Lunes, 18 de octubre de 2010

ZENIT? publica el mensaje que, en nombre de Benedicto XVI ha enviado al Encuentro Internacional de Oraci?n por la Paz, organizado por la Comunidad de Sant'Egidio, en colaboraci?n con el arzobispado de Barcelona, del 3 al 5 de octubre.?

?Las religiones siempre deben defender la dignidad inviolable del ser humano

Se?or Cardenal Llu?s MARTINEZ SISTACH
Arzobispo de Barcelona
BARCELONA

Vaticano, 28 de septiembre de 2010?

Se?or Cardenal,

Con ocasi?n del Encuentro Internacional de Oraci?n por la Paz, organizado por la Comunidad de Sant'Egidio, en colaboraci?n con el arzobispado de Barcelona, el Papa Benedicto XVI me ha encargado transmitirle su saludo afectuoso, as? como a todos los participantes en dicho evento.

En un tiempo dif?cil de crisis y conflictos, agudizados por el fen?meno cada vez m?s extenso de la globalizaci?n, las religiones est?n llamadas a realizar su especial vocaci?n de servicio a la paz y a la convivencia. Todos los pueblos, para vivir como una aut?ntica comunidad de hermanos y hermanas, necesitan inspirarse y apoyarse sobre el fundamento com?n de valores espirituales y ?ticos. Reconociendo en Dios la fuente de la existencia de cada hombre, las religiones ayudan a la entera sociedad a promover la dignidad inviolable de todo ser humano. "Sobre la base de este principio supremo se puede percibir el valor incondicionado de todo ser humano y, as?, poner las premisas para la construcci?n de una humanidad pacificada" (Benedicto XVI, Mensaje para la Jornada Mundial por la Paz 2008, n. 6).?

Asimismo, el servicio desinteresado a la paz exige por parte de todos los creyentes el compromiso ineludible y prioritario de la oraci?n. En efecto, "si la paz es don de Dios y tiene su manantial en ?l, s?lo es posible buscarla y construirla con una relaci?n ?ntima y profunda con ?l" (Juan Pablo II, Discurso en As?s, 24 de enero de 2002). En la plegaria, se nos da tambi?n la posibilidad de aprender el lenguaje de la paz y el respeto, fortaleciendo esa semilla de paz que el mismo Dios ha sembrado en el coraz?n de los hombres, y que constituye, por encima de diferencias de razas, culturas y religiones, el anhelo m?s profundo del ser humano. Al mismo tiempo, en la oraci?n podemos encontrar nuevas fuerzas espirituales para no dejamos vencer por las dificultades ni las insidias del mal, y para no desfallecer en la necesaria v?a del di?logo, que aleje definitivamente incomprensiones y suspicacias, y nos permita seguir construyendo como hermanos y miembros de la misma familia humana el camino de la convivencia arm?nica.

El Santo Padre encomienda al Alt?simo a todos los participantes en ese Encuentro Internacional de oraci?n por la Paz, para que esa loable iniciativa alcance copiosos frutos y atraiga sobre todos abundantes bendiciones divinas.

Al unirme yo tambi?n a estos deseos del Sumo Pont?fice, aprovecho la ocasi?n para manifestarle, Se?or Cardenal, los sentimientos de mi consideraci?n y fraterna estima en Cristo.

Cardenal Tarcisio Bertone
Secretario de Estado de Su Santidad


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