Lunes, 08 de noviembre de 2010

ZENIT nos ofrece el discurso que el Papa Benedicto XVI pronunci?el domingo 7 de Noviembre de 2010?en su visita a la "Obra Ben?fico-Social del Nen D?u", instituci?n que se dedica a la asistencia de ni?os enfermos y necesitados.

Se?or Cardenal Arzobispo de Barcelona,
Queridos Hermanos en el Episcopado,
Queridos sacerdotes, di?conos, religiosas y religiosos,
Distinguidas Autoridades,
Amigos todos

Siento una gran alegr?a al poder estar con todas las personas que form?is esta m?s que centenaria Obra Ben?fico-Social del Nen D?u. Agradezco al Cardenal Llu?s Mart?nez Sistach, Arzobispo de Barcelona, a la Hermana Rosario, Superiora de la Comunidad, a los ni?os Antonio y Mar?a del Mar, que han tomado la palabra, as? como a los que tan maravillosamente han cantado, la cordial bienvenida que me han dispensado.

En catal?n:

Tamb? estic agra?t als presents, en especial als membres del Patronat de l?Obra, a la Mare General i a les Religioses Franciscanes dels Sagrats Cors, als nens, joves i adults acollits en aquesta instituci?, als seus pares i altres familiars, aix? com als professionals i voluntaris que aqu? treballen benem?ritament.

Voldria, tamb?, manifestar la meva reconeixen?a a les Autoritats, invitant-les a maldar perqu? els serveis socials arribin sempre als m?s desvalguts, i als qui amb el seu gener?s recolzament sostenen entitats assistencials d?iniciativa privada, com aquesta Escola d?Educaci? Especial del Nen D?u. En aquests moments, en els quals moltes llars passen serioses dificultats econ?miques, els deixebles de Crist hem de multiplicar els gestos concrets de solidaritat efectiva i constant, manifestant aix? que la caritat ?s el distintiu de la nostra condici? cristiana.

[Doy tambi?n las gracias a los presentes, en particular a los miembros del Patronato de la Obra, a la Madre General y a las Religiosas Franciscanas de los Sagrados Corazones, a los ni?os, j?venes y adultos acogidos en esta instituci?n, a sus padres y dem?s familiares, as? como a los profesionales y voluntarios que aqu? ejercen su benem?rita labor.

Quisiera, asimismo, expresar mi reconocimiento a las Autoridades, invit?ndolas a prodigarse para que los servicios sociales alcancen siempre a los m?s desvalidos, y a quienes sostienen con su generoso apoyo entidades asistenciales de iniciativa privada, como esta Escuela de Educaci?n Especial del Nen D?u. En estos momentos, en que muchos hogares afrontan serias dificultades econ?micas, los disc?pulos de Cristo hemos de multiplicar los gestos concretos de solidaridad efectiva y constante, mostrando as? que la caridad es el distintivo de nuestra condici?n cristiana.]

Con la dedicaci?n de la Bas?lica de la Sagrada Familia, se ha puesto de relieve esta ma?ana que el templo es signo del verdadero santuario de Dios entre los hombres. Ahora, quiero destacar c?mo, con el esfuerzo de ?sta y otras instituciones eclesiales an?logas, a la que se sumar? la nueva Residencia que hab?is deseado que llevara el nombre del Papa, se pone de manifiesto que, para el cristiano, todo hombre es un verdadero santuario de Dios, que ha de ser tratado con sumo respeto y cari?o, sobre todo cuando se encuentra en necesidad. La Iglesia quiere as? hacer realidad las palabras del Se?or en el Evangelio: ?Os aseguro que cuanto hicisteis con uno de estos mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis? (Mt?25,40). En esta tierra, esas palabras de Cristo han impulsado a muchos hijos de la Iglesia a dedicar sus vidas a la ense?anza, la beneficencia o el cuidado de los enfermos y discapacitados. Inspirados en su ejemplo, os pido que sig?is socorriendo a los m?s peque?os y menesterosos, d?ndoles lo mejor de vosotros mismos.

En el cuidado de los m?s d?biles, mucho han contribuido los formidables avances de la sanidad en los ?ltimos decenios, que han ido acompa?ados por la creciente convicci?n de la importancia de un esmerado trato humano para el buen resultado del proceso terap?utico. Por eso, es imprescindible que los nuevos desarrollos tecnol?gicos en el campo m?dico nunca vayan en detrimento del respeto a la vida y dignidad humana, de modo que quienes padecen enfermedades o minusval?as ps?quicas o f?sicas puedan recibir siempre aquel amor y atenciones que los haga sentirse valorados como personas en sus necesidades concretas.

Queridos ni?os y j?venes, me despido de vosotros dando gracias a Dios por vuestras vidas, tan preciosas a sus ojos, y asegur?ndoos que ocup?is un lugar muy importante en el coraz?n del Papa. Rezo por vosotros todos los d?as y os ruego que me ayud?is con vuestra oraci?n a cumplir con fidelidad la misi?n que Cristo me ha encomendado. No me olvido tampoco de orar por los que est?n al servicio de los que sufren, trabajando incansablemente para que las personas con discapacidades puedan ocupar su justo lugar en la sociedad y no sean marginadas a causa de sus limitaciones. A este respecto, quisiera reconocer, de manera especial, el testimonio fiel de los sacerdotes y visitadores de enfermos en sus casas, en los hospitales o en otras instituciones especializadas. Ellos encarnan ese importante ministerio de consolaci?n ante las fragilidades de nuestra condici?n, que la Iglesia busca desempe?ar con los mismos sentimientos del Buen Samaritano (cf.?Lc?10,29-37).

Por intercesi?n de Nuestra Se?ora de la Merced y de la Beata Madre Carmen del Ni?o Jes?s, que Dios bendiga a cuantos integr?is la gran familia de esta espl?ndida Obra, as? como a vuestros seres queridos y a quienes cooper?is con esta instituci?n u otras semejantes a ?sta. Que de ello sea prenda la Bendici?n Apost?lica, que cordialmente imparto a todos.

[?Libreria Editrice Vaticana]


Publicado por verdenaranja @ 22:27  | Habla el Papa
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