S?bado, 25 de septiembre de 2010

ZENIT? publica las palabras que dirigi? Benedicto XVI?el domingo 12 de Septiembre de 2010 a mediod?a al dirigir la oraci?n mariana del ?ngelus junto a varios miles de peregrinos congregados en el patio de la residencia pontificia de Castel Gandolfo.

Queridos hermanos y hermanas:

En el Evangelio de este domingo, el cap?tulo XV de san Lucas, Jes?s narra las tres "par?bolas de la misericordia". Cuando "habla del pastor que va tras la oveja descarriada, de la mujer que busca el dracma, del padre que sale al encuentro del hijo pr?digo y lo abraza, no se trata s?lo de meras palabras, sino que es la explicaci?n de su propio ser y actuar" (enc?clica Deus caritas est, 12). De hecho, el pastor que vuelve a encontrar la oveja perdida es el mismo Se?or que carga a hombros, con la Cruz, a la humanidad pecadora para redimirla. El hijo pr?digo, en la tercera par?bola, es un joven que, recibida la herencia del padre, "se fue a un pa?s lejano, donde malgast? sus bienes en una vida licenciosa" (Lucas?15, 13). Al caer en la miseria, se vio obligado a trabajar como un esclavo, aceptando incluso matar el hambre con comida destinada a los animales. "Entonces --dice el Evangelio-- recapacit?" (Lucas 15, 17). Las palabras que prepara para el regreso nos permiten conocer el alcance de su peregrinaci?n interior: regresa 'a casa', a s? mismo, al padre" (Benedicto XVI,?Jes?s de Nazaret, 2007). "Ahora mismo ir? a la casa de mi padre y le dir?: 'Padre, pequ? contra el Cielo y contra ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo'" (Lucas 15, 18-19). San Agust?n escribe: "Es el mismo Verbo quien te grita para que vuelvas; el lugar de la tranquilidad imperturbable se encuentra donde el amor no experimenta el abandono" (Confesiones, IV, 11.16). "Cuando todav?a estaba lejos, su padre lo vio y se conmovi? profundamente, corri? a su encuentro, lo abraz? y lo bes?", (Lucas?15, 20) y lleno de alegr?a pidi? que hicieran una fiesta.

Queridos amigos, ?c?mo no abrir nuestro coraz?n a la certeza de que, aunque seamos pecadores, somos amados por Dios? No se cansa nunca de salir a nuestro paso, de ser el primero en recorrer el camino que nos separa de ?l. El libro del ?xodo nos muestra c?mo Mois?s, con una s?plica confiada y audaz, logr?, por as? decir, cambiar a Dios del trono del juicio al trono de la misericordia (Cf. 32,7-11.13-14). El arrepentimiento es la medida de la fe y gracias a ?l se regresa a la Verdad. Escribe el ap?stol Pablo: "Fui tratado con misericordia, porque cuando no ten?a fe, actuaba as? por ignorancia" (1 Timoteo?1, 13). Volviendo a la par?bola del hijo que regresa "a casa", experimentamos que cuando aparece el hijo mayor indignado por la cogida festiva ofrecida al hermano, el padre tambi?n le sale al paso para suplicarle: ""Hijo m?o, t? est?s siempre conmigo, y todo lo m?o es tuyo" (Lucas?15, 31). S?lo la fe puede transformar el ego?smo en alegr?a y volver a entretejer las relaciones adecuadas con el pr?jimo y con Dios. "Es justo que haya fiesta y alegr?a --dice el padre--, porque tu hermano [...] estaba perdido y ha sido encontrado" (Lucas?15, 32).

Queridos hermanos, el jueves pr?ximo viajar? al Reino Unido, donde proclamar? beato al cardenal John Henry Newman. Pido a todos que me acompa?en con la oraci?n en este viaje apost?lico. A la Virgen Mar?a, cuyo nombre sant?simo se celebra hoy en la Iglesia, encomendamos nuestro camino de conversi?n a Dios.

[Tras rezar el ?ngelus, el Papa salud? a los peregrinos en varios idiomas. En espa?ol, dijo:]

Saludo con afecto a los peregrinos de lengua espa?ola presentes en esta oraci?n mariana, en particular al coro infantil de la Parroquia Nuestra Se?ora del Milagro de Valdestillas, Valladolid. Hoy deseo unirme especialmente a la alegr?a de los fieles de la Archidi?cesis de Granada, y de otras partes de Espa?a, que, esta misma ma?ana, est?n celebrando con gozo la inscripci?n del nombre de Fray Leopoldo de Alpandeire entre el n?mero de los Beatos. La vida de este sencillo y austero Religioso Capuchino es un canto a la humildad y a la confianza en Dios y un modelo luminoso de devoci?n a la Sant?sima Virgen Mar?a. Invito a todos, siguiendo el ejemplo del nuevo Beato, a servir al Se?or con sincero coraz?n, para que podamos experimentar el inmenso amor que ?l nos tiene y que hace posible amar a todos los hombres sin excepci?n. Muchas gracias y feliz domingo.


[Traducci?n del original italiano realizada por Jes?s Colina
?Libreria Editrice Vaticana]


Publicado por verdenaranja @ 22:57  | Habla el Papa
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