Domingo, 31 de octubre de 2010

Texto del micro radial de monse?or Jos? Mar?a Arancedo, arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz, emitido por LT 9 (16 de octubre de 2010). (AICA)

D?A DE LA MADRE

Durante el mes de octubre dedicado a la Familia ocupa un lugar destacado el D?a de la Madre. No es casual esta relaci?n celebrativa. En ambos casos se da una relaci?n ?nica e irrepetible respecto al don de la vida. Es cierto, podemos distinguir la maternidad de la familia. Lamentablemente, en muchos casos, la madre asume en soledad esta doble misi?n. Es el mismo ?mbito de la vida naciente el que reclama de su complementaci?n, por ser el modo ideal en que debe vivirse y educarse. La vida no s?lo reconoce su origen en esta complementariedad del hombre y la mujer, sino que su crecimiento tiene, en esa doble presencia la forma ideal de su desarrollo. Es la misma vida la que necesita de la presencia de esta riqueza.

Para ellas la maternidad es expresi?n de amor y entrega. Pero no es justo, sin embargo, que nos quedemos s?lo en palabras de admiraci?n y afecto, sino que es importante reconocer la maternidad a nivel de sociedad. Esto conlleva una pol?tica que acompa?e e implemente condiciones que hagan de la misi?n de ser madre una realidad valorada en el desarrollo social de la comunidad. No tengamos temor de hablar de la maternidad como una vocaci?n propia de la mujer. Ello no niega otras funciones o roles de la mujer, que ciertamente la enriquecen y nos enriquecen como sociedad. Creo, por ello, que considerar a la maternidad como un valor, incluso un ideal en la vida de la mujer, es signo de una cultura madura y responsable. Es m?s, creo que es la mejor noticia para ir creando un futuro en un nivel m?s humano y espiritual.

Esto debe estar presente, de modo especial, en la necesaria educaci?n sexual que se debe impartir en las escuelas desde los niveles iniciales. Ser madre, ser mujer, no es s?lo una cuesti?n biol?gica, aunque tenga en ello su fundamento natural, sino un camino, un llegar a ser mujer y madre. La aptitud y disposici?n f?sica, como la apertura psicol?gica y espiritual del hombre y de la mujer deben ser iluminadas y acompa?adas en el desarrollo significativo de su identidad sexual. Estos temas, lejos de todo planteo ideol?gico o de mera confrontaci?n, requieren a nivel de padres, docentes, como de las mismas autoridades educativas, de una serena reflexi?n y respeto, porque hacen a cuestiones que tienen profundas ra?ces en el campo antropol?gico, cultural como religioso. No se puede arrogar el Estado un derecho que no le corresponde primariamente. No es el Estado el sujeto de los derechos, sino la persona humana en su dignidad y libertad.

Como todo hijo agradecido y deudor del cari?o y formaci?n de una madre, quiero unir en este d?a mi oraci?n a la de ustedes, queridos hermanos, para recordarlas y pedir a Dios por ellas. Reciban de su Obispo junto a mi afecto y oraciones, mi bendici?n en el Se?or y Nuestra Madre de Guadalupe.?

Mons. Jos? Mar?a Arancedo, arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz?


Publicado por verdenaranja @ 19:38  | Hablan los obispos
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