Domingo, 14 de noviembre de 2010

Documento elaborado por Mons. Adolfo Gonz?lez Montes, Obispo Delegado para la Catequesis de la Asamblea de Obispos del Sur de Espa?a. Se publica por mandato de los se?ores Obispos como documento de estudio y reflexi?n con miras a la elaboraci?n de un ?Directorio de la iniciaci?n cristiana? de los Obispos del Sur de Espa?a.

Reflexiones sobre la iniciaci?n cristiana en la Escuela Cat?lic

Cap?tulos I

II. La unidad de catequesis y liturgia en la iniciaci?n cristiana?

Si la iniciaci?n cristiana es catequ?stica y sacramental, lo que incluye catequesis y liturgia: instrucci?n en la fe o trasmisi?n de doctrina y del c?digo de conducta moral, y mistagog?a y experiencia de la fe, como se observa sistem?ticamente en la instrucci?n La iniciaci?n cristiana31, la aludida disoluci?n de contenidos e intensidad de la acci?n catequ?stica tiene manifestaciones evidentes en algunas p?rdidas significativas en la actualidad.??

1. Catequesis carente de instrucci?n en la ?historia sagrada??

La catequesis de iniciaci?n cristiana y la formaci?n cristiana escolar acusan carencia de la instrucci?n b?sica en la ?historia sagrada?, o lo que es lo mismo: carencia de un marco de identificaci?n de la historia de la salvaci?n, sin la cual queda sin contexto hist?rico-religioso la revelaci?n del misterio de Dios y de la vocaci?n del hombre, lo que dificulta la presentaci?n objetiva y con sentido hist?rico-salv?fico de la doctrina de la fe y del c?digo moral cristiano tanto a los catequizando como a los alumnos de la clase de religi?n. Lo cual se agrava por la sustituci?n de la formaci?n en la fe por la llamada ?educaci?n en valores y actitudes?, que puede f?cilmente conducir al educando a un espejismo, ya que el conjunto de valores propuesto, por lo general, no es otro que el de la cultura relativista, oficialmente programada y socialmente admitida de la moderna sociedad democr?tica y pluralista.

Se hace preciso, a este respecto, anotar que la connotaci?n pluralista no lo es de hecho tanto en pa?ses de identidad religiosa propia, pero que el poder pol?tico que ampara la cultural oficial tiende a toda costa a modificar la realidad cultural de las sociedades cristianas notablemente homog?nea mediante la defensa e imposici?n del nuevo dogma del pluralismo como muy superior a una sociedad que participa de una cultura ampliamente homog?nea regida por los valores de la tradici?n cristiana, incluso en su forma m?s secular.??

2. Carencia de una vida lit?rgica y de oraci?n?

Falta asimismo la simbiosis que se a de dar entre la vivencia de la acci?n lit?rgica y la oraci?n propia de la iniciaci?n en la fe anterior al bautismo, como es el caso de los ni?os no bautizados en edad escolar, o principalmente posterior al bautismo. Este ?ltimo es el caso de los ni?os que son catequizados para la recepci?n de la Primera Comuni?n y de los adolescentes para la recepci?n de la Confirmaci?n. No trato de decir que no haya oraci?n en la catequesis, sino que es su deficiente el entrelazamiento org?nico de catequesis y liturgia tanto en intensidad como en duraci?n.

