Lunes, 27 de septiembre de 2010

Homil?a de monse?or Carmelo Juan Giaquinta, arzobispo em?rito de Resistencia, para el 24? domingo durante el a?o (12 septiembre 2010). (AICA)

BUSCAR A LA OVEJA PERDIDA: MISI?N DE LA IGLESIA
Lc 15,1-10)?

I. ?RECIBE A LOS PECADORES Y COME CON ELLOS??

1. Motivo de queja contra Jes?s era su actitud cordial para con los pecadores. La cr?tica estall? cuando eligi? a Lev?, el recaudador de impuestos: ?Los fariseos y los escribas murmuraban y dec?an a los disc?pulos de Jes?s: ??Por qu? ustedes comen y beben con publicanos y pecadores??? (Lc 5,30). El gesto de Jes?s se repiti? varias veces. Y la cr?tica creci? hasta etiquetarlo como ?un glot?n y un borracho, amigo de publicanos y pecadores? (Lc 7,34). Un d?a la cr?tica fue m?s dura que de costumbre, porque mayor era el eco que Jes?s encontraba entre la gente considerada de mala vida: ?Todos los publicanos y pecadores se acercaban a Jes?s para escucharlo. Los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: ?Este hombre recibe a los pecadores y come con ellos?? (Lc 15,1-32).??

2. Jes?s ya hab?a justificado su actitud, diciendo: ?No son los sanos los que tienen necesidad del m?dico, sino los enfermos. Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores, para que se conviertan? (Lc 5,31-32). Pero esta vez aprovech? para darnos una clase magistral, que ocupa todo el cap?tulo 15 de San Lucas, con tres par?bolas, una m?s sabrosa que otra: a) el pastor que deja las noventa y nueve ovejas y sale a buscar la perdida; b) la mujer que barre la casa hasta encontrar la moneda perdida: c) el padre que sale al encuentro del hijo perdido.??

II. ?VA A BUSCAR LA QUE SE HAB?A PERDIDO??

3. Las tres par?bolas est?n orientadas a explicar la actitud de Jes?s de buscar al hombre perdido. E igualmente, la alegr?a que produce su hallazgo. En el caso del pastor: ?Y cuando la encuentra, la carga sobre sus hombros, lleno de alegr?a, y al llegar a su casa llama a sus amigos y vecinos, y les dice: ?Al?grense conmigo, porque encontr? la oveja que se me hab?a perdido?. Les aseguro que, de la misma manera, habr? m?s alegr?a en el cielo por un solo pecador que se convierta, que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse? (vv. 5-7). Lo mismo vale de la mujer que barre la casa, y del padre que va al encuentro del hijo.?

4. Los comentarios habituales a estas par?bolas insisten en la confianza que el pecador ha de tener en Dios infinitamente misericordioso. Y subrayan el proceso de arrepentimiento del hijo perdido. Ello no est? mal. Pero no hace directamente al objetivo de las par?bolas. Lo que ellas pretenden es destacar la b?squeda que hace Jes?s del pecador, y censurar la actitud de los fariseos y escribas que, en vez de buscarlo, lo rechazan e impiden su regreso.?

5. Por ello, llama la atenci?n que, mientras en la Iglesia rescatamos el amor preferencial de Jes?s por los pobres, callemos su amor preferencial por el pecador. ?No residir? aqu? una de las razones de por qu? mucha gente abandona la Iglesia, como lamenta Aparecida??

III. LA PRAXIS PENITENCIAL DE LA IGLESIA EN CRISIS?

6. Como nada de lo que est? en los Evangelios es pura an?cdota del pasado, sino profec?a para el presente, las tres par?bolas hemos de entenderlas como la propuesta de Jes?s a la Iglesia de todos los tiempos, tambi?n a la contempor?nea, de ir al encuentro del hermano pecador. En cuanto a la cr?tica de Jes?s a los escribas y fariseos, hemos de entenderla como una amonestaci?n a la Iglesia para que no se deje atrapar por actitudes extra?as al Evangelio.?

7. La Iglesia conoci? ?pocas de un rigorismo extremo, en el que sobresalieron grandes te?logos, algunos de ellos papables: Tertuliano, Hip?lito, Novaciano. Unos afirmaban que hab?a tres pecados que la Iglesia no pod?a perdonar: el homicidio, el adulterio y la apostas?a. Muchos otros sosten?an que, despu?s del bautismo, se pod?a conceder la penitencia por los pecados una sola vez en la vida. Ello, en vez de suscitar el fervor de la vida cristiana, produjo el efecto contrario: un gran relajamiento. Dado que la penitencia se conced?a una sola vez, muchos catec?menos postergaban el bautismo hasta edad avanzada, pues se dec?an: ?as? vivo mi vida, despu?s me bautizo, se me perdonan los pecados, puedo seguir viviendo mi vida pues tengo una posibilidad de penitencia, - ?y qui?n me quita lo bailado?-, hago la penitencia, me muero y me voy al cielo?.

En su evoluci?n, a trav?s de los siglos, la celebraci?n de de la penitencia cay? tambi?n en el vicio contrario: el laxismo, una falsa benignidad, que promovi? un tipo de confesi?n ultra-frecuente, que no tomaba en serio ni el pecado ni el arrepentimiento. Y siempre con el mismo efecto pernicioso: el relajamiento de la vida cristiana.?

IV. ?UNA ASAMBLEA SINODAL SOBRE LA PENITENCIA??

8. La pr?ctica penitencial de la Iglesia pareciera oscilar entre el rigorismo y el laxismo. ?Ojala que la misma sea materia de una Asamblea del S?nodo de los Obispos, como ya lo fue en la d?cada del 80, o de un Concilio Ecum?nico! Sin embargo, poco podr?a hacer una Asamblea episcopal, si los pastores, y todos los que comparten la tarea pastoral (padres cristianos, catequistas, docentes cat?licos) no tuvi?semos un coraz?n misericordioso como el de Jes?s, que ama con amor preferencial al pecador y sale buscarlo.?

Mons. Carmelo Juan Giaquinta, arzobispo em?rito de Resistencia?


Publicado por verdenaranja @ 22:43  | Homil?as
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