Jueves, 11 de noviembre de 2010

ZENIT nos ofrece la catequesis que el Papa pronunci? hel mi?rcoles 27 de?Octubre de 2010?durante la Audiencia General celebrada en la Plaza de San Pedro, con los peregrinos procedentes de todo el mundo.

Queridos hermanos y hermanas,

en la ferviente vigilia del Gran Jubileo del A?o 2000, el Venerable Siervo de Dios Juan Pablo II proclam? a santa Br?gida de Suecia copatrona de toda Europa. Esta ma?ana quisiera presentar su figura, su mensaje, y las razones por las que esta santa mujer tiene mucho que ense?ar ? a?n hoy ? a la Iglesia y al mundo.

Conocemos bien los acontecimientos de la vida de santa Br?gida, porque sus padres espirituales redactaron su biograf?a para promover su proceso de canonizaci?n inmediatamente despu?s de su muerte, que tuvo lugar en 1373. Br?gida hab?a nacido setenta a?os antes, en 1303, en Finster, en Suecia, una naci?n del Norte de Europa que desde hac?a tres siglos hab?a acogido la fe cristiana con el mismo entusiasmo con el que la Santa la hab?a recibido de sus padres, personas muy piadosas, pertenecientes a familias nobles cercanas a la Casa reinante.

Podemos distinguir dos periodos en la vida de esta Santa.

El primero se caracteriz? por su condici?n de mujer felizmente casada. Su marido se llamaba Ulf y era gobernador de un importante distrito del reino de Suecia. El matrimonio dur? veintiocho a?os, hasta la muerte de Ulf. Nacieron ocho hijos, de los que la segunda, Karin (Catalina), es venerada como santa. Esto es un signo elocuente del compromiso educativo de Br?gida respecto de sus propios hijos. Por lo dem?s, su sabidur?a pedag?gica era apreciada hasta tal punto que el rey de Suecia, Magnus, la llam? a la corte por un cierto tiempo, con el fin de introducir a su joven esposa, Blanca de Namur, en la cultura sueca.

Br?gida, espiritualmente guiada por un docto religioso que la inici? en el estudio de las Escrituras, ejerci? una influencia muy positiva en su propia familia que, gracias a su presencia, se convirti? en una verdadera ?iglesia dom?stica?. Junto con su marido, adopt? la Regla de los Terciarios franciscanos. Practicaba con generosidad obras de caridad hacia los indigentes; fund? tambi?n un hospital. Junto a su esposa, Ulf aprendi? a mejorar su car?cter y a progresar en la vida cristiana. A la vuelta de una larga peregrinaci?n a Santiago de Compostela, efectuado en 1341 junto a otros miembros de la familia, los esposos maduraron el proyecto de vivir en continencia; pero poco despu?s, en la paz de un monasterio en el que se hab?a retirado, Ulf concluy? su vida terrena.

Este primer periodo de la vida de Br?gida nos ayuda a apreciar la que hoy podr?amos definir una aut?ntica ?espiritualidad conyugal?: juntos, los esposos cristianos pueden recorrer un camino de santidad, sostenidos por la gracia del Sacramento del Matrimonio. No pocas veces, precisamente como sucedi? en la vida de santa Br?gida y de Ulf, es la mujer la que con su sensibilidad religiosa, con la delicadeza y la dulzura consigue hacer recorrer al marido un camino de fe. Pienso con reconocimiento en tantas mujeres que, d?a a d?a, a?n hoy iluminan a sus propias familias con su testimonio de vida cristiana. Que el Esp?ritu del Se?or pueda suscitar tambi?n hoy la santidad de los esposos cristianos, para mostrar al mundo la belleza del matrimonio vivido seg?n los valores del Evangelio: el amor, la ternura, la ayuda rec?proca, la fecundidad en engendrar y educar hijos, la apertura y la solidaridad hacia el mundo, la participaci?n en la vida de la Iglesia.

