Martes, 14 de septiembre de 2010

Carta Pastoral del Arzobispo de Coro: “Con gran dolor vemos co?mo Venezuela se convierte a pasos agigantados en una sociedad violenta (Fides)?

A los Sacerdotes, Religiosos y Religiosas, a los Grupos de Apostolado Seglar, a los cat?licos de esta Arquidi?cesis, y a los falconianos en general?

Pr?ximos como estamos a la conmemoraci?n del bicentenario de nuestra independencia y de los cuatrocientos ochenta a?os de la creaci?n del Obispado de Coro, erigido por Bula del Papa Clemente VII en 1531, y ante el proceso electoral del pr?ximo 26 de septiembre, en mi condici?n de Arzobispo de esta ciudad, ra?z de Venezuela, Patrimonio Cultural de la Humanidad, me dirijo al pueblo de Dios que peregrina en esta Arquidi?cesis para presentarles algunas reflexiones en momentos en que la amada patria debe decidir su destino ante la encrucijada en que se encuentra. La Iglesia, como la llamara el Papa Juan XXIII, ?Mater et Magistra?, Madre y Maestra de los pueblos (15 de mayo de 1961), no puede permanecer indiferente ante los dilemas hist?ricos de las naciones, cuando algunos valores y principios del ser humano y de la sociedad, se encuentran seriamente amenazados. ?La Iglesia, que por raz?n de su misi?n y su competencia no se confunde en modo alguno con la comunidad pol?tica ni est? atada a sistema pol?tico alguno, es a la vez signo y salvaguarda del car?cter trascendente de la persona humana? (GS 76), por lo que ?no impulsa a la Iglesia ambici?n terrena alguna. S?lo desea una cosa: continuar, bajo la gu?a del Esp?ritu, la misma obra de Cristo?? (GS 3).

En mi condici?n de Pastor de esta porci?n del pueblo de Dios, no podr?a perdonarme si reh?yo la obligaci?n de expresarme claramente sobre algunos aspectos de la situaci?n pol?tico-social del pa?s y de nuestra regi?n. Esta decisi?n est? alentada por el mandato de la Iglesia a los Obispos donde se nos pide que ante situaciones de injusticia, ?y muchas veces sumidos en ellas, que abren inevitablemente la puerta a conflictos y a la muerte, el Obispo es defensor de los derechos del hombre, creado a imagen y semejanza de Dios. Predica la doctrina moral de la Iglesia, defiende el derecho a la vida desde la concepci?n hasta su muerte natural...asume la defensa de los d?biles, haci?ndose la voz de los que no tienen voz para hacer valer sus derechos...?. (Pastores Gregis, n.67).

Una realidad inquietante

Cuando hace menos de doce a?os, Prelados venezolanos, denunciaron el robo de los dineros p?blicos, el endeudamiento del pa?s por la v?a de un d?ficit acumulado, los procesos burocr?ticos que padec?a la provincia que imped?an su desarrollo a la par de Caracas, el acaparamiento de la democracia por los partidos pol?ticos, los obst?culos puestos por los altos dirigentes de esas organizaciones al relevo de la dirigencia de nuestra sociedad, el crecimiento de la pobreza y de la injusticia social, la p?rdida de fe ante tantas promesas incumplidas, especialmente hechas en tiempo de elecciones y tantas otras calamidades, incomprensibles en un pa?s inmensamente rico, jam?s imaginamos que el remedio al que aspir?bamos no estar?a a la altura de las exigencias de cambio hacia una mejor calidad de vida y la consolidaci?n de una democracia vivida en libertades.

