Jueves, 21 de octubre de 2010

ZENIT? ?nos ofrece el Llamamiento por la paz, publicado?el martes, 5 de Octubere?de 2010, ?tras el Encuentro Internacional de Oraci?n por la Paz celebrado en Barcelona del 3 al 5 de octubre por iniciativa de la Comunidad de San Egidio.

Llamamiento por la paz

Hombres y mujeres de diferentes religiones, procedentes de muchas partes del mundo, nos hemos reunido en Barcelona, en una tierra que celebra con el arte la belleza de la familia de Dios y de la familia de los pueblos, para pedir al Alt?simo el gran don de la paz.

Hemos dejado atr?s una d?cada dif?cil. Ha sido un tiempo en el que el mundo ha cre?do m?s en la contraposici?n y en el conflicto que en el di?logo y en la paz. Tenemos presentes los miedos de muchos hombres y mujeres en numerosos lugares del mundo, el dolor de guerras que no han tra?do la paz, las heridas causadas por el terrorismo, el malestar de sociedades afectadas por las crisis del trabajo y por la incertidumbre del futuro, el sufrimiento de muchos pobres que llaman a la puerte de un mundo m?s rico y que a menudo encuentran puertas cerradas y desconfianza.

Nuestro mundo est? desorientado a causa de la crisis de un mercado que se ha cre?do omnipotente y a causa de una globalizaci?n que a veces no tiene alma ni rostro. Pero en realidad la globalizaci?n es un oportunidad hist?rica: une mundos lejanos, y para conseguirlo tiene que encontrar una inspiraci?n generosa. En cambio, se ha visto acompa?ada del miedo, la guerra, el cerrarse al otro y el temor a perder la identidad.

Hay que abrir una nueva d?cada en la que el mundo globalizado se convierta en una familia de pueblos. Este mundo necesita alma. Pero sobre todo necesita paz. La paz es el nombre de Dios. No es algo superficial. Proviene de lo m?s profundo de cada tradici?n religiosa. Quien utiliza el nombre de Dios para odiar y humillar al otro abandona la religi?n pura. Quien invoca el nombre de Dios para hacer la guerra y para justificar la violencia act?a contra Dios. No hay nunca ninguna raz?n u ofensa recibida que pueda justificar la eliminaci?n del otro. Lo m?s profundo de nuestra identidad religiosa, nuestras diversas historias, la oraci?n vivida los unos junto a los otros, nos permiten decir al mundo: debemos vivir juntos en un destino com?n. Las religiones dan testimonio de que hay un destino com?n de los pueblos y los seres humanos. Este destino se llama paz.

A trav?s del di?logo, se hace realidad este destino com?n que es la paz. El di?logo es el camino para encontrarlo y construirlo. Nos pretege a cada uno de nosotros y nos hace continuar siendo humanos en un momento de crisis. El di?logo no es ingenuidad. Es la capacidad de ver lejos, incluso cuando todos miran s?lo de cerca a su alrededor y por eso se sienten solos, resignados y asustados. El di?logo no debilita, sino que fortalece. Es la verdadera alternativa a la violencia. No se pierde nada a trav?s del di?logo. Todo es posible, incluso imaginar la paz. En una sociedad donde cada vez es m?s frecuente que personas diferentes vivan juntas, hay que aprender el arte del di?logo. No debilita la identidad de nadie y permite redescubrir lo mejor de uno mismo y de los dem?s. Nuestras sociedades necesitan volver a aprender el arte de convivir.

Despu?s de estos d?as estamos cada vez m?s convencidos de que un mundo sin di?logo no es un mundo mejor. Necesitamos paz, y no hay paz sin di?logo. La paz es el don m?s grande de Dios. La paz necesita oraci?n. No hay odio, ni conflicto, ni muro que pueda resistirse a la oraci?n, al amor paciente que se convierte en don y perd?n, al mismo tiempo que educa desde la ra?z para construir un mundo en el que no todo es mercado y donde lo realmente importante no se compra ni se vende.

Queremos entrar a la nueva d?cada con la fuerza del Esp?ritu, para crear un tiempo de esperanza para el mundo. Es necesaria la esperanza. Pero nosotros tenemos esperanza. Nuestra esperanza viene de lejos y mira al futuro. Un destino com?n es el ?nico destino posible.

Que ?sta pueda ser la d?cada de la paz, el di?logo y la esperanza.


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