Domingo, 31 de octubre de 2010

ZENIT? nos?ofrece la homil?a que Benedicto XVI pronunci?el domingo 17 de Octubre de 2010 durante la Misa celebrada en la plaza de San Pedro para la canonizaci?n de Stanisław Sołtys, Andr? Bessette, C?ndida Mar?a de Jes?s Cipitria y Barriola, Mary of the Cross MacKillop, Giulia Salzano y Battista Camilla Varano.

?Queridos hermanos y hermanas!

Se renueva hoy en la Plaza de San Pedro la fiesta de la santidad. Con alegr?a os dirijo mi cordial bienvenida a los que hab?is llegado, tambi?n de muy lejos, para participar en ella. Un particular saludo a los Cardenales, a los Obispos y a los Superiores Generales de los Institutos fundados por los nuevos Santos, as? como a las Delegaciones oficiales y a todas las Autoridades civiles. Juntos buscamos acoger lo que el Se?or nos dice en las sagradas Escrituras reci?n proclamadas. La liturgia de este domingo nos ofrece una lecci?n fundamental: la necesidad de rezar siempre, sin cesar. A veces nosotros nos cansamos de rezar, tenemos la impresi?n de que la oraci?n no es tan ?til para la vida, que es poco eficaz. Por eso somos tentados a dedicarnos a la actividad, a emplear todos los medios humanos para lograr nuestros objetivos, y no recurrimos a Dios. Jes?s en cambio afirma que es necesario rezar siempre, y lo hace mediante una par?bola espec?fica (cf. Lc 18, 1-8).

?sta habla de un juez que no teme a Dios y no mira por nadie, un juez que no tiene respeto al pr?jimo. El otro personaje es una viuda, una persona en una situaci?n de debilidad. En la Biblia, la viuda y el hu?rfano son las categor?as m?s necesitadas, porque est?n indefensas y sin medios. La viuda va al juez y le pide justicia. Sus posibilidades de ser escuchada no casi nulas, porque el juez la desprecia y ella no pude presionarlo. Y menos apelar a principios religiosos, porque el juez no teme a Dios. Por eso esta viuda parece privada de toda posibilidad. Pero ella insiste, pide sin cesar, es inoportuna, y as? al final se las arregla para obtener el resultado del juez. En este punto Jes?s hace una reflexi?n, usando el argumento a fortiori: si un juez injusto al final se deja convencer por la s?plica de una viuda, cuanto m?s Dios, que es bueno, escuchar? a quien le ruega. Dios de hecho es la generosidad en persona, es misericordioso, y por tanto est? siempre dispuesto a escuchar las oraciones. Por tanto, nunca debemos desesperar, sino insistir siempre en la oraci?n.

La conclusi?n del fragmento evang?lico habla de la fe: ?Cuando el Hijo del hombre venga, ?encontrar? la fe sobre la tierra?? (Lc 18,8). Es una pregunta que quiere suscitar un aumento de fe por nuestra parte. Est? claro de hecho que la oraci?n debe ser expresi?n de fe, en caso contrario no es verdadera oraci?n. Si uno no cree en la bondad de Dios, no puede rezar de una manera verdaderamente adecuada. La fe es esencial como base de la actitud de la oraci?n. As? lo hicieron los seis nuevos Santos que hoy son propuestos a la veneraci?n de la Iglesia universal: Stanisław Sołtys, Andr? Bessette, C?ndida Mar?a de Jes?s Cipitria y Barriola, Mary of the Cross MacKillop, Giulia Salzano y Battista Camilla Varano.

