Mi?rcoles, 15 de septiembre de 2010

ZENIT? publica la intervenci?n de Benedicto XVI en la audiencia general del mi?rcoles, 8 de Septiembre de 2010,?celebrada en el Aula Pablo VI del Vaticano, en la que continu? con la presentaci?n de la figura de santa Hildegarda de Bingen que hab?a comenzado la semana anterior (Cf. Benedicto XVI: santa Hildegarda de Bingen, poetisa y m?stica).

Queridos hermanos y hermanas:

Quisiera retomar y continuar la reflexi?n sobre santa Hildegarda de Bingen, importante figura femenina de la Edad Media, que se caracteriz? por su sabidur?a espiritual y santidad de vida. Las visiones m?sticas de Hildegarda se parecen a las de los profetas del Antiguo Testamento: al expresarse con las categor?as culturales y religiosas de su tiempo, interpretaba a la luz de Dios las Sagradas Escrituras, aplic?ndolas a las circunstancias de la vida. De este modo, todo los que la escuchaban se sent?an invitados a vivir un estilo de existencia cristiana coherente y comprometido. En una carta a san Bernardo, la m?stica del Palatinado Renano?confiesa: "La visi?n atrae todo mi ser: no s?lo veo con los ojos del cuerpo, sino que se me aparece en el esp?ritu de los misterios... Conozco el significado profundo de lo que se expone en el Salterio, en los Evangelios, en los dem?s libros, que se me han mostrado en esta visi?n. ?sta quema como una llama en mi pecho y en mi alma, y me ense?a a comprender profundamente el texto (Epistolarium pars prima I-XC:?CCCM 91).

Las visiones de Hildegarda est?n llenas de contenido teol?gico. Hacen referencia a los principales acontecimientos de la historia de la salvaci?n, y usan un lenguaje principalmente po?tico y simb?lico. Por ejemplo, en su obra m?s famosa, titulada "Scivias", es decir, "Conoce los caminos", resume en treinta y cinco visiones los eventos de la historia de la salvaci?n, desde la creaci?n del mundo al fin de los tiempos. Con los rasgos caracter?sticos de la sensibilidad femenina, Hildegarda, en la parte central de su obra, desarrolla el tema del matrimonio m?stico entre Dios y la humanidad realizado en la Encarnaci?n. En el ?rbol de la Cruz se realizan las bodas del Hijo de Dios con la Iglesia, su esposa, llena de gracias y que ha recibido la gracia de ser capaz de dar a Dios nuevos hijos, en el amor del Esp?ritu Santo (Cf.Visio tertia:?PL?197, 453c).

A partir de estas breves referencias vemos ya c?mo tambi?n la teolog?a puede recibir una contribuci?n peculiar de las mujeres, porque son capaces de hablar de Dios y de los misterios de la fe con su inteligencia y sensibilidad propias. Aliento por este motivo a todas aquellas que desempe?an este servicio a realizarlo con profundo esp?ritu eclesial, alimentando la propia reflexi?n con la oraci?n y teniendo en cuenta la gran riqueza, a?n en parte inexplorada, de la tradici?n m?stica medieval, sobre todo la representada por modelos luminosos, como Hildegarda de Bingen.

La m?stica renana es autora tambi?n de otros escritos, dos de ellos particularmente importantes, porque muestran, como en "Scivias", sus visiones m?sticas: el "Liber vitae meritorum" (Libro de los m?ritos de la vida) y el "Liber divinorum operum" (Libro de las obras divinas), tambi?n llamado "De operatione Dei". En el primero, se describe una visi?n ?nica y poderosa de Dios que vivifica el cosmos con su fuerza y con su luz. Hildegarda subraya la profunda relaci?n entre el hombre y Dios y nos recuerda que toda la creaci?n, de la que el ser humano es la cumbre, recibe la vida de la Trinidad. El texto est? centrado en la relaci?n entre virtud y vicios, de manera que el ser humano debe afrontar diariamente el desaf?o de los vicios, que le alejan en el camino hacia Dios y las virtudes que le favorecen. Es una invitaci?n a alejarse del mal para glorificar a Dios y entrar, despu?s de una existencia virtuosa, en la vida "llena de alegr?a".

En el segundo libro, considerado por muchos su obra maestra, describe la creaci?n en su relaci?n con Dios y la centralidad del hombre, expresando un fuerte cristocentrismo de sabor b?blico-patr?stico. La santa, que presenta cinco visiones inspiradas en el Pr?logo del Evangelio de san Juan, refiere las palabras que el Hijo dirige al Padre: "Toda la obra que has querido y que me has encomendado, la he cumplido, y yo estoy en ti y t? en mi, y que somos una sola cosa" (Pars III, Visio X:?PL?197, 1025a).

En otros escritos, por ?ltimo, Hildegarda manifiesta una variedad de intereses y el dinamismo cultural de los monasterios femeninos de la Edad Media, a diferencia de los prejuicios que todav?a hoy siguen extendi?ndose sobre esa ?poca. Hildegarda se dedic? a la medicina y a las ciencias naturales, as? como a la m?sica, pues ten?a talento art?stico. Compuso tambi?n himnos, ant?fonas y cantos, recogidos con el t?tulo Symphonia Harmoniae Caelestium Revelationum?(Sinfon?a de la Armon?a de las Revelaciones Celestes), que eran gozosamente interpretados en los monasterios, difundiendo una atm?sfera de serenidad, y que han llegado hasta nosotros. Para ella, toda la creaci?n es una sinfon?a del Esp?ritu Santo, que es en s? mismo alegr?a y j?bilo.

