Domingo, 14 de noviembre de 2010

Documento elaborado por Mons. Adolfo Gonz?lez Montes, Obispo Delegado para la Catequesis de la Asamblea de Obispos del Sur de Espa?a. Se publica por mandato de los se?ores Obispos como documento de estudio y reflexi?n con miras a la elaboraci?n de un ?Directorio de la iniciaci?n cristiana? de los Obispos del Sur de Espa?a.

Reflexiones sobre la iniciaci?n cristiana en la Escuela Cat?lica

I. La escuela cat?lica, ?lugar eclesial? para la educaci?n en la fe?

Definici?n de la escuela cat?lica: ?La escuela cat?lica es una instituci?n educativa que la Iglesia pone al servicio del hombre y de la sociedad, al mismo tiempo que responde al derecho de los padres a que sus hijos reciban la formaci?n religiosa y moral conforme a sus convicciones, como reconoce el art?culo 27.3 de la Constituci?n Espa?ola, en el marco de la libertad de ense?anza?1.?Determinante de la educaci?n es el proyecto educativo, que en la escuela cat?lica viene dado por la concepci?n del hombre conforme con la imagen revelada que Dios ofrece en Jesucristo: ?desde la ?ptica de la Vida, la Palabra y la Persona de Jesucristo, al que todos pueden en su crecimiento escuchar, imitar y seguir compartiendo y promoviendo sus valores y su forma de vida en toda su actividad escolar y extraescolar. Esta propuesta educativa de la escuela cat?lica se concibe como formaci?n integral?2.

La escuela cat?lica cuenta con dos piezas fundamentales para la formaci?n cristiana de los educandos:

?????a) la ense?anza de la religi?n cat?lica; y
?????b) la catequesis.

Ambas, en efecto, son piezas fundamentales en la educaci?n cristiana de la infancia y de la juventud. Dejando ahora la atenci?n de primera importancia que requiere la ense?anza de la religi?n, nos tenemos en la catequesis.??

1. La iniciaci?n cristiana mediante la catequesis?

La catequesis es instrucci?n en la fe e introducci?n en su experiencia, de ah? su car?cter mistag?gico, est? al servicio de la iniciaci?n cristiana y forma parte de ella.

En raz?n de esta definici?n, el fin de la catequesis ?es que la fe ilustrada por la doctrina, se torne viva, expl?cita y activa participaci?n en el misterio lit?rgico, tanto a los ni?os y adolescentes como a los j?venes y tambi?n a los adultos?3.

Conviene por esto partir de la definici?n de la iniciaci?n cristiana, que ?es un don de Dios que recibe la persona humana por la mediaci?n de la Madre Iglesia?4. Es obra de Dios, que hace renacer de Cristo a los que vienen a la fe y reciben el bautismo y son injertados en la nueva vida surgida de la redenci?n. La iniciativa es de Dios, a quien corresponde el protagonismo del dinamismo trinitario que se pone en acci?n en la iniciaci?n cristiana5. La catequesis ?tiende a desarrollar la inteligencia del misterio de Cristo a la luz de la Palabra, para que el hombre entero sea impregnado por ella. Transformado por la acci?n de la gracia en nueva criatura, el cristiano se pone as? a seguir a Cristo y, en la Iglesia aprende siempre a pensar mejor como ?l, a juzgar como ?l, a actuar de acuerdo con sus mandamientos, a esperar como ?l nos invita a ella?6. Por esta raz?n Juan Pablo II, en la Exhortaci?n apost?lica postsinodal ?Catechesi tradendae?, afirmaba con ?nfasis que la catequesis es pieza clave de la acci?n de evangelizaci?n de la Iglesia, que requiere, en primer lugar, un elemento de coherencia como es la articulaci?n ordenada en la transmisi?n de sus contenidos; es decir, el sistema que le da organicidad expositiva y ofrece al entendimiento la necesaria ordenaci?n de lo cre?do que requiere una verdadera la inteligencia de la fe. Asimismo requiere, en segundo lugar, contar con la experiencia, importante elemento que hace de la catequesis testimonio de la fe7. La catequesis no puede ser impartida ni por quien desconoce la estructura articulada de la fe dogm?tica o fe cre?da (fides quae creditur), ni por quien no es testigo de la fe vivida y carece de la adhesi?n fiducial (fides qua creditur) a aquel en quien confiadamente cree, y que por ello tiene la vida de gracia cuya rica experiencia consiste en haber conocido el misterio de la salvaci?n. El catequista tanto en la parroquia como en la escuela cat?lica tiene que ser portador de aquella experiencia m?stica que caracteriza la vida del cristiano: la vivencia de Cristo que lleva consigo la experiencia de la fe, y que Dios otorga a cuantos le aman atray?ndolos a Cristo por medio de su Santo Esp?ritu (cf. Mt 11, 25-27; Lc 10, 21; Jn 6,44). ?

