Viernes, 05 de noviembre de 2010

ZENIT? nos ofrece el discurso que el Papa Benedicto XVI dirigi?el viernes 22 de Octubre de 2010?al nuevo embajador de Ecuador ante la Santa Sede, Luis Dositeo Latorre Tapia, al presentarle ?ste sus Cartas Credenciales.

Se?or Embajador:

1. Me complace recibir de sus manos las Cartas que lo acreditan como Embajador Extraordinario y Plenipotenciario de la Rep?blica del Ecuador ante la Santa Sede y, al manifestarle la m?s cordial bienvenida, tenga la bondad de acoger las expresiones di mi afecto por todos los hijos de esa dilecta Naci?n. Le agradezco asimismo las gentiles palabras que me ha dirigido de parte del Se?or Presidente Constitucional de la Rep?blica, Economista Rafael Correa Delgado, a las que correspondo gustoso, rog?ndole al mismo tiempo que le transmita mis f?rvidos votos de paz y bienestar para su Persona y el noble pueblo del Ecuador.

2. En Vuestra Patria, que tuve la dicha de visitar, en 1978, como Enviado Extraordinario de mi venerado Predecesor, el Papa Juan Pablo I, al III Congreso Mariano Nacional del Ecuador, la Palabra de Cristo fue esparcida con generosidad y floreci? esplendorosamente. En ella se alcanzaron cimas de santidad muy preclaras, que se suman a otras no tan conocidas, pero no por eso menos significativas, y que son timbre de gloria para esa amada Rep?blica, a la vez que ponen de relieve cu?ntos beneficios puede aportar la fe cat?lica a la promoci?n de todas aquellas iniciativas que dignifican a la persona y perfeccionan la sociedad. Tal ha sido el norte al que ha mirado y mira en todo momento la Iglesia en vuestro Pa?s. Ella, en el cumplimiento de su misi?n espec?fica, no busca privilegio alguno; s?lo quiere incrementar cuanto contribuya al desarrollo integral de las personas. En este sentido, la comunidad eclesial, que ha visto su alegr?a multiplicada con la reciente erecci?n can?nica de la Di?cesis de San Jacinto de Yaguachi, goza tambi?n cuando se ve favorecida la concordia social, por lo que secunda el esfuerzo que las Autoridades ecuatorianas vienen llevando a cabo en estos ?ltimos a?os para redescubrir los cimientos de la propia convivencia democr?tica, fortalecer el Estado de derecho y dar nueva pujanza a la solidaridad y la fraternidad. Pido al Alt?simo que este luminoso horizonte de esperanza se dilate cada vez m?s con nuevos proyectos y atinadas decisiones, de modo que el bien com?n prevalezca sobre los intereses de partido o de clase, el imperativo ?tico sea punto de referencia obligatorio de todo ciudadano, la riqueza sea equitativamente distribuida, y los sacrificios se compartan por igual y no graven ?nicamente sobre los m?s menesterosos.

3. La presencia de Vuestra Excelencia en este solemne acto me permite dirigir mi pensamiento a vuestra Patria, a la que el Creador dot? de formidables recursos naturales, en un suelo f?rtil y surcado de una alternancia incomparable de mesetas andinas, n?veas cumbres y r?os majestuosos, que han de ser preservados con esmero y probidad, pues son reflejo del amor y la grandeza de Dios. Esa filigrana de raras bellezas paisaj?sticas est? en conformidad con el rosario de cualidades que adornan a los ecuatorianos, gente hospitalaria y emprendedora, que reconoce que no hay progreso justo ni bien com?n universal sin el bien espiritual y moral de las personas, consideradas en su totalidad de alma y cuerpo. Sin esta exigencia irrenunciable, la vida p?blica se debilita en sus motivaciones y se corre tambi?n ?el riesgo de que no se respeten los derechos humanos, bien porque se les priva de su fundamento trascendente, bien porque no se reconoce la libertad personal? (Caritas in veritate, 56). Dichos valores esenciales arraigan hondamente en la verdad del ser humano que, creado a imagen y semejanza de Dios, constituye de por s? el l?mite de todo poder pol?tico y, a la vez, la raz?n de su servicio. A este respecto, la historia ense?a que el desconocimiento o tergiversaci?n de esta verdad sobre el hombre es a menudo el p?rtico de injusticias y totalitarismos. En cambio, cuando el Estado se dota de los instrumentos legislativos y jur?dicos adecuados para que sea pr?digamente salvaguardada y favorecida, el r?gimen de libertad y aut?ntica participaci?n ciudadana se consolida, el tejido social se afianza y la asistencia a los m?s desprotegidos se fortalece.

