Viernes, 29 de octubre de 2010

ZENIT? nos ofrece el mensaje del Papa al director general de la FAO, Jacques Diouf, con motivo del D?a Mundial de la Alimentaci?n 2010, que se celebra hoy, 15 de octubre.

?Al Sr. Jacques Diouf
Director General de la Organizaci?n para la Alimentaci?n y la Agricultura
de las Naciones Unidas(FAO)

1. La celebraci?n anual del D?a Mundial de la Alimentaci?n es una oportunidad para hacer un balance de todo lo que se ha logrado a trav?s del compromiso de la Organizaci?n para la Alimentaci?n y la Agricultura de las Naciones Unidas (FAO) para garantizar la alimentaci?n diaria a millones de hermanos y hermanas nuestros en todo el mundo. Tambi?n ofrece una oportunidad propicia para destacar las dificultades que surgen cuando faltan las necesarias actitudes de solidaridad.

Demasiado a menudo, la atenci?n se desv?a de las necesidades de las poblaciones, no se da suficiente ?nfasis al trabajo del campo, y los productos de la tierra no reciben la protecci?n adecuada. Como resultado, se produce el desequilibrio econ?mico, y se ignoran los inalienables derechos y la dignidad de toda persona humana.

El tema del D?a Mundial de la Alimentaci?n de este a?o, Unidos contra el hambre, es un oportuno recordatorio de que todos tienen que realizar un compromiso para dar al sector de la agricultura su importancia adecuada. Es necesario que todos -desde los individuos a las organizaciones de la sociedad civil, Estados e instituciones internacionales- den prioridad a uno de los objetivos m?s urgentes de la familia humana: la liberaci?n del hambre. Para lograr la liberaci?n del hambre es necesario garantizar no s?lo que se disponga de suficiente comida, sino tambi?n que todo el mundo tenga acceso diario a ella: esto significa promover todos los recursos e infraestructuras necesarios para sostener la producci?n y la distribuci?n a escala suficiente para garantizar plenamente el derecho a la alimentaci?n.

Los esfuerzos para lograr este objetivo ayudar?n sin duda a construir la unidad de la familia humana en el mundo. Se necesitan iniciativas concretas, conformadas por la caridad, e inspiradas por la verdad, iniciativas que sean capaces de superar los obst?culos naturales relacionados con los ciclos de las estaciones o las condiciones ambientales, as? como los obst?culos provocados por el hombre. La caridad, practicada a la luz de la verdad, puede acabar con las divisiones y conflictos para lograr as? que los bienes de la tierra pasen entre los pueblos en un intercambio vivo y continuo.

Un importante paso adelante fue la reciente decisi?n de la comunidad internacional de proteger el derecho al agua que, como siempre ha mantenido la FAO, es esencial para la nutrici?n humana, para las actividades rurales y para la conservaci?n de la naturaleza. De hecho, como mi venerable predecesor el Papa Juan Pablo II observ? en su Mensaje para el D?a Mundial de la Alimentaci?n de 2002, muchas diversas religiones y culturas reconocen un valor simb?lico al agua, de la que ?brota una invitaci?n a ser plenamente conscientes de la importancia de este precioso bien b?sico, y en consecuencia a revisar los actuales patrones de comportamiento para garantizar, hoy y en el futuro, que todas las personas tengan el acceso al agua indispensable para sus necesidades, y que las actividades productivas, y la agricultura en particular, disfruten de los niveles adecuados de este recurso que no tiene precio? (Mensaje para el D?a Mundial de la Alimentaci?n de 2002, 13 de octubre de 2002).

2. Si la comunidad internacional va a estar verdaderamente ?unida? contra el hambre, entonces la pobreza debe superarse a trav?s de un aut?ntico desarrollo humano, basado en la idea de la persona como una unidad de cuerpo, alma y esp?ritu. Hoy, sin embargo, hay una tendencia a limitar la visi?n del desarrollo a una que satisfaga las necesidades materiales de la persona, especialmente a trav?s del acceso a la tecnolog?a; sin embargo el verdadero desarrollo no est? simplemente en funci?n de lo que una persona ?tiene?, debe tambi?n abrazar los valores m?s altos de la fraternidad, la solidaridad y el bien com?n.