Cuando Br?gida se qued? viuda, comenz? el segundo periodo de su vida. Renunci? a otro matrimonio para profundizar en la uni?n con el Se?or a trav?s de la oraci?n, la penitencia y las obras de caridad. Tambi?n las viudas cristianas, por tanto, pueden encontrar en esta Santa un modelo a seguir. En efecto, Br?gida, a la muerte de su marido, tras haber distribuido sus propios bienes a los pobres, a?n sin acceder nunca a la consagraci?n religiosa, se estableci? en el monasterio cisterciense de Alvastra. Aqu? tuvieron inicio las revelaciones divinas, que la acompa?aron todo el resto de su vida. ?stas fueron dictadas por Br?gida a sus secretarios-confesores, que las tradujeron del sueco al lat?n y las recogieron en una edici?n de ocho libros, titulados Revelationes (Revelaciones). A estos libros se a?adi? un suplemento, que lleva por t?tulo Revelationes extra vagantes (Revelaciones suplementarias).

Las Revelaciones de santa Br?gida presentan un contenido y un estilo muy variados. A veces la revelaci?n se presenta bajo forma de di?logos entre las Personas divinas, la Virgen, los santos y tambi?n los demonios; di?logos en los que tambi?n Br?gida interviene. Otras veces, en cambio, se trata de la narraci?n de una visi?n particular; y en otras se narra lo que la Virgen Mar?a le revela sobre la vida y los misterios del Hijo. El valor de las Revelaciones de santa Br?gida, a veces objeto de alguna duda, fue precisado por el Venerable Juan Pablo II en la Carta Spes Aedificandi: ?Reconociendo la santidad de Br?gida ? escribe mi amado Predecesor ? la Iglesia, a?n sin pronunciarse sobre cada una de las revelaciones, acogi? la autenticidad conjunta de su experiencia interior? (n. 5).

De hecho, leyendo estas Revelaciones, se nos interpela sobre muchos temas importantes. Por ejemplo, vuelve frecuentemente la descripci?n, con detalles muy realistas, de la Pasi?n de Cristo, hacia la cual Br?gida tuvo siempre una devoci?n privilegiada, contemplando en ella el amor infinito de Dios por los hombres. En la boca del Se?or que le habla, ella pone con audacia estas conmovedoras palabras: ?Oh, amigos m?os, yo amo tan tiernamente a mis ovejas que, si fuese posible, quisiera morir muchas otras veces, por cada una de ellas, de la misma muerte que sufr? por la redenci?n de todas? (Revelationes, Libro I, c. 59). Tambi?n la dolorosa maternidad de Mar?a, que la hizo Mediadora y Madre de misericordia, es un argumento que se repite a menudo en las Revelaciones.

Recibiendo estos carismas, Br?gida era consciente de ser destinataria de un don de gran predilecci?n por parte del Se?or: ?Hija m?a ? leemos en el primer libro de las Revelaciones ? Yo te he elegido para m?, ?mame con todo tu coraz?n... m?s que todo lo que existe en el mundo? (c. 1). Por lo dem?s, Br?gida sab?a bien, y estaba firmemente convencida de ello, que todo carisma est? destinado a edificar la Iglesia. Precisamente por ese motivo, no pocas de sus revelaciones estaban dirigidas, en forma de advertencias incluso severas, a los creyentes de su tiempo, incluyendo las Autoridades religiosas y pol?ticas, para que viviesen coherentemente su vida cristiana; pero hac?a esto con una actitud de respeto y de fidelidad plena al Magisterio de la Iglesia, en particular al Sucesor del Ap?stol Pedro.

En 1349 Br?gida dej? para siempre Suecia y se dirigi? en peregrinaci?n a Roma. No s?lo quer?a tomar parte en el Jubileo de 1350, sino que deseaba tambi?n obtener del Papa la aprobaci?n de la Regla de una orden religiosa que quer?a fundar, dedicada al Santo Salvador, y compuesta por monjes y monjas bajo la autoridad de la abadesa. Este es un elemento que no debe sorprendernos: en la Edad Media exist?an fundaciones mon?sticas con na rama masculina y una rama femenina, pero con la pr?ctica de la misma regla mon?stica, que preve?a la direcci?n de la Abadesa. De hecho, en la gran tradici?n cristiana, a la mujer se le reconoce una dignidad propia y ? a ejemplo de Mar?a, Reina de los Ap?stoles ? un lugar propio en la Iglesia, que, sin coincidir con el sacerdocio ordenado, es tambi?n importante para el crecimiento espiritual de la Comunidad. Adem?s, la colaboraci?n de consagrados y consagradas, siempre en el respeto de su vocaci?n espec?fica, reviste una gran importancia en el mundo de hoy.