4. Se?or Embajador, si en el pasado de vuestra querida Naci?n, tan cercana al coraz?n del Papa, ha habido momentos de dificultad y zozobra, no han sido menores las virtudes humanas y cristianas de sus gentes, as? como sus anhelos de superaci?n, con sacrificios que evocan proficuas ense?anzas, cuyo cultivo ulterior se conf?a a los hombres de hoy, con vistas a la proyecci?n de un futuro sereno y alentador. Las Autoridades ecuatorianas prestar?n un gran servicio al Pa?s acrecentando ese insigne patrimonio humano y espiritual, del que podr?n extraerse energ?as e inspiraci?n para proseguir construyendo los pilares portantes de toda comunidad humana que se precie de esa denominaci?n, como la defensa de la vida desde su concepci?n hasta su declive natural, la libertad religiosa, la libre expresi?n del pensamiento, as? como las dem?s libertades civiles, por ser ?stas la aut?ntica condici?n para una real justicia social. ?sta, a su vez, no podr? afirmarse sino a partir del apoyo y tutela, tambi?n en t?rminos jur?dicos y econ?micos, de la c?lula original de la sociedad, que no es otra que la familia establecida sobre la uni?n matrimonial de un hombre con una mujer. De fundamental trascendencia tambi?n ser?n aquellos programas destinados a erradicar el desempleo, la violencia, la impunidad, el analfabetismo y la corrupci?n. En la consecuci?n de estos loables objetivos, los Pastores de la Iglesia son conscientes de que no han de entrar en el debate pol?tico, proponiendo soluciones concretas o imponiendo el propio comportamiento. Pero tampoco pueden ni deben permanecer neutrales ante los grandes problemas o aspiraciones del ser humano, ni ser indolentes a la hora de luchar por la justicia. Con el debido respeto a la pluralidad de opciones leg?timas, su papel consiste m?s bien en iluminar con el Evangelio y la Doctrina social de la Iglesia las mentes y las voluntades de los fieles, para que escojan con responsabilidad las decisiones encaminadas a la edificaci?n de una sociedad m?s arm?nica y ordenada.

5. Excelencia, una de las grandes metas que vuestros conciudadanos se han propuesto es la de lograr una amplia reforma del sistema educativo, desde los niveles primarios a los universitarios. La Iglesia en Ecuador tiene una fruct?fera historia en el ?rea de la instrucci?n de la ni?ez y juventud, habiendo ejercido su obra docente con particular abnegaci?n en regiones lejanas, incomunicadas y depauperadas de la Naci?n. Es de justicia que no se ignore esta ardua tarea eclesial, ejemplo de sana colaboraci?n con el Estado. Antes bien, la comunidad cristiana desea seguir poniendo su larga experiencia en este campo al servicio de todos. Por ello, tiene su mano abierta para concurrir a la elevaci?n del nivel cultural, que constituye un desaf?o prioritario para el recto progreso humano, lo cual reclama al mismo tiempo aquella libertad sin la cual la educaci?n dejar?a de ser tal. En efecto, la identidad m?s profunda de la escuela y la universidad no se agota en la mera transmisi?n de datos o informaciones ?tiles, sino que responde a la voluntad de infundir en los alumnos el amor a la verdad, que los conduzca hacia aquella madurez personal con que habr?n de ejercer su papel de protagonistas del desarrollo social, econ?mico y cultural del Pa?s. Al aceptar este reto, la Autoridad p?blica ha de garantizar el derecho que asiste a los padres, tanto de formar a sus hijos seg?n sus propias convicciones religiosas y criterios ?ticos, como de fundar y sostener instituciones docentes. En esta perspectiva, es tambi?n importante que la Autoridad p?blica respete la identidad espec?fica y la autonom?a de las instituciones educativas y de la universidad cat?lica, en consonancia con el?modus vivendi, suscrito hace m?s de setenta a?os entre la Rep?blica del Ecuador y la Santa Sede. Por otra parte, en virtud de sus derechos educativos, los padres tienen que contar con que la libertad de educaci?n sea promovida tambi?n en las instituciones docentes estatales, donde la legislaci?n seguir? asegurando la ense?anza religiosa escolar en el marco curricular correspondiente a los fines propios de la escuela en cuanto tal.

6. Se?or Embajador, al concluir este encuentro que da inicio a vuestra misi?n de estrechar m?s todav?a las ya fecundas relaciones entre la Rep?blica del Ecuador y la Santa Sede, conf?o a Vuestra Excelencia, a su distinguida familia y al personal de esa Misi?n Diplom?tica a la amorosa intercesi?n de Mar?a Sant?sima, en su advocaci?n de Nuestra Se?ora de la Presentaci?n del Quinche, celestial Patrona del Ecuador. A la Madre de Dios le suplico que acompa?e a todos los hijos de esa hermosa tierra, para que se avive en ellos aquel pensamiento de vuestro egregio compatriota, el Dr. Eugenio de Santacruz y Espejo, que en los d?as de la independencia de la Naci?n, hace ahora doscientos a?os, exhortaba a todos los ecuatorianos a ser libres al amparo de la Cruz. Con estos sentimientos, imploro de Aquel que estuvo clavado en ella que proteja y bendiga a todos vuestros conciudadanos.

[?Libreria Editrice Vaticana]


Publicado por verdenaranja @ 22:56  | Habla el Papa
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