[La homil?a continu? en diversas lenguas. En polaco, dijo:]

San Stanislaw Kazimierczyk, religioso del siglo XV, puede ser tambi?n para nosotros ejemplo e intercesor. Toda su vida estuvo ligada a la Eucarist?a. Primero en la iglesia del Corpus Domini en Kazimierz, la Cracovia de hoy, donde, junto a su madre y a su padre, aprendi? la fe y la piedad; donde emiti? los votos religiosos en los Can?nigos Regulares; donde trabaj? como sacerdote, educador, atento al cuidado de los necesitados. De manera particular, sin embargo, estaba ligado a la Eucarist?a a trav?s del amor ardiente a Cristo presente bajo las especies del pan y del vino; viviendo el misterio de la muerte y de la resurrecci?n, que se cumple de manera incruenta en la Santa Misa; a trav?s de la pr?ctica del amor al pr?jimo, del cual es fuente y signo la Comuni?n.

[En franc?s, dijo:]

El hermano Andr? Bessette, originario de Qu?bec, en Canad?, y religioso de la Congregaci?n de la Santa-Cruz, conoci? muy pronto el sufrimiento y la pobreza. ?stos le condujeron a recurrir a Dios por la oraci?n y una vida interior intensa. Conserje del colegio Notre Dame en Montr?al, muestra una caridad sin l?mites y se esfuerza por aliviar las angustias de los que van a confiarse a ?l. Muy poco instruido, entendi?, sin embargo, d?nde se encontraba lo esencial de su fe. Para ?l, creer significa someterse libremente y por amor a la voluntad divina. Habitado todo ?l por el misterio de Jes?s, vivi? la bienaventuranza de los corazones puros, la de la rectitud personal. Esta simplicidad ha permitido a muchos ver a Dios. ?l hizo construir el Oratorio San Jos? de Mont Royal donde permanecer? como guarda fiel hasta su muerte en 1937. Fue testigo de innumerables curaciones y conversiones. ?No busqu?is que os quiten las pruebas?, dijo, ?pedid m?s bien la gracia de sobrellevarlas bien?. Para ?l, todo hablaba de Dios y de su presencia. ?Que nosotros podamos, sigui?ndole, buscar a Dios con sencillez para descubrirlo siempre presente en medio de nuestra vida!

?Que el ejemplo del Hermano Andr? pueda inspirar la vida cristiana canadiense!

[En espa?ol, dijo:]

Cuando el Hijo del Hombre venga para hacer justicia a los elegidos, ?encontrar? esta fe en la tierra? (cf. Lc 18,8). Hoy podemos decir que s?, con alivio y firmeza, al contemplar figuras como la Madre C?ndida Mar?a de Jes?s Cipitria y Barriola. Aquella muchacha de origen sencillo, con un coraz?n en el que Dios puso su sello y que la llevar?a muy pronto, con la gu?a de sus directores espirituales jesuitas, a tomar la firme resoluci?n de vivir ?s?lo para Dios?. Decisi?n mantenida fielmente, como ella misma recuerda cuando estaba a punto de morir. Vivi? para Dios y para lo que ?l m?s quiere: llegar a todos, llevarles a todos la esperanza que no vacila, y especialmente a quienes m?s lo necesitan. ?Donde no hay lugar para los pobres, tampoco lo hay para m?, dec?a la nueva Santa, que con escasos medios contagi? a otras Hermanas para seguir a Jes?s y dedicarse a la educaci?n y promoci?n de la mujer. Nacieron as? las Hijas de Jes?s, que hoy tienen en su Fundadora un modelo de vida muy alto que imitar, y una misi?n apasionante que proseguir en los numerosos pa?ses donde ha llegado el esp?ritu y los anhelos de apostolado de la Madre C?ndida.

