Domingo, 24 de octubre de 2010

Comentario al evangelio del domingo treinta del Tiempo Ordinario, publicado en Diario de Avisos el domingo 24 de Octubre de 2010 bajo el ep?grafe DOMINGO CRISTIANO?

El peligro de las hinchazones

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Daniel Padilla

Dos hombres subieron al templo a orar. Uno era fariseo, otro, publicano". Hasta aqu?, todo bien. Al Se?or debi? de gustarle eso. Porque, aunque hab?a llegado a decir aquello de "cuando reces, m?tete en tu habitaci?n, cierra la puerta, y Dios que ve en lo escondido, te escuchar?" o aquello otro de "los verdaderos adoradores adoran en esp?ritu y en verdad", lo cierto es que Jes?s, desde muy ni?o "iba con sus padres al templo".

Es m?s, un d?a ante el mal uso que del templo hac?an los vendedores, proclam? sin titubeos: "Mi casa es casa de oraci?n". A Jes?s, por lo tanto, le gusta que en su templo recemos todos. Lo que ya no parece gustarle tanto es "alg?n estilo" de oraci?n: "El fariseo, erguido…dec?a en su interior: doy gracias porque no soy como los dem?s…".

Efectivamente, este hombre, m?s que orar a Dios "se oraba a s? mismo". Erigi?ndose en "Dios de s? mismo", se autoproclamaba diferente. No reconoc?a lo negativo que solemos tener los hombres: "Son rapaces, injustos, ad?lteros…", y exhib?a otros trofeos que otros no tienen: "Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de cuanto poseo".

Ah? lo tienen: singular narciso, perfecto pavo real, ejemplar ?nico, no necesita ning?n retoque. Vive en la plenitud.

(Tengo miedo, Se?or, de caer en una situaci?n semejante, de infectarme con ese microbio de la vanidad farisaica e irme inflando como un globo, pensando que me basto a m? mismo y que no necesito a nadie, ni siquiera a Dios).

Porque ?se es el gran fallo de la oraci?n del fariseo. Ni habla a Dios, ya que lo que hace es cantarse a s? mismo sus virtudes. Ni escucha a Dios, ya que el propio sonsonete de sus autoalabanzas le impide o?r cualquier otra voz que no sea la suya. (Ya s?, Se?or, que tampoco tengo que ocultar y negar mis "talentos". Que ah? est?n y t? me los has dado. Pero s? que, m?s que considerarlos como "trofeos", har? bien en verlos como "deberes", como "responsabilidades". Y si, en alg?n caso, con ellos he tenido "aciertos", no estar? de m?s pensar que seguramente me he quedado a mitad de camino).

Jes?s, en cambio, elogi? la oraci?n del publicano. No "porque se qued? all? atr?s y her?a su pecho sin atreverse a levantar los ojos al cielo". Porque esas actitudes externas tambi?n pueden caer en el "farise?smo". Sino, porque, de verdad, "en lo profundo", se reconoc?a pecador: "Compad?cete de m?, que soy un gran pecador". Frente a la "hinchaz?n" del fariseo, este hombre reconoc?a su profundo "vac?o interior". En alguien que se siente hinchado, dif?cilmente entra ninguna cosa; mientras que el hombre que se reconoce "vac?o", ya est? en buena actitud para recibir ayudas. Sobre todo puede entrar Dios, que es capaz de llegar hasta las m?s bellas y dif?ciles encarnaciones.

Se?or, yo quiero "volver siempre justificado a mi casa". Por eso te pido con todo mi coraz?n:

- Que nunca piense que soy mejor que los dem?s hombres, aunque los vea "ladrones e injustos".
- Que tampoco me sienta satisfecho porque cumpla ciertas leyes y normas con insistente frecuencia.
- Que tenga, sobre todo, conciencia siempre de ser pecador, necesitado por lo tanto de acudir a Ti para decirte: "Desde lo hondo a ti grito, Se?or. Se?or escucha mi voz".

Cada ma?ana cuando me levanto suelo decir: ?Ya s?, Se?or, que soy un acto de piedad y de misericordia.


Publicado por verdenaranja @ 9:14  | Espiritualidad
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