Viernes, 05 de noviembre de 2010

ZENIT??nos ofrece el discurso que el Papa Benedicto XVI dirigi?el viernes 22?de Octubre de 2010?a la nueva embajadora de Eslovenia ante la Santa Sede, Maja Marija Lovrenčič Svetek, al presentarle ?sta sus Cartas Credenciales.

Excelencia,

tengo el verdadero placer de recibirle en este momento en el que presenta las Cartas Credenciales que le acreditan ante la Sede Apost?lica en calidad de Embajadora extraordinaria y plenipotenciaria de la Rep?blica de Eslovenia. Expreso mi aprecio por el deferente testimonio de las Autoridades civiles y por los sentimientos de afecto de sus compatriotas hacia el Sucesor de Pedro, de los que usted se ha hecho int?rprete. Le pido que env?e mi saludo al se?or Presidente de la Rep?blica de Eslovenia, D. Danilo T?rk, as? como a los miembros del Gobierno; d? a todos sus compatriotas la seguridad de mi afecto y de mi cercan?a.

La integraci?n de la naci?n eslovena en la Uni?n Europea, que se ha realizado en estos a?os de forma cada vez m?s org?nica, tiene entre sus presupuestos fundamentales las comunes ra?ces cristianas del ?viejo continente?. En particular, a los santos Cirilo y Metodio, incansables y ardientes misioneros en las regiones centrales de Europa, se debe el anuncio del Evangelio y el arraigo del cristianismo en el alma de los pueblos eslavos. As?, el anclaje de Eslovenia en los valores evang?licos, que siempre refuerzan la identidad y enriquecen la cultura de una naci?n, ha contribuido de forma importante a la cohesi?n del pa?s y ha favorecido sentimientos de amistad con las dem?s naciones en esa parte del continente. Mirando a la historia del pueblo esloveno, surge con evidencia la impronta de los valores morales y espirituales del cristianismo: de hecho, los primeros testimonios de la lengua y de la literatura eslovenas son manuscritos de oraciones y otros textos religiosos; pero pienso tambi?n en las hermosas iglesias y capillas que surgen en el territorio. Este patrimonio ha constituido, incluso en los momentos m?s dif?ciles y dolorosos, un constante fermento de consuelo y de esperanza, y ha sostenido a Eslovenia en su camino hacia la independencia, tras la ca?da del r?gimen comunista. En ese periodo, la Santa Sede quiso estar particularmente cercana a la naci?n eslovena. Usted, gentil Se?ora, ha subrayado que las relaciones entre la Rep?blica de Eslovenia y la Santa Sede han sido buenas desde el principio y siguen si?ndolo a?n hoy. Auguro, por tanto, que en este contexto puedan encontrar soluci?n todas las problem?ticas a?n no resueltas con el Acuerdo firmado el 14 de diciembre de 2001.

En el ejercicio de sus prerrogativas democr?ticas, Eslovenia ha conseguido un cierto bienestar econ?mico, que ha permitido consolidar la convivencia pac?fica civil y social. Con complacencia he sabido la noticia de la reciente aprobaci?n de la ley sobre la cuesti?n de los llamados ?cancelados?, que, en muchos casos, se han encontrado en situaciones muy dif?ciles. Se trata de un importante paso adelante en el intento de llevar a soluci?n los casos de cuantos han perdido el derecho a la residencia, al trabajo y a la asistencia sanitaria. Animo a continuar en esta direcci?n y auguro que se trabaje para aliviar sus sufrimientos.

Como usted, Excelencia, ha subrayado hace poco, el compromiso por el bien com?n del hombre une en su acci?n a la Sede Apost?lica y a la Rep?blica de Eslovenia. Usted ha hecho justamente alusi?n a la presencia activa de la Santa Sede en la vida internacional y a su perseverante trabajo dirigido al reconocimiento de la dignidad y de las libertades fundamentales de todo ser humano y a la salvaguardia del derecho de todo pueblo a vivir en paz. Por esto, la Sede Apost?lica anima las iniciativas asumidas en las sedes internacionales para promover la paz y la justicia, para superar los desacuerdos e intensificar las relaciones constructivas. A este respecto, quiero saludar como un paso positivo el reciente ingreso de Eslovenia en la Organizaci?n para la Cooperaci?n y el Desarrollo Econ?mico, importante testimonio de apertura y de la voluntad de colaborar con las dem?s naciones. Es loable este intento de dedicarse a las cuestiones que interesan a la comunidad internacional y a los desaf?os globales. En las relaciones internacionales, como por otro lado tambi?n sucede en las relaciones interpersonales, es de fundamental importancia respetar los compromisos asumidos: pacta sunt servanda. Es mi sincero augurio que la Rep?blica de Eslovenia pueda dar su propia contribuci?n en los foros internacionales, tambi?n mediante una buena colaboraci?n con la Santa Sede.

La misi?n espec?fica de la Iglesia cat?lica, que ejerce en tierra eslovena como en cualquier lugar del mundo, es la de anunciar el Evangelio y de llevar a todo hombre la salvaci?n que viene del Se?or Jes?s. Un signo de la vivacidad de la Iglesia en Eslovenia ha sido el Congreso Eucar?stico Nacional recientemente celebrado, que ha visto a numerosos fieles reunirse en Celje junto a sus pastores. Momento culminante de este acontecimiento, presidido por mi Secretario de Estado, el cardenal Tarcisio Bertone, fue la beatificaci?n del joven Lojze Grozde, martirizado por odio a la fe en un periodo muy dif?cil de la historia del pa?s. Ulteriores manifestaciones de la vitalidad de la comunidad eclesial en tierra eslovena son las numerosas obras pastorales y caritativas presentes en los diversos contextos sociales: escuelas, hospitales, prisiones, ej?rcito y otras instituciones. Aprovecho la ocasi?n para dirigir un caluroso saludo a todos los cat?licos de su pa?s; a trav?s de las diversas iniciativas, estos se empe?an en ayudar a todos a profundizar el sentido espiritual de la existencia y desean contribuir a la construcci?n de una sociedad cada vez m?s justa y m?s solidaria, en el respeto de las convicciones y de las pr?cticas religiosas de cada uno.

Excelencia, la Santa Sede tiene a pecho intensificar la colaboraci?n fruct?fera con las Autoridades eslovenas; en la observancia de las respectivas competencias y finalidades, desea proseguir en el compromiso com?n de perseguir el verdadero bien de toda persona y de la sociedad. Mientras parte su misi?n de representante de la Rep?blica de Eslovenia ante la Santa Sede, le dirijo mis mejores votos de augurio. En el ejercicio de sus funciones, est? segura de poder encontrar siempre entre mis colaboradores el apoyo atento y la cordial comprensi?n que necesite. Sobre usted, distinguida Se?ora, sobre el pueblo esloveno, invoco de coraz?n la abundancia de las Bendiciones divinas.

[Traducci?n del original italiano por Inma ?lvarez
?Libreria Editrice Vaticana]


Publicado por verdenaranja @ 22:53  | Habla el Papa
 | Enviar