Si damos un vistazo a algunos elementos del panorama nacional constatamos que nuestro pa?s se encuentra hoy ensangrentado de extremo a extremo. Los Obispos hicimos esta constataci?n en Enero pasado:

?Con gran dolor vemos c?mo Venezuela se convierte a pasos agigantados en una sociedad violenta. Cada d?a se incrementa dram?ticamente el ?ndice de homicidios, que coloca a Venezuela entre los pa?ses del mundo con mayor n?mero de muertes por asesinato. Esta violencia criminal se nos est? haciendo cada vez m?s cercana. Hoy se asesina hasta por cuestiones banales: para robar cualquier objeto; se asesina por venganza o por encargo, a trav?s del oscuro mundo del sicariato; se asesina bajo los efectos del alcohol o las drogas; igualmente ha habido asesinatos por cuestiones pol?ticas. Estos asesinatos son realizados casi siempre con armas de fuego que circulan sin control alguno? (CEV. Carta pastoral sobre la violencia y la inseguridad. 12-1-2010).

Lamentablemente, esta realidad que describ?amos los Obispos hace nueve meses se ha incrementado sin ver soluciones estructurales por parte de los responsables de las pol?ticas p?blicas de seguridad a nivel nacional y regional.

As? como el espectro de la violencia genera muerte, la precariedad de los servicios p?blicos a nivel nacional y en nuestra regi?n, son causas de desesperanza y hasta muerte. Las carencias de infraestructura y de personal bien remunerado en el sector educativo, y principalmente en el sector de la salud, provocan reiteradas violencias a los derechos humanos de los venezolanos. Algunos de ellos lamentablemente fallecen y van a los dep?sitos de las morgues. Las numerosas protestas del personal que labora en los centros asistenciales, dan testimonio de una situaci?n que clama al cielo, al verse ellos mismos afectados en su pr?ctica profesional por las carencias de infraestructura, de personal y de insumos; m?s lamentable es que el gobierno nacional le de un tratamiento pol?tico a estos centros, antes que un tratamiento humanitario y constitucional.?

En los ?ltimos dos lustros, el pa?s ha recibido inmensos recursos econ?micos que lamentablemente no han servido del todo para mejorar permanentemente la calidad de vida del venezolano, as? como para obtener una mejor educaci?n, salud y vivienda digna; s?lo han servido como paliativos moment?neos en tiempos de bonanza por los altos precios del petr?leo. Pero tambi?n, y algo muy grave, sin llamarnos a consulta a todos los venezolanos, que somos los verdaderos propietarios del erario p?blico, de manera unilateral y sin presentar cuentas, gran parte de estos recursos econ?micos se han repartido en d?divas de todo g?nero a otras naciones, con un esp?ritu de nuevos ricos, que van desde ayudas para pagar la deuda externa de alg?n pa?s, hasta ayudas en algunos casos en forma de pr?stamo, para comprar armas, centrales el?ctricas, construcci?n de puentes y carreteras, refiner?as de petr?leo y lo que es m?s inquietante a?n, el principal recurso de ingreso del pa?s que es el comercio de los hidrocarburos, ha sido vendido a futuro por d?cadas a determinadas potencias, hipotecando en cierto sentido el futuro de las generaciones j?venes de venezolanos. No es que el pueblo venezolano se oponga a la solidaridad con otros pa?ses hermanos, sino que pide se le atienda primero en sus necesidades b?sicas.

En el ?mbito internacional, el pa?s cada d?a tiene m?s inconvenientes. Quienes ostentan el poder nacional han ofendido en diversas ocasiones a los gobiernos e instituciones de los Estados Unidos, Holanda, Colombia, Chile, Per?, El Vaticano, Alemania, Espa?a, el Reino Unido de la Gran Breta?a, Canad?, M?xico, Honduras, Israel, Costa Rica, Rep?blica Dominicana, Francia, a los Congresos del Brasil y Paraguay, a la Organizaci?n de Estados Americanos, a otros credos religiosos y mantenemos una uni?n desventajosa con Cuba, Nicaragua e Ir?n.

Con inmenso dolor constatamos tambi?n como un n?mero considerable de j?venes venezolanos que durante a?os se han esforzado en preparase intelectual y t?cnicamente, tienen que abandonar el pa?s en busca de oportunidades laborales en otros naciones, producto del sectarismo y la intolerancia ante las diversas posturas y convicciones de los que no piensan ni aceptan las propuestas pol?ticas del gobierno nacional. Hay que recordar que Venezuela es diversa en sus paisajes, en el color de su gente, en sus culturas, porque hemos sido una mezcla de razas. No podemos aceptar, por tanto, que se nos pretenda uniformar con un solo color y un pensamiento ?nico. En la esencia del ser venezolano encontramos la diversidad y la pluralidad, y doscientos a?os despu?s deber?amos tener claro que fue el respeto a esa diversidad por la que derramaron su sangre nuestros libertadores.?

