Jueves, 30 de septiembre de 2010

Para que la celebraci?n de la Jornada Misionera Mundial sea ocasi?n para comprender que la tarea de anunciar a Cristo es un servicio necesario e irrenunciable que la Iglesia est? llamada a desempe?ar en favor de la humanidad? - Comentario a la Intenci?n Misionera de octubre de 2010

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) ? En ciertos ambientes actuales, se ha pretendido presentar la acci?n misionera de la Iglesia como una actividad innecesaria, como algo que vendr?a a coartar la libertad de conciencia de otros hombres. Si cada uno puede salvarse siendo fiel a su conciencia, a la religi?n del entorno donde ha nacido, ?para qu? anunciar el Evangelio?

El Santo Padre nos recuerda que la tarea de anunciar a Cristo es un servicio necesario e irrenunciable que la Iglesia est? llamada a desempe?ar en servicio de la humanidad. Jesucristo es la plenitud de la revelaci?n de Dios, el camino, la verdad y la vida, y todos los hombres tienen derecho a escuchar este anuncio. A trav?s de la actividad misionera, la Iglesia propone la luz de Dios que ha recibido, sin imponerla a nadie. Proponer no es imponer. El mandato del Se?or permanece para siempre: ?Id al mundo entero y proclamad el Evangelio?.

Es parte esencial de la naturaleza de la Iglesia su dimensi?n misionera. La Iglesia dejar?a de ser lo que Cristo quiso que fuera si dejara de anunciar la salvaci?n de Dios a los hombres.

Pero, al mismo tiempo, este anuncio es una exigencia profunda de conversi?n para la misma Iglesia. Afirma Benedicto XVI que el mandato misionero ?no puede realizarse de manera cre?ble sin una profunda conversi?n personal, comunitaria y pastoral? (Mensaje para la Jornada Mundial de las Misiones 2010).

Anunciar el Evangelio se convierte en una gran responsabilidad, porque los cristianos no pueden abordar ese anuncio como ?due?os?, como ?propietarios? de la verdad que anuncian, sino como servidores de la misma, a la que rinden su vida, puesto que descubren en ella el amor de Dios. ?Como los peregrinos griegos de hace dos mil a?os, tambi?n los hombres de nuestro tiempo, quiz?s no siempre de modo consciente, piden a los creyentes no s?lo que ?hablen? de Jes?s, sino que tambi?n ?hagan ver? a Jes?s, que hagan resplandecer el rostro del Redentor en todos los rincones de la tierra ante las generaciones del nuevo milenio y, especialmente, ante los j?venes de todos los continentes, destinatarios privilegiados y sujetos del anuncio evang?lico. Estos deben percibir que los cristianos llevan la palabra de Cristo porque ?l es la Verdad, porque han encontrado en ?l el sentido, la verdad para su vida? (Benedicto XVI, Mensaje para la Jornada Mundial de las Misiones 2010).

No podemos ser anunciadores sin ser previamente creyentes que viven con coherencia el mensaje que anuncian. El cristianismo no es una ideolog?a, sino un encuentro vital con Cristo, el Hijo de Dios vivo. ?S?lo a partir de este encuentro con el Amor de Dios, que cambia la existencia, podemos vivir en comuni?n con ?l y entre nosotros, y ofrecer a los hermanos un testimonio cre?ble, dando raz?n de nuestra esperanza (cf. 1 P 3, 15)? (Benedicto XVI, Ibid).

Mar?a, la madre de Dios, sostenga con su cari?o materno el impulso misionero de los disc?pulos de Cristo, para que todos los hombres puedan conocer el amor de Dios manifestado en Cristo Jes?s. (Agencia Fides 29/9/2010)


Publicado por verdenaranja @ 11:30  | Misiones
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