Martes, 19 de octubre de 2010

Alocuci?n televisiva de monse?or H?ctor Aguer, arzobispo de La Plata en el programa ?Claves para un mundo mejor? (2 de octubre de 2010). (AICA)

EL NUEVO ATAQUE CONTRA LA CRUZ

?Hace unas semanas una jueza de la Corte Suprema de Justicia de la Naci?n manifest? que habr?a que quitar los crucifijos de los despachos judiciales porque el nuestro es un estado laico, no confesional, no religioso. Entonces, en nombre de la laicidad del estado, de su neutralidad religiosa, no habr?a que exhibir ning?n signo del catolicismo.

Estuve pensando un poco en esto y anot? algunas conclusiones. La cuesti?n es que la neutralidad religiosa del estado no puede ser absoluta porque la absolutizaci?n de esa neutralidad conduce inevitablemente al ateismo del estado. Con lo cual la neutralidad dejar?a de ser tal.

El ejemplo m?s caracter?stico es el del estado sovi?tico que mantuvo siempre en su Constituci?n escrita la afirmaci?n de la libertad de culto pero fue un monstruo perseguidor de la Iglesia durante 70 a?os, y de toda religi?n.

Lo que no se entiende es que la fe, la religi?n, no son hechos privados. Entre la conciencia religiosa del individuo y las estructuras del estado est? la cultura del pueblo, la vida de una sociedad. La religi?n es una dimensi?n principal de esa cultura y de esa vida. ?Y qui?n puede negar el hecho religioso en la cultura argentina, en la vida de la sociedad argentina? Pensemos en las grandes manifestaciones de piedad popular: la Fiesta del Milagro en Salta, del Mail?n en Santiago del Estero. Pensemos en las peregrinaciones a Luj?n, a Itat?, a San Nicol?s. Todo eso significa que en el pueblo argentino existe una profunda religiosidad enraizada en la tradici?n cat?lica. La fe tiende a hacerse cultura e impregna de sentido religioso todo lo que el hombre hace.

No se puede pensar que en la Argentina, donde reina pac?ficamente la libertad de cultos, alguien pueda sentirse traumatizado porque haya crucifijos en los despachos de los jueces. Ni los procesados, resulten inocentes o culpables, ni los mismos jueces. Unos y otros pueden reconocer en el signo de la cruz el misterio de una justicia superior; mejor a?n, el misterio de una misericordia que supera al juicio de los hombres. Si quienes deben administrar justicia contemplaran asiduamente el sacrificio no habr?a tantas quejas contra ellos.

Por otra parte, m?s all? del valor que tiene para los cristianos, la cruz es un signo universal que exalta el amor entre los hombres y el triunfo del bien sobre el mal.

?Qu? significan, entonces, manifestaciones como ?sta que comentamos? Lo que se busca al proponer la supresi?n del crucifijo de los lugares p?blicos es recluir la expresi?n religiosa al ?mbito de lo privado y por lo tanto dejar el ?mbito p?blico hu?rfano de valores trascendentes, a merced del agnosticismo y del relativismo ?tico. No hay que olvidar que la iniciativa ha sido planteada esta vez por una persona que ha hecho p?blica manifestaci?n de ate?smo, ?se pretende instaurar acaso el ate?smo del estado? Existen en nuestro pa?s minor?as autodenominadas ?progresistas? que van a contrapelo de la vida de la sociedad e ignoran o desprecian los sentimientos de la mayor?a de nuestro pueblo. La expresi?n religiosa es para nuestro pueblo signo de un aut?ntico humanismo.?

Mons. H?ctor Aguer, arzobispo de La Plata?


Publicado por verdenaranja @ 22:35  | Hablan los obispos
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