Para superar esta carencia de oraci?n y vida lit?rgica de los ni?os y adolescentes, es preciso promover la familia como comunidad de oraci?n, a fin de que los ni?os puedan percibir y experimentar la comunidad de fe, oraci?n y testimonio apost?lico que es la ?iglesia dom?stica?. Si existe una ruptura entre la familia y la comunidad cristiana parroquial, no puede ser muy grande la esperanza de que la familia pueda llegar a ser ?mbito de experiencia de la fe, unidad mistag?gica de comuni?n en la fe en la cual se quiere iniciar al catec?meno en edad escolar. La conciencia moral que comprende el verdadero alcance del mandamiento de la Iglesia de participar en la celebraci?n eucar?stica los domingos y d?as de precepto se desarrolla desde la infancia mediante el apercibimiento de que la Misa, gracias a la familia, aparece a los ojos del ni?o en edad escolar como medio sacramental querido por Cristo; si el sacramento de la Eucarist?a es apreciado como el medio de singular valor para llegar a una verdadera experiencia de comuni?n divina. Es decir, si la celebraci?n eucar?stica es contemplada y vivida como el lugar donde la Palabra y la vida de Dios nutren la vida de la gracia, sin la cual no puede vivir el cristiano. Para poder percibirlo as? el ni?o bautizado necesita tanto del principio de autoridad de los padres, necesario para crear la conciencia moral cristiana en el ni?o como la experiencia y el ejemplo familiar.

Para mayor oscurecimiento de la conciencia del ni?o y del adolescente con relaci?n a la pr?ctica de la fe, no se debe olvidar que entre los signos m?s significativos de la crisis de los a?os setenta est? el ?hecho pedag?gico? de haber sido la escuela cat?lica la que puso en cuesti?n no s?lo la asistencia a Misa, sino la misma oraci?n p?blica en muchos colegios cat?licos. La Misa era vista como un acto de cierta violencia sobre la libertad del ni?o y del adolescente en proceso de formaci?n cristiana. La situaci?n se ha modificado, en algunos casos de manera significativa y constituye una enmienda a un proceso educativo errado. La situaci?n actual dista todav?a mucho de haber vuelto a tomar por verdad cierta que la? oraci?n y la liturgia, y la instrucci?n en el conocimiento y desarrollo de la acci?n lit?rgica y en especial de la santa Misa, es parte sustantiva de la educaci?n en la fe, en la cual han de resultar convergentes y debidamente coordinadas la acci?n de la familia, la parroquia y la escuela cat?lica.

En este sentido es de gran importancia que parroquia y escuela cat?lica tengan en cuenta el principio fundamental seg?n el cual la instrucci?n en la fe es simult?nea de la experiencia mistag?gica mediante la cual es personalmente apropiada por los catequizandos la vivencia de los misterios de la salvaci?n.32?

3. Algunos hechos que evidencian las deficiencias en la transmisi?n de la fe durante la iniciaci?n cristiana?

Al se?alar estos hechos no pretendo ignorar lo mucho que se ha trabajado desde hace veinte a?os en la catequesis de la iniciaci?n cristiana, sino describir? en t?rminos generales lo que f?cilmente perceptible. Se trata de hechos que responden estado generalizado de la catequesis de iniciaci?n cristiana, y tienen un mismo patr?n en el comportamiento lit?rgico, porque descubren una mentalidad afectada por la secularizaci?n actual que repercute sobre la vida de la comunidad cristiana y sobre la acci?n evangelizadora en la forma en que se deja ver en estos hechos.?

