Lunes, 01 de noviembre de 2010

Alocuci?n televisiva de monse?or H?ctor Aguer, arzobispo de La Plata en el programa ?Claves para un mundo mejor? (16 octubre de 2010). (AICA)

LA CARA OSCURA DE LAS NACIONES UNIDAS

Muchas veces hablamos en esta columna de Claves acerca de los cambios culturales que se van produciendo en el pa?s: la intromisi?n de ideas totalmente ajenas a la tradici?n cultural de la Naci?n y, sobre todo, los proyectos de ley impulsados por una minor?a que suele autodenominarse progresista.

Ahora bien: ?de d?nde vienen estas cosas; de d?nde proceden estos prop?sitos, estas ideas, estos proyectos? ?Son una originalidad criolla? Hay que decir que no. Se trata en realidad de un proyecto global. ?De d?nde viene? De las Naciones Unidas y de una serie de organizaciones sat?lites de las Naciones Unidas.

Es muy notable c?mo en nombre de los derechos humanos las Naciones Unidas, que debieran ser su tutela, se convierten en violadoras del derecho natural. Y eso es porque ya desde hace varios a?os, podr?amos decir 15 por lo menos, se han impuesto en estos centros mundiales del poder ideolog?as contrarias a la naturaleza de la persona humana y, por tanto, de su dignidad, de sus aut?nticos derechos y de los deberes correspondientes.

Es notable ?digo? porque la organizaci?n de las Naciones Unidas debiera tutelar aquella Declaraci?n Universal de los Derechos Humanos, de 1948, que est? fundada en una concepci?n humanista fundamentalmente correcta, aun cuando podr?amos presentar alg?n reparo. Ahora se propone incluso modificar la Declaraci?n Universal para incorporar nuevos derechos contrarios al orden natural.

En la d?cada del ?90 del siglo pasado, las reuniones mundiales de Pek?n y de El Cairo, tratando los temas de la poblaci?n mundial o de la mujer en la sociedad actual,? han esbozado planes de cambio cultural y los han exportado a todos los pa?ses del mundo, especialmente a aquellos que est?n en v?as de desarrollo y a los que se encuentran? en una situaci?n de dependencia econ?mica de los grandes centros financieros. Porque hay mucho dinero que corre detr?s de este intento de cambiar los paradigmas de conducta y alterar lo que son los aut?nticos derechos humanos.

En Pek?n y en El Cairo, y luego las reuniones sucesivas que han continuado a aquellas, se ha procurado difundir la anticoncepci?n, el aborto y, otros presuntos derechos de la mujer fundados en la ideolog?a de g?nero.

Se trata de un cambio de paradigmas a lo cual apunta tambi?n la Carta de la Tierra que parece aspirar a una especie de reestructuraci?n del mundo.

Ahora, uno se pregunta: ??C?mo es posible que los legisladores argentinos asuman esas ideas y las conviertan en proyectos de leyes? La transversalidad que encontramos en nuestros cuerpos legislativos tiene una dimensi?n internacional que se presenta como progresista y que se funda en una concepci?n antihumana y anticristiana, la que caracteriza a la posmodernidad.

Yo no quiero apelar a una teor?a de la conspiraci?n pero con esto pasa lo mismo que pasa con las brujas. Cada tanto se ventila la cuesti?n hist?rica acerca de si existen o no las brujas. Se podr? discutir, pero que las hay las hay.

Entonces, podemos pensar que hay aqu? una conspiraci?n en el peor sentido de la palabra. Hay una conspiraci?n tendiente a homogeneizar el pensamiento y la conducta en el mundo entero y esto procede de los centros de poder mundial. Especialmente de los centros de poder pol?tico, sostenidos por los centros de poder financiero. Si no se ve aqu? un nuevo colonialismo, un nuevo imperialismo, no s? qu? nombre darle.

Este programa de reconstrucci?n o reingenier?a del hombre y de la sociedad, seduce a legisladores argentinos que a veces manifiestan su aprecio por la soberan?a nacional pero someten a nuestro pueblo a los designios de un nuevo orden mundial. Se est? aplicando a nuestro pobre pueblo, que necesita zafar de tantas necesidades reales, esta artificiosa recomposici?n de la manera de pensar, de actuar, de vivir.

?Habr?a que resolver tantos problemas en la Argentina! Por ejemplo: los pobres jubilados, marginados siempre y que nunca van a tener la pensi?n que se merecen; la cantidad de j?venes que no estudian ni trabajan; las migraciones internas que acaban en los nuevos asentamientos en condiciones infrahumanas; una pobreza creciente, o la inseguridad. En este tema vemos que el estado no puede tutelar plenamente la vida y los bienes de la poblaci?n pero se toma el trabajo de recomponer el C?digo Civil, el C?digo Penal y de imponer estos nuevos paradigmas que son nada m?s que la punta de lanza de un nuevo colonialismo, de un imperialismo mundial que desprecia especialmente a los pobres.?

Mons. H?ctor Aguer, arzobispo de La Plata?


Publicado por verdenaranja @ 20:25  | Hablan los obispos
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