Viernes, 22 de octubre de 2010

ZENIT publica el comentario al Evangelio del pr?ximo domingo, 24 de octubre, XXX del tiempo ordinario (Lucas??18, 9-14), redactado por monse?or Jes?s Sanz Montes, ofm, arzobispo de Oviedo, administrador apost?lico de Huesca y de Jaca.???

Evangelio del domingo: ?Comprar a Dios??

Quien se ha encontrado con el Dios vivo alguna vez, ha frecuentado su amistad y ha saboreado el amor de Dios, nunca se tendr? por justo, porque justo s?lo es Dios; y acercarse al solo Justo supone hacer la experiencia de comprobar nuestra desproporcionada diferencia con ?l. Saberse pecador, reconocerse como no justo, no significa vivir tristes, sin paz o sin esperanza, sino situar la seguridad en Dios y no en las propias fuerzas o en una hip?crita virtud. Alguien que verdaderamente no ha orado nunca, seguir? necesitando afirmarse y convencerse de su propia seguridad, ya que la de Dios, la ?nica fidedigna, ni siquiera la ha intuido. Y cuando alguien se tiene por justo, y est? hinchado de su propia seguridad, es decir, cuando vive en su mentira, suele maltratar a sus pr?jimos, los desprecia "porque no llegan a su altura", porque no est?n al nivel de "su" santidad.

Tenemos, pues, el retrato robot de quien estando incapacitado para orar por estas tres actitudes incompatibles con la aut?ntica oraci?n, como el fariseo de la par?bola, llega a creer que puede comprar a Dios la salvaci?n. La moneda de pago ser?a su arrogante virtud, su postiza santidad. Hasta aqu? el fariseo.

Pero hab?a otro personaje en la par?bola: el publicano, es decir, un proscrito de la legalidad, alguien que no formaba parte del censo de los buenos. Y al igual que otras veces, Jes?s lo pondr? como ejemplo, no para resaltar morbosamente su condici?n pecadora, sino para que en ?sta resplandezca la gracia que puede hacer nuevas todas las cosas.

Aquel publicano ni se sent?a justo ante Dios, ni ten?a seguridad en su propia coherencia, ni tampoco despreciaba a nadie. Ni siquiera a s? mismo. S?lo dijo una frase, al fondo del templo, en la penumbra de sus pecados: "Oh Dios, ten compasi?n de este pecador". Preciosa oraci?n, tantas veces repetida por los muchos peregrinos que en su vida de oscuridad, de errores, de horrores quiz?s tambi?n, han comenzado a recibir gratis una salvaci?n que con nada se puede comprar.

Jes?s nos ense?a a orar viviendo en la verdad, no en el disfraz de una vida enga?osa y enga?ada ante todos menos ante Dios. Tratar de amistad con quien nos ama, es reconocer que s?lo ?l es Dios, que nosotros somos unos pobres pecadores a los que se les concede el don de volver a empezar siempre, de volver a la luz, a la alegr?a verdadera, a la esperanza, para rehacer aquello que en nosotros y entre nosotros, pueda haber manchado la gloria de Dios, el nombre de un hermano y nuestra dignidad.


Publicado por verdenaranja @ 23:56  | Espiritualidad
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