2. La escuela cat?lica, lugar eclesial, al servicio de la transmisi?n y educaci?n de la fe?

?????La escuela cat?lica, ?expresi?n de la comunidad eclesial?, institucionalmente vinculada a la acci?n pastoral del Obispo, tiene en el proyecto educativo el instrumento adecuado para la educaci?n en la fe de la infancia y de la juventud.

?????De ah??que, para que esta fe as??vivida pueda transmitirse, la catequesis tiene sus propios lugares eclesiales y no es viable fuera de ellos, porque la catequesis se da en la comuni?n de la Iglesia. Estos lugares eclesiales de la catequesis al servicio de la iniciaci?n cristiana son la parroquia, la familia, las asociaciones y movimientos apost?licos, la escuela cat?lica y la misma ense?anza religiosa escolar. Los obispos espa?oles han? mencionado estos lugares se?alando su importancia en el proceso catequ?stico del que se inicia en la fe. Entre estos lugares, se menciona la escuela cat?lica, que no ha de confundirse con la impartici?n de la clase de religi?n y moral cat?lica en la escuela estatal8; si bien, la clase de religi?n puede integrarse y debe integrarse en el conjunto de medios de formaci?n cristiana de la infancia y de la adolescencia. La Congregaci?n para la Educaci?n Cat?lica ha insistido en este planteamiento con claridad y acierto. No obstante, se tendr? en cuenta que en la escuela cat?lica, no s?lo el catequista ser? testigo de la fe en la que instruye e inicia, sino que por la naturaleza integradora de la educaci?n cristiana, lo ser? el educador cat?lico, porque la escuela cat?lica es lugar eclesial9.

?????La Carta circular de la Congregaci?n, del pasado a?o 2009, dirigida a los presidentes de las Conferencias episcopales, dice: ?La escuela cat?lica es un verdadero y real sujeto eclesial en raz?n de su acci?n escolar, donde se fundan en armon?a la fe, la cultura y la vida?10. En este sentido, si de hecho ?est? abierta a todos aquellos que quieran compartir el proyecto educativo inspirado en los principios cristianos?, no puede, sin embargo, supeditar ni la ense?anza ni el proyecto educativo a quienes pretenden ayudarla: ya sea al Estado, con el cual puede concertar la escuela cat?lica su propia financiaci?n, ya se trate de las nuevas fundaciones, que tratan de garantizar su futuro, pero no a costa de su identidad, a la cual la escuela cat?lica no puede renunciar sin negarse a s? misma.

?????Por esta raz?n?ante el riesgo de su disoluci?n o p?rdida de identidad, es preciso establecer los l?mites dentro de los cuales la escuela cat?lica ver? salvaguardada su identidad contra quienes pretenden disolverla. A ello hay que a?adir que la escuela cat?lica, a?n admitiendo el concurso del Estado y de diversas fundaciones y asociaciones en su reglamentaci?n financiera y organizativa, e incluso admitiendo en sus aulas a quienes no comparten su ideario, no puede renunciar a mantenerlo como condici?n evidente de su propia supervivencia e identidad.