[En ingl?s, dijo:]

?Recordad qui?nes fueron vuestros maestros -de ellos pod?is aprender la sabidur?a que conduce a la salvaci?n a trav?s de la fe en Jesucristo?. Durante muchos a?os, innumerables j?venes en toda Australia han sido bendecidos con profesores inspirados en el ejemplo valiente y santo de celo, perseverancia y oraci?n de la Madre Mary McKillop. Ella se dedic? como joven a la educaci?n de los pobres en dificultad en el dif?cil terreno de la Australia rural, inspir? a otras mujeres a unirse a ella en la primera comunidad femenina de hermanas religiosas de ese pa?s. Atendi? las necesidades de cada joven confiado a ella, sin reparar en posici?n social ni riqueza, proporcionando formaci?n tanto intelectual como espiritual. A pesar de los numerosos desaf?os, sus oraciones a San Jos? y su incansable devoci?n al Sagrado Coraz?n de Jes?s, a quien dedic? su nueva congregaci?n, dieron a esta mujer santa las gracias necesarias para permanecer fiel a Dios y a la Iglesia. ?Que, a trav?s de su intercesi?n, sus seguidores puedan continuar hoy sirviendo a Dios y a la Iglesia con fe y humildad!

[En italiano, dijo:]

En la segunda mitad del siglo XIX, en Campania, al sur de Italia, el Se?or llam? a una joven maestra de primaria, Giulia Salzano, e hizo de ella una ap?stol de la educaci?n cristiana, fundadora de la Congregaci?n de las Hermanas Catequistas del Sagrado Coraz?n de Jes?s. La Madre Giulia comprendi? bien la importancia de la catequesis en la Iglesia, y, uniendo la preparaci?n pedag?gica al fervor espiritual, se dedic? a ella con generosidad e inteligencia, contribuyendo a la formaci?n de personas de toda edad y clase social. Repet?a a sus hermanas que deseaba hacer catecismo hasta la ?ltima hora de su vida, demostrando con todo su ser que si ?Dios nos ha creado para conocerLo, amarLo y servirLo en esta vida?, no hab?a que anteponer nada a esta tarea. Que el ejemplo y la intercesi?n de santa Giulia Salzano sostengan a la Iglesia en su perenne tarea de anunciar a Cristo y de formar aut?nticas conciencias cristianas.

Santa Battista Camilla Varano, monja clarisa del siglo XV, testimoni? hasta el fondo el sentido evang?lico de la vida, especialmente perseverando en la oraci?n. Habiendo entrado a los 23 a?os en el monasterio de Urbino, se insert? como protagonista en ese vasto movimiento de reforma de la espiritualidad femenina franciscana que intentaba recuperar plenamente el carisma de santa Clara de As?s. Promovi? nuevas fundaciones mon?sticas en Camerino, donde fue elegida abadesa varias veces, en Fermo y en San Severino. La vida de santa Battista, totalmente inmersa en las profundidades divinas, fue una ascensi?n constante en el camino de la perfecci?n, con un heroico amor a Dios y al pr?jimo. Estuvo marcada por grandes sufrimientos y consolaciones m?sticas; hab?a decidido de hecho, como ella mismo escribe, ?entrar en el Sacrat?simo Coraz?n de Jes?s y ahogarse en el oc?ano de sus muy amargos sufrimientos?. En un momento en que la Iglesia sufr?a una relajaci?n de las costumbres, ella recorre con decisi?n el camino de la penitencia y de la oraci?n, animada por el ardiente deseo de renovaci?n del Cuerpo m?stico de Cristo.

Queridos hermanos y hermanas, demos gracias al Se?or por el don de la santidad, que resplandece en la Iglesia y hoy se refleja en el rostro de estos hermanos y hermanas nuestros. Jes?s tambi?n nos invita a cada uno de nosotros a seguirlo para heredar la vida eterna. Dej?monos atraer por estos ejemplos luminosos, dej?monos guiar por sus ense?anzas, para que nuestra existencia sea un c?ntico de alabanza a Dios. Nos obtengan esta gracia la Virgen Mar?a y la intercesi?n de los seis nuevos Santos que hoy con alegr?a veneramos. Am?n.?

[Traducci?n del original pluriling?e por Patricia Navas
?Libreria Editrice Vaticana]


Publicado por verdenaranja @ 19:28  | Habla el Papa
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