Viernes, 01 de octubre de 2010

ZENIT? publica el comentario al Evangelio del?domingo, 3 de octubre, XXVII del tiempo ordinario (Lucas??17,5-10), redactado por monse?or Jes?s Sanz Montes, ofm, arzobispo de Oviedo, administrador apost?lico de Huesca y de Jaca.?

Est?n Jes?s y los disc?pulos frente a frente, y se plantea un tema tan b?sico como el de la fe. Ellos ven la desproporci?n entre lo que el Maestro propone y lo que de hecho sus vidas dan de s?. Por eso aquella petici?n con un humilde realismo por parte de aquellos hombres: "aum?ntanos la fe". Es la experiencia de v?rtigo ante Alguien grande, ante un maestro diferente en Israel.

Jes?s provoca a sus disc?pulos de fr?gil fe, utilizando el recurso de la paradoja: creer hasta lo imposible -trasplante de la morera al mar-. Sin duda quedar?an completamente descolocados. Porque creer no es una postura fingida, sino la adhesi?n de toda la persona. La fe que iba deriv?ndose como condici?n para ser disc?pulo de Jes?s, no era una cuesti?n perif?rica para los momentos de apuro y dificultad, sino una fe para todo momento, suceda lo que suceda, pinte lo que pinte: lo que es imposible para vosotros no lo es para Dios.

En segundo lugar, una fe que es un don. La adhesi?n a Dios que transforma en posibles los imposibles, no es fruto del empe?o, ni del noble es fuerzo, sino una gracia que Dios concede a quien la pide y la acoge. De modo que es impropio ponerle un precio a lo que se ha recibido gratis. Es lo que Jes?s explica con el ejemplo del criado del campo: "somos unos pobres siervos, hemos hecho lo que ten?amos que hacer".

Hoy a nosotros tambi?n nos provoca Jes?s, cuando nos asomamos a tantos imposibles como nuestro mundo tiene planteados: violencias, guerras, corrupciones, hambres, inhumanismos, increencia, desencantos... No es un desaf?o a nuestra habilidad o estrategia, sino a nuestra fe, porque la soluci?n de nuestros contenciosos no pasa simplemente por nuestras estratagemas o ardides, sino por la realizaci?n del proyecto de Dios sobre la historia, es decir, el Reino.

Tener fe es adherirse a Dios y a su proyecto, haci?ndolo realidad, sue?o cumplido y no pesadilla a olvidar. Apasionarse por ese dise?o divino, con todo el coraz?n y con toda la inteligencia. Al final de todo, no podremos esgrimir ante Dios que le hemos hecho un favor por haber cre?do en ?l y haber colaborado en la realizaci?n de su proyecto. Y no podremos pasarle factura ni cobrarle honorarios, por que ser humanos y creyentes es lo que ten?amos que ser, para eso nacimos. Sin duda que tambi?n nosotros, llegados a este punto de ver c?mo es nuestra fe, acabamos diciendo aquello de los disc?pulos: "Se?or, aum?ntanos la fe".


Publicado por verdenaranja @ 22:26  | Espiritualidad
 | Enviar