Domingo, 26 de septiembre de 2010

Comentario al evangelio del domingo veintis?is del Tiempo Ordinario - C, publicado en Diario de Avisos el domingo 26 de Septiembre de 2010 bajo el ep?grafe DOMINGO CRISTIANO.

?Unos nacen con estrella...!

Daniel Padilla

Lo malo no es ser rico. (Ah? andamos todos, rellenando el boleto de la primitiva, a ver si por casualidad...). Lo malo no es ser rico. Como tampoco es malo ser guapo, o listo, o habilidoso. Lo malo consiste en no saber utilizar la riqueza como un talento, que hay que hacer fructificar como es debido. Lo malo no es ser rico. Lo malo es epulonear; verbo intransitivo, que significa "dejarse llevar por la mec?nica taimada del dinero". Y que consiste: primero, en idolatrarlo; despu?s, en multiplicarlo sin medida; m?s tarde, en construir con ?l una torre de marfil para aislarnos en ella y all? "vestirnos de p?rpura y banquetear espl?ndidamente"; y, al fin, en insonorizarla de tal modo, que no podamos o?r los gemidos de innumerables L?zaros, que, llenos de ?lceras, mueren bajo nuestras almenas. De la misma manera, lo bueno tampoco consiste, sin m?s, en ser pobre. (Ya saben que "unos nacen con estrella", sin m?rito propio, y, "otros, estrellados", tambi?n sin culpa propia). Lo bueno consiste en saber ser pobre. Es decir, no necesariamente los pobres son santos. Pueden tener el alma llena de avaricia, o de envidia. Pueden ser dados al odio y al resentimiento. Pueden, por tanto, ser malos, como los dem?s. Lo que pasa es que tienen una gran ventaja. Al no tener nada, al verse con las manos vac?as, al no contar con nadie en quien apoyarse, est?n m?s capacitados para recibir todo lo que les pueda llenar. Pueden decir, mejor que nadie: "El Se?or es mi fuerza y mi salvaci?n".

En su inmenso vac?o, en su gran hueco interior, tienen m?s sitio para recibir la Buena Noticia del Reino. Por eso proclam? Jes?s: "Dichosos los pobres, porque de ellos es el Reino de los Cielos". El rico tiende a cerrarse, a encastillarse, a ignorar que el pobre existe. El pobre, en cambio, est? tan hambriento, que se abre para recibir no s?lo "el pan del que vive el hombre, sino toda palabra que venga de la boca de Dios". ?Quieren un ejemplo? Otra par?bola de Jes?s: la del banquete. El organizador del banquete invit? a muchos, hizo una gran lista. Pero los primeros invitados ten?an posesiones: uno, una finca; otro, cinco yuntas de bueyes; el otro, mujer, ya que se hab?a casado. Y fueron esas posesiones las que les impidieron acudir a la cita. No ten?an necesidades. Los segundos invitados, en cambio, al no tener nada que les distrajera, acudieron a la llamada. Estaban hechos de vac?o. Todo lo ten?an por llenar. Eran, ya lo saben, "tullidos, ciegos, lisiados, pobres…". Abarrotaron la sala. Es natural. No es que estos segundos tuvieran m?s m?ritos. Simplemente estaban m?s hambrientos, m?s receptivos a cualquier don. El due?o, en el fondo, lo que les hizo fue justicia. Dice el Evangelio que "les oblig? a entrar". Porque nunca habr? derecho, aunque ocurra a cada paso, a que est?n tan distanciados Epul?n y L?zaro. Hay otra cosa. Si Epul?n hubiera sentado a L?zaro en su mesa, no hubiera perdido. Habr?a ganado: se habr?a purificado de sus pecados y habr?a ido "al seno de Abraham". Sol?a decir Bossuet que "los pobres son los ciudadanos natos en el Reino, mientras que los ricos adquieren esa ciudadan?a en la proporci?n en que hayan servido a los pobres". ?Me parece que Epul?n no sab?a estas cosas!?


Publicado por verdenaranja @ 9:35  | Espiritualidad
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