s tu recompensa en la resurrecci?n de los justos!? (Lc. 14, 12-14).

El banquete eucar?stico, la Misa, est? ligada ?ntimamente a la vida de todo bautizado en una necesaria espiritualidad misionera. ?La Misa?, lejos de llevarnos a una actitud intimista de la fe, nos exige que estemos animados para abrirnos y llegar a los que est?n m?s alejados de Dios. Este es el camino que queremos ir asumiendo en nuestra Di?cesis y que venimos recorriendo orientados por nuestro S?nodo Diocesano, y el prop?sito renovado en nuestra ?ltima Asamblea de junio, donde buscamos implementar la tem?tica sobre juventud, familia y laicos en nuestras comunidades.

La Iglesia desde sus inicios realiz? una apertura misionera a los pueblos paganos y el mismo Ap?stol San Pablo se llamaba a si mismo ?Ap?stol de los paganos (Rom. 11,13). Creo conveniente se?alar que la Palabra de Dios y la tradici?n de la Iglesia, nos permiten profundizar en este rasgo esencial para nuestra ?poca, la de ser una Iglesia que teniendo clara su identidad, ?sea abierta?, y a nosotros como cristianos que integremos este rasgo tanto en la espiritualidad, como en nuestro estilo evangelizador.

Cuando hablamos de una Iglesia abierta que quiere comunicar los tesoros de la revelaci?n, no debemos confundirnos con algunos males de la ?poca, que creen que ser abiertos es ser relativista. Ser abiertos es amar, dialogar, escuchar, cambiar, aportar, aprender y recuperar, sin perder la propia identidad. Ser abiertos no es mezclar todo, como una especie de sincretismo o de mezcla del bien y del mal, de valores y antivalores. ?Cu?les son los tesoros de la Iglesia? Los tesoros son los que la Iglesia debe cuidar a trav?s de la historia, lo revelado por el Se?or, lo que ?l nos comunic? y el Magisterio (o bien las ense?anzas de la Iglesia), que van acompa?ando con el Esp?ritu Santo la historia, para que ?sta sea nuestra historia de Salvaci?n. Los tesoros de la Iglesia son los pobres y excluidos que en nuestras opciones son la garant?a que estamos en la b?squeda de practicar el Evangelio.

Alimentados en el banquete eucar?stico, en la Misa, como nos se?ala el Evangelio de este domingo, debemos salir al encuentro como disc?pulos y misioneros de ?muchos que vendr?n de oriente y de occidente, del norte y del sur?? invitando especialmente ?a los pobres, a los lisiados, a los paral?ticos, a los ciegos??.

En el texto de conclusi?n de Aparecida nos se?ala: ?Esta V Conferencia, recordando el mandato de ir y hacer disc?pulos (Mt. 28,20), desea despertar la Iglesia en Am?rica Latina y el Caribe para un gran impulso misionero. No podemos desaprovechar esta hora de gracia. ?Necesitamos un nuevo Pentecost?s! ?Necesitamos salir al encuentro de las personas, las familias, las comunidades y los pueblos para comunicarles y compartir el don del encuentro con Cristo, que ha llenado nuestras vidas de ?sentido?, de verdad y de amor, de alegr?a y de esperanza! No podemos quedarnos tranquilos en la espera pasiva en nuestros templos, sino urge acudir en todas las direcciones para proclamar que el mal y la muerte no tienen la ?ltima palabra, que el amor es m?s fuerte?? (548). Que la Palabra de este domingo, y cada Misa en donde Cristo se dona por amor, nos permita tener una espiritualidad misionera.

?Les env?o un saludo cercano y hasta el pr?ximo domingo!?

Mons. Juan Rub?n Mart?nez, obispo de Posadas?


Publicado por verdenaranja @ 22:21  | Homil?as
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