Jueves, 04 de noviembre de 2010

ZENIT? nos ofrece el discurso que el Papa Benedicto XVI dirigi?el jueves 21 de Oc tubre de 2010?al nuevo embajador de Ruman?a ante la Santa Sede, Bogdan T?taru-Cazaban, al presentar ?ste sus Cartas Credenciales.

Se?or embajador,

Estoy contento de acogerle esta ma?ana, en el momento de presentar las Cartas que le acreditan como Embajador extraordinario y plenipotenciario de la Rep?blica de Ruman?a ante la Santa Sede. Le doy las gracias por las amables palabras que me ha dirigido. A cambio, le agradecer?a que tuviera la amabilidad de expresar a Su Excelencia el se?or Traian Basescu, Presidente de Ruman?a, mis votos cordiales hacia su persona y mis deseos de felicidad y paz para el pueblo rumano. Saludo tambi?n, a trav?s de usted, al Gobierno y a todas las autoridades de su pa?s. Deseo igualmente saludar fraternalmente a Su Beatitud Daniel, Patriarca de la Iglesia ortodoxa de Ruman?a.

Hace ya veinte a?os que Ruman?a decidi? escribir una nueva p?gina de su historia. Pero tantos a?os transcurridos bajo el yugo de una ideolog?a totalitaria dejan heridas profundas en las mentalidades, en la vida pol?tico-econ?mica y en los individuos. Despu?s del momento de euforia de la libertad, su naci?n se ha encaminado con determinaci?n hacia un proceso de reconstrucci?n y de curaci?n. Su entrada en la Uni?n Europea ha marcado tambi?n una etapa importante en la b?squeda de una aut?ntica democratizaci?n. Para perseguir esta renovaci?n en profundidad, los nuevos desaf?os a enfrentar son muchos si se quiere evitar que su sociedad no se base ?nicamente en la b?squeda del bienestar y en el af?n de beneficio, consecuencias comprensibles despu?s de un periodo de m?s de 40 a?os de privaciones. Al contrario, deben prevalecer ante todo la integridad, la honradez y la rectitud. Estas virtudes deben inspirar y conducir a todos los miembros de la sociedad para una buena gesti?n. Al guiar a los ciudadanos, estas contribuir?n de forma efectiva a la regeneraci?n del tejido pol?tico, econ?mico y social dentro de la creciente complejidad del mundo contempor?neo.

Ruman?a est? constituida por un mosaico de pueblos. Semejante variedad puede verse como un obst?culo a la unidad nacional, pero puede ser vista tambi?n como un enriquecimiento de su identidad al constituirse en una de sus caracter?sticas. Debe hacerse de modo que cada individuo tenga su lugar leg?timo en la sociedad por encima de esta variedad, y respet?ndola. La gesti?n de la herencia dejada por el comunismo es dif?cil a causa de la desintegraci?n de la sociedad y del individuo que ha favorecido. Los valores aut?nticos han sido, de hecho, ocultados en beneficio de teor?as falsas que han sido idolatradas por raz?n de Estado. Es por tanto necesario por tanto acometer la dif?cil tara de ordenar de forma justa los asuntos humanos haciendo un buen uso de la libertad. Y la verdadera libertad presupone la b?squeda de la verdad, del bien, y de realiza precisamente reconociendo y haciendo lo que es oportuno y justo. En este proceso de reconstrucci?n del v?nculo social, la familia tiene el primer lugar. Se deben hacer todos los esfuerzos para que cumpla su funci?n de fundamento de la sociedad. Junto con la familia, es importante favorecer la existencia de un sistema educativo que anime a las j?venes generaciones y les de una formaci?n a la que tienen derecho, capaz de respetar y de nutrir sus capacidades de trascender los l?mites que a veces queremos imponerles. En presencia de grandes ideales, los j?venes aspiran a la virtud moral y a una vida abierta a los dem?s a trav?s de la compasi?n y de la bondad. La familia y la educaci?n son el punto de partida para combatir la pobreza y contribuir as? al respeto de cada persona, al respeto de las minor?as, al respeto de la familia y de la propia vida. Ellas son el terreno donde se enra?zan los valores ?ticos fundamentales y donde puede crecer la vida religiosa.

Se?or Embajador, Ruman?a posee una larga y rica tradici?n religiosa, que tambi?n se ha visto afectada por estas d?cadas oscuras y algunas de estas heridas a?n hoy siguen vivas. Estas requieren ser tratadas por medios que sean aceptables para cada una de las comunidades. Es necesario, en efecto, reparar las injusticias heredadas del pasado, sin tener miedo a hacer justicia. Por ello, ser?a bueno alentar un enfoque que podr?a situarse en un doble nivel: a un nivel estatal, o sea, favoreciendo un di?logo aut?ntico entre el Estado y los diferentes responsables religiosos, y por otra parte, alentando relaciones armoniosas entre las diversas comunidades religiosas de su pa?s.

Saludo los esfuerzos realizados por los sucesivos Gobiernos para establecer relaciones entre la Iglesia cat?lica y Ruman?a. Cito, entre otros, con satisfacci?n, la reanudaci?n de las relaciones diplom?ticas rec?procas de la que se cumple el vig?simo aniversario. Destaco igualmente la nueva Ley de Culto que usted ha recordado en su discurso. Existe tambi?n un ?rgano de encuentro, la Comisi?n mixta establecida en 1998, de la que convendr?a reactivar los trabajos.

Por su parte, la Iglesia cat?lica desea seguir aportando a su pa?s una contribuci?n espec?fica tanto en la tarea de edificaci?n de la sociedad rumana como en el di?logo deseable con el conjunto de las comunidades cristianas no cat?licas. En este sentido, ella ve en el di?logo ecum?nico un camino privilegiado para volver a encontrar a sus hermanos en la fe y para construir con ellos el Reino de Dios, respetando la especificidad de cada uno. El testimonio de la fraternidad entre cat?licos y ortodoxos, en un esp?ritu de caridad y de justicia, debe prevalecer sobre las dificultades y abrir los corazones a la reconciliaci?n. En este ?mbito, los frutos de la hist?rica visita efectuada, hace ya unos diez a?os, por el papa Juan Pablo II, la primera a una naci?n de mayor?a ortodoxa, son numerosos. Estos deben reforzar el compromiso de dialogar en la caridad y en la verdad y de promover iniciativas comunes. Semejante di?logo constructivo no dejar? de ser un fermento de unidad y de concordia no solo para su pa?s sino tambi?n para Europa entera. En esta feliz circunstancia, quisiera tambi?n saludar calurosamente a los obispos y a los fieles de la Iglesia cat?lica en Ruman?a.

En el momento de comenzar su misi?n, le ofrezco, se?or Embajador, mis mejores deseos por la noble tarea que le espera, asegur?ndole que encontrar? siempre entre mis colaboradores una atenta acogida y una cordial comprensi?n. Sobre usted, Excelencia, sobre su familia y sus colaboradores, sobre todo el pueblo rumano y sus dirigentes, invoco de coraz?n la abundancia de las bendiciones de Dios.

[Traducci?n del original franc?s por Inma ?lvarez
?Libreria Editrice Vaticana]


Publicado por verdenaranja @ 23:08  | Habla el Papa
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