Viernes, 22 de octubre de 2010

Reflexi?n de monse?or Jorge Luis Lona, obispo de San Luis (1 de octubre de 2010). (AICA)

EL SANTO ROSARIO: AYUDA DE DIOS PARA RECIBIR SU DON

Dice Cristo a la mujer samaritana: "Si conocieras el don de Dios...". Si conocieras el regalo de vida, la gracia que Dios quiere entregarte...

Son palabras para cada uno de nosotros. Dios le tiene reservado a cada ser humano un regalo personal: toda su verdadera vida posible, plena y para siempre. Es lo que llamamos la santidad. No se compra. Dios la regala.

Pero a ese bien verdadero de nuestra vida, nos resistimos a reconocerlo y tambi?n a recibirlo. Lo desconocemos, prefiriendo falsos bienes. Lo rechazamos, porque para recibir algo tan grande, hay que poner a disposici?n de Dios la vida entera, y eso le resulta muy dif?cil a nuestra peque?ez.

As? podemos perderlo todo, eligiendo? la des-gracia del pecado, y neg?ndonos a reci?bir la grandeza de la gracia.

Pero Dios nos brinda una ayuda inmensa. Para que seamos capaces de reconocer y recibir su don, nos ense?a a practicar la alabanza y la s?plica.

Eso es el Santo Rosario. En cada grupo de misterios, las cincuenta Ave Mar?as son un repetido ritmo de alabanza y s?plica, como un respirar espiritual. La alabanza: "Dios te salve, Maria. llena eres de gracia. El Se?or es contigo. Bendita tu eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre Jes?s". La s?plica: "Santa Maria, madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte'".

En Maria, alabamos al don de Dios, al propio Dios que se nos da en Jesucristo. Y por ella, suplicamos ser capaces de recibirlo, ahora y en las puertas de la eternidad.

Dios no necesita nuestras alabanzas y nuestras s?plicas. Somos nosotros quienes las necesitamos, y dichas as?. Para que la repetici?n insistente nos ayude a comprender que estamos alabando a nuestro ?nico y verdadero bien, porque si lo perdemos, -perdemos todos los bienes. Y para que la renovada s?plica profundice nuestro anhelo y nuestra dispo?sici?n a hacer todo lo necesario para recibir ese don.

Es el regalo de la sencillez de un ni?o, que aprende a reconocer y a alcanzar su bien al lado de la madre que lo ama, y en cuyo amor conf?a.

Ese es el regalo que nos hace Dios, cada vez que rezamos el Santo Rosario.?

Mons. Jorge Luis Lona, obispo de San Luis

San Luis, 1 de octubre de 2010.?


Publicado por verdenaranja @ 22:08  | Hablan los obispos
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