Martes, 19 de octubre de 2010

ZENIT? nos ofrece el discurso que el Papa Benedicto XVI dirigi? el?viernes, 1 de Octubre de 2010,?durante la celebraci?n de un concierto en el Aula Pablo VI.
El concierto fue interpretado por la Orquesta y el Coro de la Academia Nacional de Santa Cecilia, y estaba organizado por el ENI (Ente Nazionale Idrocarburi), instituci?n italiana que est? llevando a cabo los trabajos de restauraci?n de las fachadas laterales de la Bas?lica de San Pedro.

Venerados hermanos,

ilustres se?ores y se?oras, queridos hermanos y hermanas,

Deseo ante todo dirigir mi sentido agradecimiento al ENI, en la persona del Presidente, el profesor Roberto Poli, que ha presentado cort?smente esta velada. Ya desde hace tiempo el ENI hab?a ofrecido organizar un concierto en coincidencia con los trabajos de restauraci?n de las fachadas laterales de la Bas?lica de San Pedro. Tras haber realizado la memorable limpieza de la fachada, admirada por millones de peregrinos durante el Jubileo del 2000, esta gran obra posterior est? en pleno desarrollo: entrando en el Vaticano por el Arco de las Campanas o por el Petriano, se queda uno sorprendido ? al mirar la parte ya terminada ? por el aspecto del [m?rmol] travertino, que parece como nunca lo hab?amos visto, casi suave y aterciopelado. ?Tambi?n este es un gran trabajo ?de orquesta?, y merecen un aplauso todos aquellos que lo dirigen y cuantos lo llevan a cabo, con maestr?a y con laboriosidad!

Y as? el ENI ha pensado en un concierto ? ?quiz?s para compensar los ruidos que inevitablemente estos trabajos producen! Para esto fueron llamados la Orquesta y el Coro de la Academia Nacional de Santa Cecilia, es decir, dos instituciones que, por su historia, la calidad de su arte y el sonido t?picamente "italiano", representan a Roma e Italia en el panorama musical mundial. A todos los miembros de la Orquesta y del Coro quisiera ofrecer mis congratulaciones, con el deseo de que siempre se puedan en el esp?ritu, para dar vida ? como esta noche ? a obras inmortales. En particular, expreso vivo aprecio al Director Neeme J?rvi, al pianista Andrea Lucchesini y al Maestro del Coro Ciro Visco. Un saludo especial tambi?n al grupo de pobres, asistidos por la Caritas diocesana, a los que he querido invitar para vivir con nosotros este momento de alegr?a.

Y ahora una breve reflexi?n sobre la m?sica que hemos escuchado: una sinfon?a de Haydn, del grupo de las "Londinenses", llamada "La sorpresa", o mit dem Paukenschlag por el caracter?stico uso del t?mpano en el segundo tiempo; la Fantas?a coral de Beethoven, un pasaje bastante at?pico como g?nero en el panorama beethoveniano, pero que muestra de forma sint?tica las posibilidades expresivas de la m?sica solista, orquestal y coral; y, colocada en medio, la Cecilia, vergine romana de Arvo P?rt. Las dos obras de Haydn y de Beethoven han hecho resonar toda la riqueza y la potencia de la m?sica sinf?nica del periodo cl?sico y rom?ntico: con ella el genio humano compite en creatividad con la naturaleza, da vida a armon?as variadas y multiformes, donde tambi?n la voz humana participa de este lenguaje, que es como un reflejo de la gran sinfon?a c?smica. Esta forma es caracter?stica sobre todo del periodo rom?ntico y tardo rom?ntico, pero va m?s all?, representa una dimensi?n universal del arte, un modo de concebir al hombre y su lugar en el mundo.

En cambio la obra de P?rt, a?n vali?ndose tambi?n de un instrumento similar, una orquesta sinf?nica y un coro, quiere dar voz a otra realidad, que no pertenece al mundo natural: da voz al testimonio de la fe en Cristo, que en una palabra se dice "martirio". Es interesante que este testimonio sea personificado precisamente por santa Cecilia: una m?rtir que es tambi?n la patrona de la m?sica y del bel canto.

Es necesario por tanto felicitar tambi?n a quien ha ideado el programa del concierto, porque el acercamiento de este trabajo sobre santa Cecilia a las obras de Haydn y Beethoven ofrece un contraste rico en significado, que invita a reflexionar. El texto del martirio de la Santa y el estilo particular que lo interpreta en clave musical, parecen representar el lugar y la tarea de la fe en el universo: en medio de las fuerzas vitales de la naturaleza, que est?n alrededor del hombre y tambi?n dentro de ?l, la fe es una fuerza distinta, que responde a una palabra profunda, ?surgida del silencio?, como dir?a san Ignacio de Antioqu?a. La palabra de la fe necesita un gran silencio interior, para escuchar y obedecer a una vos que va m?s all? de lo visible y lo tangible. Esta voz habla tambi?n a trav?s de los fen?menos de la naturaleza, porque es el poder que ha creado y gobierna el universo; pero para reconocerla es necesario un coraz?n humilde y obediente ? como nos ense?a tambi?n la santa de la que hoy hacemos memoria: santa Teresita del Ni?o Jes?s. La fe sigue esta voz profunda all? donde el arte mismo por s? solo no puede llegar: la sigue en el camino del testimonio, de la entrega de s? mismos por amor, como hizo Cecilia. Entonces la obra de arte m?s bella, la obra maestra del ser humano es cada acto suyo de amor aut?ntico, desde el m?s peque?o ? en el martirio cotidiano ? hasta el sacrificio extremo. Aqu? la vida misma se hace canto: un anticipo de esa sinfon?a que cantaremos juntos en el Para?so. Gracias de nuevo y buena velada.

[Traducci?n del original italiano por Inma ?lvarez
?Libreria Editrice Vaticana]


Publicado por verdenaranja @ 22:49  | Habla el Papa
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