En Roma, en compa??a de su hija Karin, Br?gida se dedic? a una vida de intenso apostolado y de oraci?n. Y desde Roma se fue en peregrinaci?n a varios santuarios italianos, en particular a As?s, patria de san Francisco, hacia el cual Br?gida sinti? siempre gran devoci?n. Finalmente, en 1371, coron? su m?s grande deseo: el viaje a Tierra Santa, a donde se dirigi? en compa??a de sus hijos espirituales, un grupo al que Br?gida llamaba ?los amigos de Dios?.

Durante esos a?os, los pont?fices se encontraban en Avi??n, lejos de Roma: Br?gida se dirigi? encarecidamente a ellos, para que volviesen a la sede de Pedro, en la Ciudad Eterna.

Muri? en 1373, antes de que el Papa Gregorio XI volviese definitivamente a Roma. Fue sepultada provisionalmente en la iglesia romana de San Lorenzo en Panisperna, pero en 1374 sus hijos Birger y Karin la volvieron a llevar a su patria, al monasterio de Vadstena, sede de la Orden religiosa fundada por santa Br?gida, que conoci? en seguida una notable expansi?n. En 1391 el Papa Bonifacio IX la canoniz? solemnemente.

La santidad de Br?gida, caracterizada por la multiplicidad de los dones y de las experiencias que he querido recordar en este breve perfil biogr?fico-espiritual, la hace una figura eminente en la historia de Europa. Procedente de Escandinavia, santa Br?gida atestigua c?mo el cristianismo hab?a permeado profundamente la vida de todos los pueblos de este Continente. Declar?ndola copatrona de Europa, el Papa Juan Pablo II augur? que santa Br?gida ? vivida en el siglo XIV, cuando la cristiandad occidental a?n no hab?a sido herida por la divisi?n ? pueda interceder eficazmente ante Dios, para obtener la gracia tan esperada de la plena unidad de todos los cristianos. Por esta misma intenci?n, que consideramos tan importante, y para que Europa sepa siempre alimentarse de sus propias ra?ces cristianas, queremos rezar, queridos hermanos y hermanas, invocando la poderosa intercesi?n de santa Br?gida de Suecia, fiel disc?pula de Dios, copatrona de Europa.

[En espa?ol]

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua espa?ola, en particular a las Religiosas Carmelitas Misioneras Teresianas; a los miembros de la Cofrad?a de Nuestra Se?ora de la Cabeza, de And?jar; al grupo de la parroquia de Nuestra Se?ora del Rescate, de Ujarr?s, en Costa Rica, as? como a los dem?s grupos provenientes de Espa?a, M?xico y otros pa?ses latinoamericanos. Invito a todos a llevar una intensa vida de oraci?n, a ejemplo de Santa Br?gida de Suecia, copatrona de Europa. Muchas gracias.

[Llamamiento]

En las ?ltimas horas, un nuevo y terrible tsunami se ha abatido sobre las costas de Indonesia, afectada tambi?n por una erupci?n volc?nica, provocando numerosos muertos y desaparecidos. A los familiares de las v?ctimas expreso la m?s viva condolencia por la p?rdida de sus seres queridos y a toda la poblaci?n indonesia aseguro mi cercan?a y mi oraci?n.

Estoy, adem?s, cercano a la querida poblaci?n de Benin, afectada por continuas inundaciones, que han dejado a muchas personas sin techo y en precarias situaciones higi?nico-sanitarias. Sobre las v?ctimas y sobre toda la naci?n invoco la bendici?n y el consuelo del Se?or.

A la comunidad internacional pido que se prodigue en proporcionar la necesaria ayuda y para aliviar las penas de cuantos sufren por estas devastaciones.

[Traducci?n del italiano por Inma ?lvarez]


Publicado por verdenaranja @ 23:09  | Habla el Papa
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