En medio de las presiones de la globalizaci?n, bajo la influencia de intereses que a menudo permanecen fragmentados, es sabio proponer un modelo de desarrollo basado en la fraternidad: si est? inspirado en la solidaridad y dirigido al bien com?n, ser? capaz de proporcionar correctivos a la actual crisis global. Para sostener niveles de seguridad alimentaria a corto plazo, debe proporcionarse la financiaci?n adecuada para hacer posible a la agricultura reactivar los ciclos de producci?n, a pesar del deterioro de las condiciones clim?ticas y ambientales. Debe decirse que esas condiciones tienen un marcado impacto negativo en las poblaciones rurales, los sistemas de cultivo y los modelos de trabajo, especialmente en pa?ses que ya sufren la escasez de alimentos. Los pa?ses desarrollados tienen que ser conscientes de que las crecientes necesidades del mundo requieren de ellos niveles consistentes de ayuda. No pueden simplemente permanecer cerrados a los dem?s: esas actitudes no ayudar?an a resolver la crisis.

En este contexto, la FAO tuvo la tarea esencial de examinar la cuesti?n del hambre en el mundo en el ?mbito institucional y proponer iniciativas particulares que implican a sus Estados miembros en la respuesta a la creciente demanda de alimentaci?n. De hecho, las naciones del mundo est?n llamadas a dar y a recibir en proporci?n de sus necesidades reales, debido a la ?urgente necesidad moral de una renovada solidaridad, especialmente en las relaciones entre pa?ses en v?as de desarrollo y pa?ses altamente industrializados? (Caritas in Veritate, 49).

3. La reciente loable campa?a 1 Bill?n de hambrientos, con la que la FAO busca sensibilizar de la urgencia de la lucha contra el hambre, ha puesto de relieve la necesidad de una respuesta adecuada tanto de cada pa?s como de la comunidad internacional, incluso cuando la respuesta se limite a ayuda de asistencia o de emergencia. Por eso es fundamental una reforma de las instituciones internacionales seg?n el principio de subsidiariedad, ya que ?las instituciones por s? solas no bastan porque el desarrollo humano integral es ante todo una vocaci?n, y por tanto comporta que se asuman libre y solidariamente responsabilidades por parte de todos? (ibid., 11).

Para eliminar el hambre y la malnutrici?n, deben superarse los obst?culos del propio inter?s a fin de dejar espacio a una fruct?fera gratuidad, manifestada en la cooperaci?n internacional como una expresi?n de fraternidad genuina. Esto no exime de la necesidad de justicia, sin embargo, y es importante que las normas existentes se respeten y apliquen, adem?s de todos los planes de intervenci?n y los programas de acci?n que sean necesarios. Los individuos, las poblaciones y los pa?ses deben poder dar forma a su propio desarrollo, benefici?ndose de asistencia externa seg?n las prioridades y conceptos arraigados en sus t?cnicas tradicionales, en su cultura, en su patrimonio religioso y en la sabidur?a transmitida de generaci?n en generaci?n en la familia.

Invocando la bendici?n del Todopoderoso sobre las actividades de la FAO, quiero asegurarle, Sr. Director General, que la Iglesia siempre est? dispuesta a trabajar por la derrota del hambre. De hecho, est? constantemente trabajando, a trav?s de sus propias estructuras, para aliviar de la pobreza y las privaciones que afligen a gran parte de la poblaci?n mundial, y es plenamente consciente de que su propio compromiso en este campo forma parte de un esfuerzo com?n internacional para promover la unidad y la paz entre la comunidad de poblaciones.

En el Vaticano, 15 de octubre de 2010?

Benedicto XVI

[Traducci?n del original ingl?s por Patricia Navas
?Libreria Editrice Vaticana]


Publicado por verdenaranja @ 22:55  | Habla el Papa
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