La popularidad que rodeaba a Hildegarda llevaba a muchas personas hacerle consultas. Por este motivo, disponemos de muchas de sus cartas. A ella se dirig?an comunidades mon?sticas de hombres y mujeres, obispos y abades. Muchas de las respuestas siguen siendo v?lidas para nosotros. Por ejemplo, a una comunidad religiosa femenina Hildegarda le escrib?a: "La vida espiritual debe ser atendida con mucha dedicaci?n. Al inicio el cansancio es amargo. Dado que exige la renuncia a los caprichos, al placer de la carne y a cosas semejantes. Pero, si se deja fascinar por la santidad, un alma santa experimentar? como algo dulce y agradable el mismo desprecio del mundo. S?lo es necesario prestar atenci?n inteligentemente a que el alma no se marchite" (E. Gronau,Hildegard. Vita di una donna profetica alle origini dell'et? moderna, Milano 1996, p. 402). Y cuando el emperador Federico Barbarroja provoc? un cisma eclesial oponiendo tres antipapas al Papa leg?timo, Alejando III, Hildegarda, inspirada en sus visiones, no dud? en recordarle que tambi?n ?l, el emperador, estaba sometido al juicio de Dios. Con la audacia que caracteriza a todo profeta, escribi? al emperador estas palabras de parte de Dios: "?Atento, atento a esta malvada conducta de los imp?os que me desprecian! ?Escucha, rey, si quieres vivir! ?De lo contrario mi espada te traspasar?!" (Ib?dem, p. 412).

Con la autoridad espiritual de la que estaba dotada, Hildegarda viaj? en los ?ltimos a?os de su vida, a pesar de la edad avanzada y de las penosas condiciones de los desplazamientos. Todos la escuchaban con gusto, incluso cuando utilizaba un tono severo: la consideraban una mensajera enviada por Dios. Exhortaba sobre todo a las comunidades mon?sticas y al clero a vivir en conformidad con su vocaci?n. En particular, Hildegarda se opuso al movimiento de los c?taros alemanes. Los c?taros, literalmente "puros", propugnaban una reforma radical de la Iglesia, sobre todo para combatir los abusos del clero. Ella les reprendi? con fuerza por querer subvertir la naturaleza misma de la Iglesia, record?ndoles que una verdadera renovaci?n de la comunidad eclesial no se consigue tanto con el cambio de las estructuras, como con un sincero esp?ritu de penitencia y un camino de conversi?n. Este es un mensaje que nunca debemos olvidar.

Invoquemos siempre al Esp?ritu Santo para que suscite en la Iglesia mujeres santas y valientes, como santa Hildegarda de Bingen, que apreciando los dones recibidos de Dios, aporten su preciosa y peculiar contribuci?n para el crecimiento espiritual de nuestras comunidades y de la Iglesia en nuestro tiempo.

[Al final de la audiencia, el Papa salud? a los peregrinos en varios idiomas. En espa?ol, dijo:]

Queridos hermanos y hermanas:

Quisiera continuar en el d?a de hoy hablando de Santa Hildegarda de Bingen, religiosa benedictina de origen alem?n que, en el siglo XII, se distingui? por su santidad y sabidur?a espiritual.

Esta santa goz? durante toda su vida de continuas visiones m?sticas, que una vez reconocidas por la autoridad de la Iglesia, se pusieron por escrito en diversos libros. ?stos rezuman un amplio conocimiento de las Sagradas Escrituras y de los Padres de la Iglesia. Las obras de Santa Hildegarda se centran en la exposici?n de los principales misterios de la historia de la salvaci?n, presentados con una notable profundidad teol?gica, y con su peculiar inteligencia y sensibilidad femenina. Adem?s de su producci?n teol?gica y moral, Hildegarda abord? temas relativos a la medicina, las ciencias naturales o la m?sica.

Goz? de gran popularidad en su ?poca, por lo que numerosos obispos y abades manten?an correspondencia con ella, consult?ndole muchos de los problemas que se les planteaban. En los ?ltimos a?os de su vida, se dedic? tambi?n a hablar de Dios a la gente, subrayando especialmente la necesidad de una continua conversi?n en la vida mon?stica y sacerdotal.

Saludo a los peregrinos de lengua espa?ola, en particular a los fieles de la Di?cesis de Tula, en M?xico, que est?n celebrando el cincuenta aniversario de la creaci?n de esa di?cesis; a los m?dicos y administrativos de la Arquidi?cesis de Salta, en Argentina; as? como a los dem?s fieles provenientes de Espa?a, M?xico, Panam?, El Salvador, Honduras y otros pa?ses latinoamericanos. Invoquemos al Esp?ritu Santo, para que suscite siempre en la Iglesia mujeres santas que, contribuyan al crecimiento espiritual de nuestras comunidades. Muchas gracias.

[Traducci?n del original italiano realizada por Jes?s Colina
?Libreria Editrice Vaticana]


Publicado por verdenaranja @ 22:48  | Habla el Papa
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