Lunes, 01 de noviembre de 2010

Reflexi?n ante la conmemoraci?n de los Fieles Difuntos, publicada en Diario de Avisos el domingo 31 de Octubre de 2010 bajo el ep?grafe DOMINGO CRISTIANO.?

Nos vemos?

Daniel Padilla

Dice el cardenal Daneels que en cada momento de nuestra existencia decimos "adi?s" a alguna persona o a alguna cosa, nos vemos enfrentados a la necesidad de despedirnos y de "hacer duelo": envejecemos, vemos apagarse nuestra energ?a; sufrimos al perder un ser querido: un hijo, el compa?ero o compa?era de nuestra vida, un hermano o una hermana, un amigo, una buena vecina; sufrimos por un trabajo perdido o al que nos vemos obligados a renunciar; sufrimos por tantas heridas y tensiones, por el deterioro de nuestra imagen, por tantas oportunidades fallidas, por la perspectiva de nuestra propia muerte que se acerca inexorablemente...

Y dicen los psic?logos que necesitamos aprender a procesar el duelo, saber decir "adi?s" a lo que se va y "hola" a lo que llega.

Vivimos en una cultura en que, por una parte, la muerte est? omnipresente y, por otra, se la aleja en un intento de ignorarla, evacuarla y expulsarla de nuestra conciencia. Nadie se muere porque es ley de nuestra condici?n mortal, se muere por accidente, o por un error m?dico, o v?ctima de una enfermedad para la que a?n no se ha encontrado remedio pero que ser? vencida en el futuro.

El paso del tiempo se vive como desvalimiento, inseguridad y perplejidad; es una agresi?n, y se trata a toda costa de borrar sus huellas, como si fuera algo vergonzoso que hay que ocultar por educaci?n y elemental buen gusto.

Nos aferramos a todo lo que poseemos: dinero, fuerzas, trabajos, juventud, saberes, fama, imagen... la p?rdida de cualquiera de esos "bienes" nos desconcierta, nos produce rebeld?a y f?cilmente nos hace caer en el abatimiento. Seguimos anclados en la nostalgia del pasado, incapacitados para mirar lo que nos est? trayendo el presente, llorando por haber perdido el sol e impidi?ndonos as?, por culpa de las l?grimas, llegar a ver las estrellas, como dec?a Tagore.

Y, en esta hora, me pregunto ?Qu? sabidur?a encontramos en el Evangelio para vivir de una manera contracultural las p?rdidas y el paso del tiempo? Me viene a la mente la imagen de aquella mujer viuda de Naim, que hab?a perdido su hijo ?nico. Nos representa a todos nosotros encajando a duras penas todos los adioses que la vida nos va imponiendo y el evangelio nos la presenta recibiendo de manos de Jes?s al hijo perdido, ahora como un don y no como una posesi?n que se retiene compulsivamente. Posiblemente su relaci?n con aquel hijo recobrado adquiri? desde entonces otra dimensi?n preciosa: la del don gratuitamente recibido que no se puede agarrar como propiedad absoluta sino que se tiene entre las manos con agradecimiento y libertad.

De aquella mujer aprendemos a saber relativizar, no perdiendo el inter?s por las cosas y las personas, sino d?ndoles su justa medida, la medida del amor, de la vinculaci?n y el compromiso. Y a saber, como el ?rbol a quien le podan las ramas, que es el precio para poder seguir creciendo y dando fruto.


Publicado por verdenaranja @ 20:22  | Espiritualidad
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