Por otra parte, la escuela cat?lica tampoco puede supeditar su existencia y misi?n a la aceptaci?n de la ideolog?a del pluralismo social, porque si lo hiciera, estar?a en peligro el derecho fundamental de los ciudadanos al ejercicio de la libertad religiosa de los grupos sociales, a la cual pertenece su propia voluntad confesional, que inspira su propio proyecto educativo. Tal es la condici?n eclesial de la escuela cat?lica, conforme a la cual, la escuela cat?lica es ?expresi?n de la comunidad eclesial y su catolicidad est? garantizada por las autoridades competentes: el Ordinario del lugar?11. El documento de la Congregaci?n de 1977 dejaba en claro que el pluralismo de la sociedad contempor?nea no puede eclipsar la identidad del proyecto educativo de la escuela cat?lica: ?En la sociedad actual, caracterizada, entre otras manifestaciones, por el pluralismo cultural, la Iglesia capta la necesidad urgente de garantizar la presencia del pensamiento cristiano, puesto que ?ste, en el caos de las concepciones y de los comportamientos, constituye un criterio v?lido de discernimiento: ?la referencia a Jesucristo ense?a de hecho a discernir los valores que hacen al hombre, y los contravalores que lo degradan ??12.

La instrucci?n pastoral de los obispos espa?oles La iniciaci?n cristiana [IC] recoge cuanto dice este documento de la Congregaci?n sobre el proyecto educativo de la escuela cat?lica como definitorio de su identidad: ?El proyecto educativo de la escuela cat?lica se define precisamente por su referencia expl?cita al Evangelio de Jesucristo, con el intento de arraigarlo en la conciencia y en la vida de los j?venes, teniendo en cuenta los condicionamientos culturales de hoy?13. La instrucci?n IC explana esta concepci?n de la escuela cat?lica subrayando que su car?cter espec?fico ?la convierte en una comunidad cristiana en constante referencia a la Palabra de Dios y al encuentro siempre renovado con Jesucristo?, para precisar adem?s que, ?cuando act?a as?, puede ser tambi?n un medio eclesial para la iniciaci?n cristiana de sus alumnos, colaborando en coordinaci?n con los planes pastorales diocesanos?14.

En consecuencia, la escuela cat?lica no puede obviar que es un instrumento de la Iglesia al servicio de la educaci?n en la fe. De ah? que la escuela cat?lica tenga un v?nculo institucional con la jerarqu?a cat?lica, como responsable de la catequesis eclesial15. As? lo establece el CIC, can. 775 ?1, que al confiar la catequesis al cuidado, reglamentaci?n y vigilancia del Obispo, le conf?a la responsabilidad ?ltima sobre la transmisi?n y, en consecuencia, s?lo corresponde al Obispo la missio canonica y autorizaci?n para impartir aquellas materias relacionadas con la transmisi?n de la fe y sus contenidos, que alcanza asimismo la clase de religi?n escolar tanto en la escuela cat?lica como en la escuela estatal o de iniciativa privada, teniendo en cuenta la legislaci?n vigente civil y can?nica.

La competencia del Obispo en la escuela cat?lica no afecta tan s?lo a la catequesis y a la vigilancia sobre la clase de religi?n, sino a la salvaguarda de su identidad y organizaci?n, incluso cuando la escuela cat?lica es promovida por institutos religiosos. El can 806 ?1es del todo expl?cito al afirmar: ?Compete al Obispo el derecho de vigilar y visitar las escuelas cat?licas establecidas en su territorio, aun las fundadas y dirigidas por miembros de institutos religiosos; asimismo le compete dar normas sobre la organizaci?n general de las escuelas cat?licas; tales normas tambi?n son v?lidas para las escuelas dirigidas por miembros de esos institutos, sin perjuicio de su autonom?a en lo que se refiere al r?gimen interno de esas escuelas?.