No sin asombro, los venezolanos hemos observado en d?as pasados, el doloroso espect?culo que se ha ofrecido al mundo, al haberse puesto al descubierto una gigantesca adquisici?n de alimentos con fecha de consumo vencida o muy cerca de su vencimiento, por los cuales se pagaron inmensas cantidades de dinero, y que ha puesto en peligro la salud de la poblaci?n m?s pobre, sin que los poderes p?blicos encargados de investigar y enjuiciar a los responsables hayan ofrecido una explicaci?n satisfactoria a los venezolanos. En esto, como en diversos actos irregulares que involucran a miembros del gobierno, la impunidad est? presente.

Con todo este calvario a cuestas, la Iglesia, que debo recordar con todo derecho, es elemento constitutivo de la nacionalidad venezolana, ha sido atacada, descalificando e irrespetando a su Episcopado y muy especialmente a la persona del Cardenal Jorge Urosa , Arzobispo de Caracas, a quien se le convoc? casi coercitivamente a la Asamblea Nacional, por haber calificado el socialismo marxista del cual se ufana el gobierno, como verdadero comunismo, que la Iglesia condena, porque fue el responsable del atraso y del ate?smo de algunos pa?ses que fueron sometidos durante d?cadas a reg?menes autoritarios, en los que se negaron todas las libertades y que felizmente con las consecuencias de la ca?da del Muro de Berl?n esos Estados de Europa, pudieron abrirse a la esperanza de la libertad y la pluralidad democr?tica.

No es llamando a demoler a los adversarios como se construye una naci?n sino con oportunidades para todos. Si no prevalece el di?logo y la armon?a, el respeto a la Constituci?n Nacional, si se coloca en entredicho la propiedad privada y prevalece la arrogancia, nos estamos encaminando a una confrontaci?n mayor, que pondr? de frente venezolanos contra venezolanos. Es mi deber entonces hacer un llamado para corregir el rumbo del pa?s y luchar contra las permanentes enfermedades de la democracia venezolana: ?la corrupci?n, los privilegios, la falta de continuidad administrativa, el clientelismo pol?tico, el exagerado gasto fiscal, el deterioro moral de estructuras e instituciones p?blicas? (CEV. Declaraci?n con motivo de los cuarenta a?os de la democracia venezolana. 20.1.1998). Como venezolano me duele el pa?s.

Un pa?s construido por todos.

La construcci?n de un pa?s es una labor tesonera de todos los ciudadanos. El sistema democr?tico permite la alternancia de responsabilidades en el poder pol?tico de una naci?n, en vista de hacer que el bien com?n se haga presente en toda la colectividad, y no en un sector solamente. Tambi?n permite que sean muchas las personas que en distintas comunidades ejerzan liderazgos para lograr el bien com?n y una mejor calidad de vida. Estos liderazgos no pueden surgir de una designaci?n o de una mano en el hombro, mucho menos de pasearse unos d?as en una carroza; surgen de actitudes y carismas fehacientes, testimoniales, de servicio y entrega a la comunidad desde una ?tica personal, el respeto a la diversidad, la honradez en su actuaci?n, una vida consagrada a la verdad y una pr?dica edificante y conciliadora. Nuestras comunidades est?n cansadas de personas improvisadas que no conocen la realidad social comunitaria y carecen de cualidades para gobernar con decencia ?tica.

