S?bado, 11 de septiembre de 2010

ZENIT? publica el mensaje que ha escrito el cardenal Llu?s Mart?nez Sistach, arzobispo de Barcelona, con el t?tulo "Nuestros santuarios marianos".

En nuestra archidi?cesis tenemos santuarios marianos dedicados a im?genes de la Virgen Mar?a que fueron halladas en un momento hist?rico determinado. El d?a 8 de setiembre se celebra la fiesta de la Natividad de la Virgen Mar?a, popularmente conocida como la Virgen de setiembre o tambi?n como la fiesta de las V?rgenes encontradas, aludiendo al hecho de que muchos santuarios marianos celebran el 8 de setiembre su fiesta patronal.

Estos santuarios marianos no son tan s?lo vestigios del pasado. Tienen mucha vida. La gente acude a ellos, porque los sienten como una realidad espiritual muy propia, muy suya, como lo fue de sus antepasados, de sus abuelos y de sus padres. Nuestros cristianos visitan aquellos lugares sagrados y gustan de celebrar en ellos su fe y los acontecimientos m?s importantes de su vida cristiana.

En los santuarios marianos, la Virgen Mar?a est? atenta a las peticiones de los peregrinos, los acoge e intercede eficazmente por ellos. Es muy normal encontrar all? exvotos que manifiestan muy bien esta actitud maternal de Mar?a hacia todos sus hijos.

Estos templos, como presencia de la Iglesia, contribuyen a la evangelizaci?n. Los visitan, tambi?n, personas no creyentes o bien alejadas de la Iglesia. Por ello, desde los santuarios, se debe intensificar todo aquello que pueda ayudar a ser m?s conscientes de la motivaci?n religiosa y evang?lica de las visitas.

En las bodas de Can?, Mar?a pidi? la intervenci?n eficaz de Jes?s ante el problema de aquellos nuevos esposos: "No tienen vino". En Can? de Galilea tan s?lo aparece un aspecto concreto de la indigencia humana, aparentemente peque?o y de poca importancia: faltaba el vino en el banquete. Pero esto tiene un valor simb?lico. En los santuarios se presentan a Mar?a otras necesidades materiales y espirituales. Mar?a se sit?a entre su Hijo y las personas en la realidad de sus privaciones, indigencias y sufrimientos. Se sit?a en medio, o sea, hace de mediadora. Mar?a intercede por nosotros.

Como en las bodas de Can?, Mar?a, de una u otra manera, dice a todos los peregrinos y visitantes: "Haced todo lo que Jes?s os diga". Mar?a nos trae a Jes?s y nos acerca a ?l. Por ello, conviene redescubrir el sentido humano y cristiano de los santuarios marianos de nuestra tierra para poder visitarlos, buscando en ellos momentos de silencio, de reflexi?n y de oraci?n, todo eso que el hombre de hoy no encuentra f?cilmente en medio del ritmo estresado de la vida que lleva.

La fiesta del nacimiento de Mar?a se sit?a en el inicio de la presencia m?s plena de Dios en el camino humano. La Natividad de Mar?a nos anuncia ya el nacimiento del Salvador, la alegr?a de la Navidad. El nacimiento de la Madre, anuncia ya - como la aurora anuncia el d?a- el nacimiento del Hijo. El coraz?n y la mirada amorosa de Mar?a, el coraz?n y la mirada amorosa que acogieron al Hijo de Dios en este mundo, se dirige tambi?n hacia nosotros.

Una de las oraciones de la misa del 8 de setiembre, con la magn?fica sobriedad de la liturgia romana, pide que "se alegre tu Iglesia y se goce en el Nacimiento de la Virgen Mar?a, que fue para el mundo esperanza y aurora de salvaci?n".


Publicado por verdenaranja @ 23:05  | Hablan los obispos
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