El Directorio para el ministerio pastoral de los obispos ?Apostolorum Successores? no deja lugar a dudas sobre la responsabilidad del Obispo en la catequesis, que legitima teol?gicamente por ser la catequesis el acto pastoral que ha de seguir a la predicaci?n en orden a la formaci?n cristiana de cuantos vienen a la fe, o bien son desde infantes educados en ella, habiendo sido bautizados en el contexto de la comunidad de fe de sus padres y/o padrinos. El Directorio contempla la acci?n pastoral de los colaboradores del Obispo en el ministerio de la Palabra y precisa el ordenamiento general que el Obispo ha de hacer del ministerio de la Palabra16, incluyendo orientaciones precisas sobre su responsabilidad en la catequesis17 y sobre la escuela cat?lica18. Por lo que afecta a la ordenaci?n de la catequesis, acci?n que compete realizar al Obispo en su Iglesia, ha dado lugar a las diversas normativas vigentes en las Iglesias particulares o diocesanas, por lo general inspiradas en el magisterio pontificio, si bien esta ordenaci?n? no se ha traducido en normativa definida del mismo rango en las di?cesis19.

No puede ser de otro modo, porque la escuela cat?lica regentada por los institutos religiosos, sociedades de vida apost?lica y por otras asociaciones o sociedades de vida consagrada y al servicio de la propagaci?n de la fe realizan su apostolado de la educaci?n cristiana bajo la responsabilidad del Obispo, a quien corresponde aprobar el proyecto diocesano de educaci?n en la fe en t?rminos generales y en conjunto. Lo cual no significa que no gocen los institutos religiosos consagrados a la educaci?n cristiana de su propio ideario institucional, operativo, como es l?gico, en los centros educativos de dichos institutos religiosos y sociedades apost?licas. As?, la ley de la Iglesia establece, en efecto, en lo tocante a la impartici?n de la catequesis en la escuela cat?lica regentada por los institutos religiosos y asimilados, que corresponde a los superiores de los mismos ?cuidar de que en sus iglesias, escuelas y obras que de cualquier modo les hayan sido encomendadas, se imparta diligentemente la formaci?n catequ?stica?20. Ahora bien, la autonom?a de organizaci?n interna y de car?cter pedag?gico y did?ctico de los institutos, seg?n su propio carisma y trayectoria hist?rica, no obsta a que tal cometido escolar puesto bajo? la vigilancia y est?mulo de los superiores se lleve a cabo no s?lo en comuni?n con la Iglesia universal y su magisterio, sino asimismo a tenor y conforme con la normativa de las Iglesias particulares, sobre la materia, aprobada por sus obispos.

Seg?n esto, la solicitud y cuidado de los superiores ha de tener en cuenta que es a los obispos a quienes corresponde orientar y ordenar el desarrollo de la catequesis en la Iglesia particular21, as? como la instrucci?n cristiana que facilita la escuela cat?lica y alcanza no s?lo a los educandos, sino tambi?n a ?los padres de familia, los profesores y el personal?22. La acci?n del ministerio episcopal en la educaci?n cristiana es expresi?n del ejercicio del munus docendi que configura la acci?n pastoral que le es propia, y que las personas de vida consagrada tienen que tener presente a la hora de proponer, organizar y desarrollar su propio apostolado educativo de la infancia y la juventud en la Iglesia particular23.

Con todo, no basta s?lo quedarse en el marco de afirmaciones generales y orientaciones que rigen la acci?n catequ?stica y de formaci?n cristiana en la escuela y, en la escuela cat?lica en particular, definida como lugar eclesial, como se ha dicho, y por tanto ?mbito tambi?n de la ? iniciaci?n cristiana.??

3. La escuela cat?lica, lugar eclesial para la iniciaci?n cristiana, y su relaci?n con la parroquia como lugar espec?fico de la iniciaci?n y vida sacramental??

a) La escuela cat?lica, ?mbito apto para la iniciaci?n cristiana, catequ?stica y sacramental, de la infancia y de la juventud

La instrucci?n?La iniciaci?n cristiana habla de la doble proyecci?n del proyecto educativo diocesano: a) ?proceso de iniciaci?n cristiana, unitario y coherente, para ni?os, adolescentes y j?venes, en ?ntima conexi?n con los sacramentos de la iniciaci?n cristiana ya recibidos o por recibir, y en relaci?n con la pastoral educativa?24; y b) un proyecto de catequesis para adultos: ya sea de formaci?n en la fe o de preparaci?n catecumenal para recibir los sacramentos de la iniciaci?n cristiana como tal.

