Domingo, 26 de septiembre de 2010

Mensaje de monse?or Luis Urbanc, obispo de Catamarca, por el D?a del Maestro (11 de septiembre de 2010). (AICA)

11 DE SEPTIEMBRE - D?A DEL MAESTRO

?Ustedes son la sal del mundo? Ustedes son la luz del mundo? procuren que su luz brille delante de la gente, para que viendo el bien que Ustedes hacen, todos alaben a su Padre que est? en el cielo? (Cfr. Mt 5, 13-16)?

En este A?o Jubilar por el Centenario de nuestra Iglesia de Catamarca, deseo llegar con un cordial saludo y entra?able afecto a todos los educadores que cumplen su labor a lo largo y ancho de esta tierra bendecida por la Morena Virgen del Valle.

Esta es una ocasi?n especial para revalorizar la sagrada misi?n del docente de forjar las mentes y los corazones de tantos ni?os y j?venes catamarque?os, a trav?s de la transmisi?n de conocimientos y de valores esenciales para la edificaci?n de la persona y la construcci?n de un mundo mejor.

Dice el Vaticano II: ?Entre todos los medios de educaci?n, el de mayor importancia es la escuela, que, en virtud de su misi?n, a la vez que cultiva con asiduo cuidado las facultades intelectuales, desarrolla la capacidad del recto juicio, introduce en el patrimonio de la cultura conquistado por las generaciones pasadas, promueve el sentido de los valores, prepara a la vida profesional, fomenta el trato amistoso entre los alumnos de diversa ?ndole y condici?n, contribuyendo a la mutua comprensi?n; adem?s, constituye como un centro de cuya laboriosidad y de cuyos beneficios deben participar a un tiempo las familias, los maestros, las diversas asociaciones que promueven la vida cultural, c?vica y religiosa, la sociedad civil y toda la comunidad humana?.

?Hermosa es, por tanto, y de suma importancia la vocaci?n de todos los que, ayudando a los padres en el cumplimiento de su deber y en nombre de la comunidad humana, desempe?an la funci?n de educar en las escuelas. Esta vocaci?n requiere dotes especiales de alma y de coraz?n, una preparaci?n diligent?sima y una facilidad constante para renovarse y adaptarse?.

En este tiempo hist?rico de nuestra Patria Bicentenaria, en que debemos trabajar en la reconstrucci?n de una sociedad m?s justa, fraterna y solidaria, la labor perseverante y empe?osa de los maestros sigue siendo una luz de esperanza en este Pa?s.

Imploro bendiciones al Todopoderoso, para que sea El quien los anime y premie el esfuerzo y entusiasmo que ponen cada d?a frente a los Alumnos, a las Familias y a la Sociedad.

Y que Mar?a, Madre y Maestra, en su advocaci?n del Valle, en compa??a de los Santos Educadores, los ampare bajo su manto protector.?

Mons. Luis Urbanc, obispo de Catamarca?


Publicado por verdenaranja @ 20:47  | Hablan los obispos
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