Mi?rcoles, 10 de noviembre de 2010

Texto del micro radial de monse?or Jos? Mar?a Arancedo, arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz, emitido por LT 9 (23 de octubre de 2010). (AICA)

LA ORACI?N

Uno de los aspectos centrales en la vida del cristiano es la oraci?n. Es el mismo Jesucristo qui?n, recogiendo la rica tradici?n orante de la Biblia, nos habla de la oraci?n como expresi?n superior en la relaci?n hombre-Dios. Es m?s, para ?l, los momentos m?s significativos de su vida fueron momentos de oraci?n, de encuentro con su Padre. En un sentido es la oraci?n la que nos introduce en la verdad profunda de lo que somos. En ella descubrimos esa primera relaci?n de nuestra condici?n de criaturas, con su grandeza y sus l?mites. No somos dioses, ni simples miembros del mundo de la naturaleza; somos seres espirituales ?nicos, dotados de inteligencia y capacidad de amar. Por ello la oraci?n al descubrirnos en esta verdad de seres espirituales y darnos la certeza de un di?logo posible con Dios, nos muestra un mundo nuevo. La oraci?n nos libera de la angustia de la soledad, porque nos abre a un di?logo con Dios en el que se expresa nuestra vocaci?n trascendente. Ella no es un agregado a la vida del hombre, sino un signo de su dimensi?n espiritual.

Es significativo que los disc?pulos no le pidan grandes cosas a Jes?s, sino algo simple: ?Se?or, ens??anos a orar? (Lc. 11, 1), que es como decirle danos lo importante, es decir, aquello que nos permita dar sentido a nuestra vida. Por ello, cuando una madre ense?a a rezar a su hijo lo est? introduciendo en esa verdad profunda del hombre como ser espiritual. Le est? dando lo m?s importante. La oraci?n no es tanto una cuesti?n piadosa, cuanto una verdad antropol?gica en la que el hombre se descubre. Este domingo en la liturgia leemos un pasaje del evangelio de san Lucas, en el que Jes?s nos advierte sobre la actitud con la cual debemos orar. Nos va a hablar de la humildad, como actitud b?sica que tiene su fuente en esa verdad de nuestra relaci?n de criaturas frente a Dios, y que se debe vivir y expresar en nuestra relaci?n de amor hacia los dem?s. Podr?amos decir que la fe que nos introduce en ese di?logo con Dios, tiene que hacerse camino de caridad con nuestros hermanos.

?Dos hombres subieron al Templo para orar, dice Jes?s, uno era fariseo y el otro, publicano. El fariseo oraba en voz alta diciendo: Dios m?o, te doy gracias porque no soy como los dem?s?., ni tampoco como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago la d?cima parte de mis entradas. En cambio el publicano, manteni?ndose a distancia? se golpeaba el pecho, diciendo: ?Dios m?o, ten piedad de m?, que soy un pecador! Les aseguro, concluye Jes?s, que este ?ltimo volvi? a su casa justificado, pero no el primero? (Lc. 18, 9-14). Como vemos, el camino de la oraci?n que nos presenta Jes?s no se construye con grandes cosas sino con actitudes simples, como es el esp?ritu de fe y la sencillez de coraz?n. Lo simple de la pobreza espiritual y la humildad, son las actitudes b?sicas que permiten ese di?logo fecundo con Dios que nos abren a una Vida Nueva, que es causa de nuestra liberaci?n y santidad.

Dese?ndoles un buen fin de semana en compa??a de su familia y amigos, les hago llegar junto a mi afecto y oraciones, mi bendici?n de Padre y amigo.?

Mons. Jos? Mar?a Arancedo, arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz?


Publicado por verdenaranja @ 22:36  | Hablan los obispos
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