?????Junto con la aprobaci?n del proyecto educativo diocesano, que incluye la acci?n catequ?stica que est? a su servicio, la ley de la Iglesia establece que es responsabilidad de los obispos la procura y vigilancia de la formaci?n y actividad de los catequistas25. En ello se fundamenta el necesario conocimiento que han de tener el Obispo de la actividad de la actividad catequ?stica en su di?cesis, con relaci?n a la selecci?n y formaci?n de los catequistas, y procurando que tanto en la parroquias como en las escuelas cat?licas los responsables sopesen los motivos que tienen para confiar a unas u otras personas la acci?n catequ?stica procurando la necesaria vigilancia ya por s? mismo en las visitas pastorales, ya de los vicarios y/o delegados episcopales para la catequesis, de suerte que exista una verdadera coordinaci?n de la acci?n catequ?stica de las parroquias con los institutos religiosos. En esta tarea el C?digo determina que los superiores religiosos y de las sociedades apost?licas han de vigilar la acci?n catequ?stica, procurando que en sus institutos ?se imparta diligentemente la acci?n catequ?tica?26.?

b) D?ficit actual de la escuela cat?lica con relaci?n a la iniciaci?n cristiana de los alumnos?

Los colegios cat?licos acumulan un haber hist?rico positivo, que hace de ellos referente de la educaci?n cristiana de amplios sectores de la sociedad, que no es preciso analizar pormenorizadamente ahora. Est? en la mente de todos y la sociedad cristiana desde el siglo XVII hasta el presente los institutos religiosos, ?rdenes y congregaciones, y sociedades de vida apost?lica que han tenido hasta hoy por carisma orientador la formaci?n cristiana de la juventud, acumulan una herencia que ha comenzado a hacer crisis profunda. Esta crisis viene provocada en muy alta medida por la carencia que estos institutos religiosos tienen de vocaciones en la actualidad, ciertamente, pero no todo es atribuible a la ausencia de vocaciones religiosas continuadoras de la labor de las generaciones precedentes. La crisis de la escuela cat?lica tiene mucho que ver con la misma crisis del sistema educativo en general. La escuela cat?lica ha tenido que soportar la cr?tica ideol?gica del agnosticismo y del cientismo y de los diversos modelos de humanismo ateo alimentados por los grandes maestros? de la sospecha, que vieron en la educaci?n cat?lica un proceso de acomodaci?n al medio para perpetuar una sociedad articulada en torno al principio de autoridad como instancia de represi?n coercitiva, y a la reproducci?n de una sociedad clasista, a la que suelen tildar adem?s de sociedad basada en el modelo tradicional o patriarcal de la familia. No hace al caso el an?lisis de la influencia y repercusi?n del pensamiento cr?tico sobre todo el sistema educativo en general, y los desoladores resultados a que ha conducido la apropiaci?n de algunos modelos de pedagog?a pretendidamente alternativos, desde el modelo de escuela inspirada en la ?pedagog?a no directiva? de Carl Rogers y la ?pedagog?a del oprimido?, parcialmente inspirada en la obra de Paulo Freire, que hace de la apropiaci?n de la lengua el medio apto de apropiaci?n social del poder, a los modelos educativos actuales ideol?gicamente marcados por el relativismo laicista y la ideolog?a de g?nero.

