S?bado, 06 de noviembre de 2010

ZENIT? publica el comentario al Evangelio del pr?ximo domingo, 7 de noviembre, XXXII del tiempo ordinario (Lucas??20,27-38), redactado por monse?or Jes?s Sanz Montes, ofm, arzobispo de Oviedo, administrador apost?lico de Huesca y de Jaca.???

Evangelio del domingo: Eternidad, no longevidad?

De la mano de San Lucas el a?o lit?rgico va llegando a su fin, y con ?l tambi?n su relato viajero de la subida de Jes?s a Jerusal?n, t?rmino de su vida terrestre. Por eso el tema que nos acompa?ar? en estos tres ?ltimos domingos de nuestro a?o cristiano, ser? el tema del paso a la vida nueva.

Es posible que algunas predicaciones sobre los "nov?simos" (muerte, juicio, eternidad) se hayan hecho inadecuadamente, generando m?s un p?nico temeroso que una esperanza serena. La Iglesia, fiel a la herencia de su Se?or, no pretende acorralar entre miedos y amenazas la libertad del hombre. No obstante, no por ello puede callarse sobre la suerte feliz o infeliz que a todos nos espera en la tierra definitiva, en ese hogar del Padre Dios en el que Jes?s nos ha preparado morada.

Pero no es lo mismo creer en la vida eterna que en la vida larga, y hoy se practica un fren?tico culto a la vida larga con toda una asc?tica casi religiosa: aerobic, herbolarios, dietas alimenticias, naturismo... todo lo cual, obviamente, est? bien, pero deja de estarlo cuando achata el horizonte existencial del hombre, cuando reduce el aprecio y la pasi?n por la vida a una cuesti?n de est?tica o de cosm?tica. Confundir la felicidad con una f?rmula antiarruga o con un plan adelgazante, es cambiar la eternidad por la longevidad, la casa de Dios por el gimnasio o la sauna, la adhesi?n a la vida toda por el apego a la mocedad.

Habr? un momento de gran verdad para todos, un momento en el que se?verificar?(hacer la verdad) nuestra vida: el momento de la muerte. Entonces, desnudos de poses y de intereses creados, podremos?verificar?aquello que dec?a san Francisco: "somos lo que somos ante Dios, y nada m?s" (Admonici?n 19).

La eternidad ya ha comenzado para nosotros con la vida. Somos inmortales. Vivir teniendo presente este momento significa vivir con la voluntad de no querer improvisarlo como quien se resiste ante un encuentro indeseado pero inevitable. M?s bien es vivir en lo cotidiano siendo lo que somos en la mente y en el coraz?n de Dios, es decir, realizando su dise?o, su designio sobre nosotros, su proyecto sobre todos y cada uno. Nuestro coraz?n nos reclama que las cosas m?s bellas, las m?s amadas, empezando por la misma vida y el mismo amor, no tengan ocaso. Este es nuestro destino feliz, bienaventurado y dichoso, que ha comenzado?ya?aunque?todav?a no?haya llegado a su plena manifestaci?n.


Publicado por verdenaranja @ 9:47  | Espiritualidad
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