Jueves, 04 de noviembre de 2010

ZENIT? nos ofrece el discurso que Benedicto XVI dirigi? al nuevo embajador de la Rep?blica de Corea, Han Hong-soon, al recibirle?el jueves??21de Octubre de 2010 en el Vaticano con motivo de la presentaci?n de sus Cartas Credenciales.

Su Excelencia,

Me complace darle la bienvenida al Vaticano y aceptar las Cartas que le acreditan como Embajador Extraordinario y Plenipotenciario de la Rep?blica de Corea ante la Santa Sede. Me gustar?a expresar mi gratitud por los buenos deseos que me trae del Presidente Lee Myung-bak, cuya visita al Vaticano el a?o pasado recuerdo muy complacido. De hecho, la visita de Su Excelencia sirvi? para profundizar en las relaciones muy cordiales que han existido desde hace casi medio siglo entre su pa?s y la Santa Sede. Tenga la amabilidad de transmitir mis cordiales saludos a Su Excelencia y al Gobierno, y de asegurarles mis continuas oraciones por todo el pueblo de Corea.

Es alentador observar el notable crecimiento econ?mico que su pa?s ha experimentado en los a?os recientes, que ha transformado a Corea de un receptor neto de ayuda en un pa?s donante. Un desarrollo as? ser?a inconcebible sin un destacado nivel industrial y la generosidad por parte del pueblo coreano, y aprovecho esta oportunidad para rendir tributo a sus logros. Al mismo tiempo, como su Presidente destac? durante su visita al Vaticano, hay peligros que conlleva el r?pido crecimiento econ?mico que pueden llevar a eludir muy f?cilmente las consideraciones ?ticas, con el resultado de que los miembros m?s pobres de la sociedad tiendan a ser excluidos de su derecho a compartir la prosperidad de la naci?n. La crisis financiera de los a?os recientes ha exacerbado el problema, pero tambi?n ha centrado la atenci?n en la necesidad de renovar las bases ?ticas de toda actividad econ?mica y pol?tica. Deseo alentar a su Gobierno en su compromiso para garantizar la justicia social y la preocupaci?n por que el bien com?n aumente junto a la prosperidad material, y le aseguro que la Iglesia Cat?lica en Corea est? preparada y dispuesta a trabajar con el Gobierno en su intento de promover estos dignos objetivos.

De hecho, el compromiso de la Iglesia local para trabajar por el bien de la sociedad est? bien ilustrado por la gran variedad de apostolados en los que est? comprometida. Por medio de su red de escuelas y sus programas educativos contribuye en gran medida a la formaci?n moral y espiritual de los j?venes. A trav?s de su trabajo por el di?logo interreligioso intenta romper barreras entre pueblos y fomentar la cohesi?n social basada en el respeto mutuo y en el aumento de la comprensi?n. En su acci?n caritativa busca ayudar a los pobres y los necesitados, especialmente refugiados y trabajadores inmigrantes que tan a menudo se encuentran en los m?rgenes de la sociedad. De todas esas formas, la Iglesia local ayuda a nutrir y promover los valores de la solidaridad y la fraternidad que son esenciales para el bien com?n de cualquier comunidad humana, y reconoce con gratitud el aprecio mostrado por el Gobierno por el compromiso de la Iglesia en esas ?reas.

Adem?s, la Iglesia ?tiene una funci?n p?blica que no se agota en sus actividades de asistencia o educaci?n? (Caritas in Veritate, 11). Es una funci?n que implica proclamar las verdades del Evangelio, que continuamente nos desaf?an a mirar m?s all? del pragmatismo y los intereses partidistas que pueden tan a menudo condicionar las elecciones pol?ticas, y a darnos cuenta de las obligaciones que nos incumben en vista de la dignidad de la persona humana, creada a imagen y semejanza de Dios. Esto requiere de nosotros un claro compromiso de defender la vida humana en todas sus fases desde la concepci?n hasta la muerte natural, promover la vida familiar estable seg?n las normas de la ley natural y construir la paz y la justicia all? donde haya conflicto. La importancia que su Gobierno otorga a nuestras relaciones diplom?ticas demuestra su reconocimiento de la funci?n prof?tica de la Iglesia en esas ?reas, y le doy las gracias por la buena voluntad que ha expresado, en nombre del Gobierno, de continuar trabajando con la Santa Sede para promover el bien com?n de la sociedad.

En este contexto me gustar?a expresar el aprecio de la Santa Sede por la activa funci?n desempe?ada por la Rep?blica de Corea en la comunidad internacional. Promoviendo la paz y la estabilidad de la pen?nsula, as? como la seguridad y la integraci?n econ?mica de las naciones de la regi?n de Asia-Pac?fico, a trav?s de sus amplios contactos diplom?ticos con los pa?ses africanos, y especialmente acogiendo el pr?ximo mes la cumbre del G20 en Se?l, su Gobierno ha dado sobradas pruebas de su funci?n como un importante actor en el escenario mundial, y ha ayudado a garantizar que el proceso de globalizaci?n sea dirigido por consideraciones de solidaridad y fraternidad. Bajo ?la gu?a de la caridad en la verdad?, la Santa Sede est? dispuesta a cooperar con todos los esfuerzos por dirigir las fuerzas de poder que determinan las vidas de millones de personas hacia la ?'civilizaci?n del amor' cuya semilla Dios ha plantado en cada pueblo, en cada cultura? (Caritas in Veritate, 33).

Su Excelencia, usted ha hablado del Consejo de Laicos Cat?licos de Asia que tuvo lugar en Se?l a principios de septiembre bajo los auspicios del Consejo Pontificio para los Laicos. Yo tambi?n veo en este importante evento un signo claro de la cooperaci?n fruct?fera que ya existe entre su pa?s y la Santa Sede y que es un buen augurio para el futuro de nuestras relaciones. Era sencillamente justo que el enfoque del Congreso se centrara en los fieles laicos que, como usted ha destacado, no s?lo sembraron las primeras semillas del Evangelio en Corea sino que adem?s dieron testimonio en gran n?mero de su fe firme en Cristo a trav?s del derramamiento de su sangre. Estoy seguro de que, inspirados y fortalecidos por el testimonio de los m?rtires coreanos, los laicos y laicas continuar?n construyendo la vida y el bienestar de la naci?n a trav?s de ?su preocupaci?n amorosa por los pobres y los oprimidos, su disposici?n a perdonar a sus enemigos y perseguidores, su ejemplo de justicia, veracidad y solidaridad en su lugar de trabajo, y su presencia en la vida p?blica? (Mensaje con motivo del Congreso de Laicos Cat?licos de Asia, Se?l 2010).

Su Excelencia, al ofrecerle mis mejores deseos para el ?xito de su misi?n, me gustar?a asegurarle que los distintos departamentos de la Curia Romana est?n preparados para proporcionar ayuda y apoyo en el pleno cumplimiento de sus funciones. Sobre Su Excelencia, su familia y todo el pueblo de la Rep?blica de Corea, invoco cordialmente abundantes bendiciones de Dios.?

[Traducci?n del original ingl?s por Patricia Navas
?Libreria Editrice Vaticana]


Publicado por verdenaranja @ 23:01  | Habla el Papa
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