S?bado, 11 de septiembre de 2010

Homil?a del cardenal Leonardo Sandri, prefecto de la Congregaci?n Pontificia para las Iglesias Orientales, en honor del Beato Esteph?n Nehm?
(Catedral Maronita, Buenos Aires, 2 de septiembre de 2010). (AICA)

BEATO ESTEPH?N NEHM?

Excelencia Reverend?sima, querido Monse?or Merhi,
Queridos sacerdotes, religiosos y religiosas,
Hermanos y hermanas.

He aceptado con much?simo gusto la invitaci?n de su Excelencia Monse?or Merhi, obispo de la Eparqu?a de San Charbel de los Maronitas, para celebrar con representantes de la comunidad maronita de la Argentina, la Santa Eucarist?a en honor de Esteph?n Nehm?, beatificado en Kfif?ne en el L?bano el domingo 27 de junio de 2010.

Doy gracias a Dios, junto con ustedes renovando los sentimientos de orante gratitud y las felicitaciones que he transmitido para esa hist?rica celebraci?n a vuestro venerado Patriarca, su Beatitud Eminent?sima el Cardenal Nasrallah Butros Sfeir.

Y doy gracias al querido Santo Padre Benedicto XVI que dispuso la beatificaci?n, ofreciendo as? a todos los maronitas del mundo un nuevo signo del amor de Dios y de su amor por la Iglesia Maronita animando su testimonio cristiano en el L?bano, en Oriente y en el mundo entero.

Todas las Iglesias del L?bano y el Estado, estaban representados en la ceremonia de beatificaci?n por las m?s altas autoridades religiosas y civiles. Y los fieles libaneses han confirmado con una extraordinaria celebraci?n la fama de santidad del nuevo beato.

Estamos hablando del hermano profeso de la Orden Libanesa Maronita que vivi? desde 1889 a 1938 y que suscita, a?n hoy d?a, admiraci?n, respeto y devoci?n. Son los buenos frutos visibles de su fidelidad a la llamada de Dios.

Naci? en Lehfed, regi?n de Jbeil y fue bautizado con el nombre de Youssef. El ambiente familiar dej? en su alma una fuerte impronta religiosa. Creci? respetuoso y obediente, intuyendo r?pido su vocaci?n a la vida religiosa. Pas? per?odos de su formaci?n en Notre-Dame de Mayfouq, en Saint-Art?me en Kattara y en Houb. Pero a partir de 1930 se estableci? en Notre-Dame du Secour en Jbeil hasta su traslado en febrero de 1938 a Kfifane. La noche del 30 de agosto de 1938 un malestar quebr? su fuerte fibra; hab?a cumplido apenas 49 a?os.

Nos preguntamos, atra?dos como estamos por su vida santa ?cu?l fue el centro de su vida?.

La respuesta es evidente: ?Cristo! El fue el centro, el coraz?n y el verdadero tesoro del nuevo Beato. Cristo fue su ?elecci?n? vivida en la perseverancia de la fe, que se tradujo en la soledad y en la huida del mundo, en la penitencia, en la lectura sapiencial de la Sagrada Escritura y en tantos trabajos humildes que ejercit? para bien de sus hermanos, de la iglesia y del mundo.

Dej?monos encantar decididamente por su fe.

Ella se transparentaba fuertemente no s?lo en las oraciones de su congregaci?n, que recitaba cotidianamente sin excepci?n; en la Santa Misa con la cual desde ni?o iniciaba su jornada; en el rosario a la Sant?sima Virgen, o en la recitaci?n devota, siempre de rodillas en cualquier lugar se encontrase, del ?ngelus; sino tambi?n en la oraci?n interior que era incesante, en su estar siempre con Dios y en Dios sin descuidar su trabajo cotidiano o para las personas que depend?an de ?l.

Dej?monos encantar por su esperanza, de la que eran prueba la libertad y desapego de las ambiciones terrenas y la exclusiva b?squeda de la gloria de Dios. Viv?a como si no tuviese cuerpo, como si no se perteneciera m?s a s? mismo, sino a aquel Padre al que dirig?a todo respiro y toda palpitaci?n de su coraz?n. Esto no significaba que no fuera tambi?n un hermano din?mico y trabajador, siempre comprometido en sus tareas.

Dej?monos encantar en fin por su caridad. Una puntual disponibilidad caracterizaba todo su comportamiento y con su modo de actuar lleno de persuasi?n y de comprensi?n era capaz de hacerse mediador de paz en las circunstancias m?s diversas. Sent?a profundamente su pertenencia a la comunidad de los hermanos.

Y en las situaciones de mayor dificultad, como durante la primera guerra mundial, ?l no solamente iba en ayuda de los pobres que se acercaban al convento, sino que llevaba personalmente ayuda a las familias necesitadas.

Fue un religioso pobre, casto y obediente.

?Un ?ngel del rostro humano? como subray? el legado papal para la beatificaci?n, Su Excelencia Monse?or Angelo Amato, Prefecto de la Congregaci?n para las Causas de los Santos. Un ?ngel ?cuya santidad se elev? hacia el cielo m?s alta a?n que los cedros del L?bano?.

Queridos hermanos y hermanas, de estos ?ngeles tiene necesidad el mundo de hoy. Estos seres ang?licos mueven los corazones a abrirse a la conversi?n y a la fidelidad perseverante en la vida cristiana. Nos conmueven en lo ?ntimo y mueven nuestros pasos hacia el mismo Cristo y la misma iglesia que fueron su grande e insuperable amor.

Es cuanto pedimos a Dios nuestro Padre, por la potente intercesi?n del Beato Esteph?n. La renovaci?n de todos en docilidad al Esp?ritu Santo se vuelve levadura evang?lica que produce frutos de conversi?n en la iglesia a beneficio de la sociedad.

Es cuanto el Se?or querr? concedemos por la plegaria de este humilde cristiano liban?s: en estrecho contacto con Dios y con la naturaleza, tom? conciencia de sus l?mites; creciendo en la humildad se convenci? que el silencio habr?a favorecido la mejor escucha de la voz de Dios; permaneciendo plenamente disponible a la gracia divina, supo mantenerse en la presencia de Dios siempre y en todas partes.

As? un humilde hermano lego, por efecto de su conducta ejemplar, goza ahora de un lugar privilegiado junto al Se?or y en el coraz?n de la Iglesia.

Es una perla preciosa que enriquece el patrimonio espiritual del cristianismo oriental y de la Iglesia Maronita. Es motivo de consolaci?n para su amada patria libanesa en las graves pruebas de los ?ltimos a?os y para todos los libaneses dispersos por el mundo.

Junto con los santos Charbel, Nimatuliah, Rafica y el Beato Yacooub, hijo de la Iglesia Latina, el nuevo Beato aporta una riqueza mayor a la celebraci?n del jubileo por los 1600 a?os de la muerte de vuestro grande padre espiritual San Mar?n.

A estos santos hermanos y amigos y a la gloriosa y toda santa Madre de Dios, Nuestra Se?ora del L?bano, encomendamos el pr?ximo s?nodo especial convocado en Roma por el Papa Benedicto XVI para los obispos del Medio Oriente, a fin de que esa asamblea transmita una palabra de paz para todos y de consolaci?n para los orientales cat?licos de modo que en todas las partes del mundo sean cristianos ?no s?lo de palabra sino en los hechos y en la verdad?. Am?n.

?Cardenal Leonardo Sandri, prefecto de la Congregaci?n Pontificia para las Iglesias Orientales?


Publicado por verdenaranja @ 22:53  | Hablan los obispos
 | Enviar