Estos modelos educativos, que se han comprendido como modelos alternativos, han tenido por objetivo vaciar la educaci?n de su alcance integral y trascendente, proveniente de la antropolog?a revelada, que constituye el referente de transmisi?n de la concepci?n occidental del ser humano como base de la sociedad cristiana. Basten, por ello, tan s?lo algunas observaciones que permitan ver el trazado del dise?o que ofrece la educaci?n en la actualidad y que afecta a la misma escuela cat?lica. Los colegios cat?licos fueron, ciertamente, medio eficaz de instrucci?n y formaci?n cristiana de generaciones directivas de la sociedad, y han sido tambi?n un instrumento id?neo para promover la alfabetizaci?n y amplia socializaci?n de la educaci?n y de la cultura entre sectores desfavorecidos. Fueron una y otra cosa, y lo siguen siendo, sin duda alguna, gracias a la generosa entrega de generaciones de personas de vida consagrada y al car?cter confesional de su ideario y proyecto educativo. Sin embargo, es patente a cualquier an?lisis sin prejuicios que estos colegios no s?lo han perdido en gran medida su car?cter confesional, presionados por las condiciones impuestas para ser econ?micamente sostenidos dentro del sistema de financiaci?n concertada con las administraciones p?blicas, sino que tambi?n, debido a la crisis de vocaciones que padecen los institutos religiosos, corren el riesgo grave de una p?rdida definitiva de identidad como colegios cat?licos al ser gestionados por las nuevas fundaciones ideadas para poder gestionar el patrimonio de los colegios cat?licos y prolongar su presencia y acci?n en el tiempo y en la sociedad, a pesar de la carencia de vocaciones a la vida consagrada.

Si es cierto que estas fundaciones, la mayor?a registradas como fundaciones civiles y, por tanto, sometidas a la regulaci?n civil de los protectorados de las administraciones p?blicas, parecen venir en socorro de estos colegios cat?licos, no lo es menos que la ausencia de car?cter can?nico que acusan las fundaciones erigidas tan s?lo al amparo de la legislaci?n civil puede arriesgar tanto el car?cter eclesi?stico de su patrimonio y su gesti?n como el ideario escolar cat?lico al cual debe servir ese patrimonio y gesti?n. Al margen de esta cuesti?n, que es importante considerar27, hay que reconocer, por lo dem?s, que los institutos religiosos est?n haciendo un importante esfuerzo de incorporaci?n y formaci?n de un laicado cristiano que se mueva por los objetivos del carisma educacional de cada instituto y comparta con los miembros, hombres y mujeres de vida consagrada, el carisma fundacional de sus escuelas. En este sentido es encomiable la labor que se est? realizando, labor que la Congregaci?n para la Educaci?n Cat?lica estimulaba mediante la Instrucci?n aprobada por el Papa ?Educar juntos en la escuela cat?lica?, en el que se afirma que esta colaboraci?n de personas consagradas y fieles laicos unidos por la vocaci?n educacional se asimila a la comuni?n de la Iglesia y, citando la exhortaci?n de Juan Pablo II sobre la vida de consagraci?n, que encomia el valor de esta colaboraci?n, mediante la cual ?es m?s f?cil dar respuesta a los grandes retos de nuestro tiempo con la aportaci?n coral de los diferentes dones?28, el documento de la Congregaci?n prosigue: ?En tal contexto eclesial, la misi?n de la escuela cat?lica, vivida por una comunidad constituida de personas consagradas y de fieles laicos, asume un significado completamente particular y manifiesta una riqueza que es necesario saber reconocer y valorar?29.

Se ha de observar, por otra parte, que si muchos colegios cat?licos se han convertido en centros educativos atrayentes, se lo deben hoy m?s a su condici?n de centros de calidad para la comunicaci?n de los saberes y las ciencias, que a su identidad cat?lica, debilitada y obligada a convivir, para seguir siendo subvencionada, con la ideolog?a laicista que inspira la escuela en general. Es un hecho que la crisis que afecta a escuela tiene su manifestaci?n clara en la degradaci?n institucional que provoca un sistema educativo que se apoya en una visi?n ideologizada de la vida, que adem?s de ser contraria a los valores tradicionales propuestos por el cristianismo, inhibe la aspiraci?n a la excelencia en el despliegue de las facultades humanas. Se trata de una ideolog?a de la mediocridad como patrimonio com?n del colectivo, que no puede tolerar la aspiraci?n a lo moralmente mejor, que ha descartado el esfuerzo y el sacrificio como medio de superaci?n, ineludiblemente necesario tanto para la adquisici?n del conocimiento como para el perfeccionamiento humano, aun cuando el equipamiento t?cnico y de medios did?cticos de la escuela es el mejor que se ha conocido hasta el presente, fruto de los logros indudables de la sociedad del bienestar. En esta situaci?n los centros cat?licos, a pesar de verse en parte influidos por la crisis general de la escuela, provocada por la presi?n de la ideolog?a socio-cultural vigente, y tener parcialmente afectada su identidad cat?lica, conservan, sin embargo, una indudable calidad en la transmisi?n de los saberes y una propuesta c?vica, inspirada por la fe religiosa, que les hace preferibles a la escuela estatal a ojos de los padres.