Humana y cristianamente sabemos que la dignidad de toda persona humana y el desarrollo integral de la familia, la sociedad, el trabajo, las relaciones humanas, la convivencia, la educaci?n, la salud, la participaci?n ciudadana y otros, son y deben ser la base de preocupaci?n y de inter?s de todo servidor p?blico. Los reg?menes pol?ticos, que de diversas maneras son cambiantes en la historia, son simples medios que deben estar al servicio de la persona y la comunidad humana. No entiendo, entonces, por qu? en nuestro pa?s se invierten los t?rminos, pidiendo que las personas y la sociedad entera se pongan al servicio de un proyecto pol?tico que en el trascurso de estos ?ltimos once a?os se le ha denominado: bolivariano, revolucionario, socialista del siglo XXI, marxista y comunista. Considero que este enfoque est? desfasado y es esclavizante.

Debemos ser conscientes que todo sistema pol?tico debe ser un medio para servir a los m?s altos y nobles intereses de la persona y la sociedad; pero, a la vez, cabe decir que los sistemas pol?ticos no son iguales. En nuestro pa?s hemos optado por la democracia y queremos mantenernos en ella, por ser ?una opci?n fundamentalmente ?tica a favor de la dignidad de la persona, con sus derechos y libertades, sus deberes y responsabilidades, en el cual encuentra sustento y legitimidad toda forma de convivencia humana y de estructuraci?n social? (JUAN PABLO II, Mensaje a la VII Cumbre Iberoamericana, 28.10.1997).

Todos los venezolanos y particularmente los falconianos, tendremos la oportunidad de evaluar las propuestas y las actitudes personales de quienes aspiran a un cargo parlamentario el 26 de septiembre pr?ximo. No se trata de un juego de poderes para ver quien mete m?s diputados en la Asamblea Nacional, sino lo que est? en juego es el futuro del pueblo y de su convivencia ciudadana, puesto que el primer servicio de la Asamblea Nacional es el dise?o, elaboraci?n y aprobaci?n de leyes que ser?n aplicadas a cada uno de los venezolanos como persona y como sociedad. Por eso, la funci?n directa de este cargo est? en relaci?n con la vida de los ciudadanos, all? se coartan o se promueven libertades. Pero tambi?n ejerce un ?control? de las acciones de los gobernantes; esto permite buscar los intereses del pueblo y no de una persona o de un partido determinado. Un Poder Legislativo unicolor, silencioso, sumiso y temeroso no tiene cabida en un sistema democr?tico.

Para los ciudadanos y m?s a?n para los cristianos el voto es un derecho y un deber, es un derecho irrecusable y un deber ineludible. Tiene que ver con la dignidad humana puesto que a trav?s de ?l hacemos uso de nuestra libertad, nuestra solidaridad y nos comprometemos a trabajar por el bien com?n. Hace algunos a?os los Obispos declar?bamos que ?el voto que demos los venezolanos ser? el que enrumbe los destinos de la naci?n. Por eso debemos estar guiados no por una emotividad irracional, sino por la conciencia y la responsabilidad personal que nos lleva a elegir a quienes sean capaces de ejercer una aut?ntica representaci?n, de prestar un servicio para el bien com?n y de buscar armon?a y colaboraci?n en el respeto al pluralismo? (CEV-Declaraci?n ante las elecciones. 23-10-1998)

Como venezolanos y amantes de la Democracia, el voto es nuestra ?nica arma valedera para transformar el pa?s.

Venezuela nos exige cumplir con el sagrado deber de votar. No olvidar que por los pecados de omisi?n tambi?n seremos juzgados. Elevamos una plegaria a Dios y a la Virgen de Coromoto, Patrona de Venezuela, para que encontremos el camino m?s expedito que permita el desarrollo arm?nico de todos los venezolanos. Ya que anhelamos ser un pueblo identificado con el respeto a la dignidad humana la verdad, la libertad, la justicia y el compromiso por el bien com?n. Ay?danos Se?or a construir la convivencia fraterna, amando a todos sin excluir a nadie, solidariz?ndonos con los pobres y trabajando por la reconciliaci?n y la paz.

Agradezco a los Sacerdotes la lectura a los fieles de este documento en las Misas del domingo venidero.

Coro, 11 de septiembre del 2010,??

Solemnidad de Nuestra Se?ora de Coromoto PATRONA DE VENEZUELA.


Publicado por verdenaranja @ 16:31  | Hablan los obispos
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