Domingo, 12 de septiembre de 2010

Art?culo que ha escrito monse?or Felipe Arizmendi Esquivel, obispo de San Crist?bal de Las Casas, con motivo del bicentenario de la independencia de M?xico.

La Iglesia y la independencia de M?xico

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M?xico celebra el bicentenario de su independencia. Los obispos no podemos ser ajenos a este acontecimiento, y hemos analizado cu?l fue la participaci?n de la Iglesia Cat?lica en el proceso libertario, con sus luces y sus sombras. Amamos profundamente nuestra patria y queremos colaborar a su bienestar.

Elaboramos una carta pastoral titulada "Conmemorar nuestra historia desde la fe, para comprometernos hoy con nuestra patria", en que reconocemos los errores del pasado, ubic?ndolos en su contexto hist?rico, e invitamos a no quedarnos s?lo en fiestas conmemorativas, sino seguir luchando por la justicia y la libertad. Se puede consultar en la p?gina de la CEM: www.cem.org.mx

JUZGAR

Entre otras cosas, decimos: "No podemos dejar de reconocer que en los anhelos m?s profundos del coraz?n humano est?n el ideal de la justicia y de la libertad para todos los hombres. Muchos miembros de la Iglesia acogieron y alimentaron con entrega generosa estos anhelos, aunque con los excesos que toda lucha armada suele llevar consigo. Tampoco faltaron resistencias de eclesi?sticos y laicos, convencidos de la importancia de conservar lo que ellos consideraban leg?timo, incluidos los privilegios que la Corona propiciaba, y que pensaban eran indispensables para su misi?n. Hoy, lo que la Iglesia celebra es el don de la libertad, lo agradece y se esfuerza por preservarlo y enriquecerlo.

La Iglesia en M?xico particip? activamente en todos esos hechos de manera protag?nica, ya que los m?s notables iniciadores y actores fueron miembros del clero y el pueblo era mayoritariamente cat?lico.

Numerosos cat?licos, como fieles disc?pulos de Jesucristo, empe?aron su vida en la conquista de esta libertad. Miguel Hidalgo, Jos? Mar?a Morelos y muchos otros fueron sacerdotes, quienes, m?s all? de sus cualidades y limitaciones humanas sirvieron de instrumento a la Providencia para iniciar la Independencia Nacional y favorecer as? la constituci?n de la nueva Patria Mexicana. Como creyentes, en aquellas circunstancias espec?ficas, lucharon por los valores de la libertad y la igualdad, y dieron voz al reclamo de justicia de un pueblo sumido en la pobreza y la opresi?n, largamente padecida. Su ministerio sacerdotal, del cual nunca renegaron, los acerc? a los dolores de este pueblo y los movi? a promover sus derechos, incluso tomando las armas, camino que no siempre se justifica, menos en nuestros tiempos en los que contamos con m?ltiples instituciones e instrumentos jur?dicos para resolver los conflictos en di?logo y caminos de paz.

No fue fortuito el que el s?mbolo escogido por el movimiento libertario fuera el estandarte de Santa Mar?a de Guadalupe que, a?os m?s tarde, ser?a proclamada por Morelos como "La Patrona de Nuestra Libertad". Ciertamente, sin el ingrediente religioso, este movimiento o no se hubiera producido o habr?a tomado otro rumbo.

Somos conscientes de que el Episcopado de entonces reprob? el movimiento libertario como sedici?n, usando incluso del anatema. La Inquisici?n por su parte lo declar? como herej?a. La raz?n ?ltima de esto estribaba en la sujeci?n de la Iglesia a la Corona espa?ola. A pesar de ello, el proceso de Independencia fue un movimiento pol?tico y social con profunda raigambre religiosa cat?lica que, dentro del dramatismo de los hechos y sus excesos, es una herencia noble y rescatable que debemos agradecer".

En otros art?culos, retomar? lo de las excomuniones a Hidalgo y Morelos.

ACTUAR

"La fe cat?lica no puede desentenderse de la vida cotidiana de los fieles y de su contexto hist?rico. Para un creyente la historia humana es y ser? siempre una historia de salvaci?n. Recogemos los hechos m?s significativos del pasado que queremos conmemorar, e invitamos al di?logo sereno y objetivo con el fin de alcanzar un mayor esclarecimiento de estos sucesos que nos ata?en a todos, y de los cuales somos de una u otra manera herederos. Los acontecimientos hist?ricos est?n ah? y nadie debe negarlos o desvirtuarlos. Es preciso reconocerlos, esclarecerlos, juzgarlos con criterios objetivos, para comprendernos mejor".


Publicado por verdenaranja @ 19:05  | Hablan los obispos
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