Volviendo a la cuesti?n del debilitamiento del ideario cat?lico de los colegios de la Iglesia, es verdad que la grave crisis de identidad que padecieron los colegios cat?licos, particularmente los colegios promovidos por institutos religiosos, en los a?os ochenta y noventa del pasado siglo se ha atemperado, pero no es menos verdad que se ha difuminado grandemente su identidad cat?lica, lo que se aprecia en algunas connotaciones perceptibles, que es preciso tener presentes algunas, por cuanto repercuten en los modelos y propuestas pedag?gicas y did?cticas en la transmisi?n e iniciaci?n de la fe en los colegios cat?licos. Describimos parcialmente lo que podemos llamar el d?ficit de la escuela cat?lica, que es preciso contrarrestar con la propuesta educativa basada en la identidad sin compromisos de la escuela cat?lica, sin la cual no es f?cil llevar a cabo en los colegios cat?licos la iniciaci?n cristiana. El d?ficit se manifiesta del modo siguiente.?

― Haber perdido la tarea expl?cita de la transmisi?n de la fe, s?lo mantenida en la preparaci?n para los sacramentos de la Eucarist?a (Primera Comuni?n) y de la Confirmaci?n. En la historia de los colegios cat?licos como centros confesionales, la catequesis form? parte del conjunto de las actividades educativas. Hoy prima la calidad de la ense?anza y los colegios cat?licos se acreditan socialmente sobre todo por esa calidad, acompa?ada de m?ltiples ofertas complementarias: aprendizaje de destreza en instrumentos musicales, bailes y danza, k?rate lucha, acrobacias gimn?sticas, deportes y otros, m?s ciertos hobbies.

― A esta preterici?n de la catequesis y formaci?n cristiana como actividad espec?fica en beneficio de las actividades mencionadas y de la competencia profesional del colegio, se le acumulan las dificultades de la clase de religi?n, que no tiene compensaci?n posible en la ordenaci?n escolar vigente en Espa?a, unilateralmente establecida a pesar del Acuerdo internacional entre la Santa Sede y el Estado Espa?ol sobre Ense?anza y Asuntos Culturales, del 3 de enero de 1979.

― La significaci?n social de la clase de religi?n como fundamentaci?n del sistema moral de valores se ha visto notablemente rebajada por la presi?n de la ideolog?a al uso sobre valores y actitudes de una sociedad pluralista, cuya finalidad es lograr un ciudadano enteramente sumiso a la cosmovisi?n propuesta e impuesta desde el poder pol?tico y cultural mediante la legislaci?n, una de cuyas caracter?sticas m?s nocivas para el desarrollo de la personalidad es la llamada ?ideolog?a de g?nero?, que se pretende imponer sin reparar en medios de presi?n y coerci?n moral. No es posible pasar a examinarlo detenidamente. El nuevo documento de la Conferencia Episcopal Espa?ola hace una amplia descripci?n fenomenol?gica de la cultura y situaci?n hist?rico-espiritual que debe afrontar como reto espec?fico la educaci?n cristiana de la escuela cat?lica, y a e este remito30. ?

Cap?tulos II y III


Publicado por verdenaranja @ 20:06  | Hablan los obispos
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