Jueves, 16 de septiembre de 2010

ZENIT? nos ofrece el discurso que Benedicto XVI dirigi? a los miembros de la Mesa de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa al recibirles?el mi?rcoles 8 de Septiembre de 2010?en audiencia en la salita del Aula Pablo VI tras la Audiencia General.

Se?or Presidente,
Queridos miembros de la Mesa de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa:

Estoy muy agradecido al Honorable Sr. ?avu?o?lu por las amables palabras que me ha dirigido en nombre de la Mesa y extiendo a todos vosotros una cordial bienvenida. Estoy contento de recibiros en el sexag?simo aniversario de la Convenci?n Europea de Derechos Humanos que, como se sabe, compromete a los Estados Miembros del Consejo de Europa a promocionar y defender la dignidad inviolable de la persona humana.

S? que la Asamblea Parlamentaria tiene en su agenda temas importantes relacionados sobre todo con personas que viven en situaciones especialmente dif?ciles o est?n sujetas a graves violaciones de su dignidad. Pienso en las personas afectadas por discapacidades, los ni?os que sufren violencia, los inmigrantes, los refugiados, los que m?s pagan por la actual crisis econ?mica y financiera, los que son v?ctimas del extremismo o de nuevas formas de esclavitud como el tr?fico de personas, el tr?fico ilegal de drogas y la prostituci?n. Vuestro trabajo tambi?n est? relacionado con las v?ctimas de la guerra y con las personas que viven en democracias fr?giles. Tambi?n he sido informado de vuestros esfuerzos para defender la libertad religiosa y oponeros a la violencia y la intolerancia hacia los creyentes en Europa y en todo el mundo.

Teniendo presente el contexto de la sociedad actual en la que diferentes poblaciones y culturas se unen, es un imperativo desarrollar la validez universal de esos derechos, as? como su inviolabilidad, inalienabilidad e indivisibilidad.

En distintas ocasiones, he se?alado los riesgos asociados al relativismo en el ?mbito de los valores, los derechos y los deberes. Si ?stos carecieran de un fundamento objetivo racional, com?n a todos los pueblos, y se basaran exclusivamente en culturas particulares, decisiones legislativas o sentencias judiciales, ?c?mo podr?an ofrecer una base s?lida y duradera para instituciones supranacionales como el Consejo de Europa, y para vuestra propia tarea en esta prestigiosa instituci?n? ?C?mo podr?a llevarse a cabo un di?logo fruct?fero entre culturas sin valores comunes, derechos y principios estables, universales, entendidos de la misma manera por todos los Estados Miembros del Consejo de Europa? Esos valores, derechos y deberes tienen su origen en la dignidad natural de toda persona, algo accesible al razonamiento humano. La fe cristiana no impide, sino que favorece, esta b?squeda y es una invitaci?n a buscar una base sobrenatural para esa dignidad.

Estoy convencido de que esos principios, mantenidos fielmente, sobre todo cuando se trata de la vida humana, desde la concepci?n hasta la muerte natural, del matrimonio -basado en la entrega mutua exclusiva e indisoluble entre un hombre y una mujer- y la libertad de religi?n y educaci?n, son condiciones necesarias si queremos responder adecuadamente a los decisivos y urgentes desaf?os que la historia os presenta a cada uno de vosotros.

Queridos amigos, s? que vosotros tambi?n dese?is llegar a los que sufren. Esto me alegra y os animo a cumplir vuestra delicada e importante misi?n con moderaci?n, prudencia y valent?a al servicio del bien com?n de Europa. Os doy las gracias por venir y os garantizo mis oraciones. ?Que Dios os bendiga!?

[Traducci?n del original ingl?s realizada por Patricia Navas
? Libreria Editrice Vaticana]


Publicado por verdenaranja @ 22:28  | Habla el Papa
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