Domingo, 12 de septiembre de 2010

Comentario al evangelio del domingo veinticuatro del Tiempo Ordinario ? C, publicado en Diario de Avisos el domingo 12 de Septiembre de 2010 bajo el ep?grafe DOMINGO CRISTIANO.

Comer con los pecadores

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Daniel Padilla

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?Hace muchos a?os vi Monsieur Vincent. Era una pel?cula sobre San Vicente de Pa?l. Una escena me impresion? sobre todas. Presentaba a Monsieur Vincent en su confesionario, escuchando con paciencia la retah?la pietista de un grupo de damas de post?n. Ya su actitud de chismorreo mientras hac?an cola denotaba que, m?s que una reforma de su propia vida, lo que buscaban era presumir de director espiritual: ?la moda de la ?poca! Pues bien; llegaba un momento en el que el santo, decidida y ostensiblemente, abandonaba a las beatas, para correr tras los desheredados y miserables, que pululaban como moscas por los barrios de Par?s. Me he acordado de esta escena ante el Jes?s del evangelio de hoy, a quien los fariseos acusaban de "sentarse a comer con publicanos y pecadores". Fue entonces cuando Jes?s cont? la historia del "pastor que dej? noventa y nueve para ir tras la oveja perdida". Y ?se es el tema. No cabe duda que resulta reconfortante atender a los fervores espirituales de los elegidos y cultivados. El mismo Jes?s vivi? horas muy placenteras en Betania, oasis de paz. Todos hemos disfrutado alimentando grupos, m?s o menos selectos, en los que no exist?a el rechazo, sino que vibraban a un mismo comp?s.

Pero se imponen nuevos campos. El pastor ha visto que, por una larga cadena de razones, no una, sino muchas ovejas, se han ido del reba?o, se han alejado, como el pr?digo, de la casa paterna. De una ?poca triunfal, en la que la voz del Papa y los pastores, al menos externamente, era seguida por la mayor?a y las vocaciones proliferaban y los j?venes quer?an ser formados en cristiano, hemos pasado a una sociedad desacralizada en la que la increencia y los alejados no son rara avis, sino el pan de cada d?a. El Concilio Vaticano II nos advirti? -hace ya m?s de cuarenta a?os-, en su documento Gaudium et spes, de forma clara que el ate?smo no es ya un fen?meno aislado, sino que ha invadido el campo del arte, la literatura, la ciencia y las legislaciones. Los libros se han multiplicado desde entonces. Ah? est?n los exhaustivos planes pastorales en muchas di?cesis ante el reto de la increencia. Y nuestros ojos, por otra parte, lo constatan cada d?a, ya que la increencia ha tocado de ala a todos: a nuestras familias, a nuestros amigos, quiz? a nosotros mismos.

?Qu? hacer? Hay tres tentaciones, en todo caso, que convendr?a evitar: Atrincherarnos y aislarnos: si ellos se han ido, all? ellos, ?es su problema!. ?Eso hac?a el hermano mayor, neg?ndose a aceptar la vuelta del pr?digo! Jugar a escandalizarnos de la Iglesia, cuando nos invita a sentarnos con los pecadores y comer con ellos. Y subirnos a las almenas de nuestros castillos, para lanzar dardos de anatema contra todos los que se han alejado. No podemos subirnos al podio de una pretendida perfecci?n y desde all?, juzgar, condenar o reprobar a los extra?os, al menos este era el esp?ritu de nuestro S?nodo. Al contrario, ante esta innegable realidad, habr? que ir asimilando la doctrina del Concilio, cuando dice que "los gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los hombres, lo son tambi?n de los disc?pulos de Cristo". Ese es igualmente el claro mensaje de la Ecclesiam suma, cuando nos invita a entrar en di?logo con todos: los cercanos y los alejados, es decir, con esos que solemos llamar las ovejas descarriadas.


Publicado por verdenaranja @ 9:42  | Espiritualidad
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