― Con relaci?n a la santidad de la Eucarist?a y del templo cristiano. Se da una falta de percepci?n del car?cter santo del templo cristiano y de la Reserva eucar?stica. La secularizaci?n del trato devocional de la Eucarist?a y la p?rdida del sentido de adoraci?n de Cristo presente en el sacramento del Altar ha conducido a la p?rdida de la adoraci?n eucar?stica, que tradicionalmente acompa?aba la catequesis, realizada en la misma iglesia parroquial o en la capilla de los colegios cat?licos. La misma catequesis inculcaba en los ni?os la visita al Sant?simo Sacramento a lo largo de la jornada escolar. A su vez, la secularizaci?n del trato con la Eucarist?a ha hecho m?s f?cil la secularizaci?n del templo cristiano. El ?nfasis puesto en el ?aula? o ?domus ecclesiae? como lugar de reuni?n y encuentro ha contribuido a la p?rdida del sentido de la santidad del templo como lugar de encuentro con Dios. Se ha querido retrotraer la inteligencia de la iglesia cristiana a su condici?n primera de ?domus ecclesiae?, sin tener en cuenta la evoluci?n de la comprensi?n sacramental de la iglesia como ?domus Dei? una vez transferido el significado sacramental del templo de Jerusal?n al nuevo templo de Dios que es el cuerpo glorioso de Cristo: (cf. Jn 2,21) y su prolongaci?n m?stica en la Iglesia: (cf. 1 Cor 3,16; 6,16; 2 Cor 6,16). Esta significaci?n sacramental de Cristo como templo de Dios pasa a significarse en la misma edificaci?n de la iglesia como ?templo santo en el Se?or (?) para ser morada de Dios en el Esp?ritu? (Ef 2, 20-22). El desarrollo est? ya contenido en las palabras de Cristo: ?Mi casa es casa de oraci?n? (Mc 11,17), transferidas a la iglesia cristiana dedicada, cuyo paradigma es la catedral como ?manifestaci?n de la imagen expresa y visible de la Iglesia de Cristo que predica, canta y adora en toda la extensi?n de la tierra? y, por ello, ?imagen del Cuerpo m?stico de Cristo?33.

Lo que se dice de la catedral como primera iglesia de una di?cesis, se dice de cada una de las iglesias parroquiales en su propio contexto en cuanto casa de oraci?n, de cual habla en diversos momentos el rito de la dedicaci?n. De ah? que crear para los catequizandos, ni?os y j?venes, un ambiente de oraci?n sea tarea del catequista y del educador en la fe. La iglesia consagrada, particularmente si es la iglesia catedral, adquiere de forma singular en el mismo rito de la dedicaci?n la condici?n de espacio sagrado en sentido cristiano, es decir, espacio sacramental, apto para el encuentro con el Dios santo en la oraci?n34. Aunque no es ?ste el lugar de afrontar asunto tan importante, se ha de dejar constancia de que los protagonistas responsables de la iniciaci?n cristiana han de asumir que a ellos corresponde realizar la iniciaci?n a la inteligencia y experiencia mistag?gica de lo que con gran acierto el te?logo Yves Congar calificaba del ?misterio del templo?35, que consiste en alcanzar las realidades invisibles por medio de las realidades visibles. As? el misterio de Cristo, en cuya humanidad mora la divinidad como en el templo nuevo, se expresa en las realidades simb?licas de la construcci?n material del templo cristiano, cuya inteligencia es inseparable del car?cter sacramental del culto cristiano, el culto ?en esp?ritu y en verdad? (Jn 4,24) del Nuevo Testamento36.?

Hoy, el constante tr?fico de visitantes y personas que hablan y deambulan por las naves de catedrales e iglesias, vestidos de forma inadecuada y con frecuencia sin respeto por el lugar, ciertamente no favorece la transmisi?n en la catequesis del car?cter de la iglesia como espacio sagrado. Con ello se hace dif?cil la percepci?n de los ?mbitos sacramentales de una iglesia: baptisterio, suprimido tan arbitrariamente en muchos casos, aula (con sus naves), presbiterio, capilla del Sant?simo y capilla penitencial, ?mbitos y espacios sacramentales que han de ser incluidos en la catequesis como lugares de experiencia mistag?gica. Sin embargo, no es suficiente la catequesis y formaci?n cristiana que transmite el sentido trascendente de los espacios de una iglesia, si no describe c?mo la iglesia al tiempo que domus Dei es la casa de la asamblea o domus ecclesiae, donde resuena la Palabra divina, se celebra la liturgia y se realiza el sacrificio eucar?stico, descripci?n inseparable de la explicaci?n de la Misa y de los sacramentos en la catequesis.?

― Con relaci?n al oracional com?n. Es notoria la falta de apropiaci?n del oracional com?n y de su recitaci?n al un?sono por los ni?os y adolescentes, tanto en la iniciaci?n cristiana parroquial como en la escolar. No se trata de que no exista este oracional, su ausencia se debe a que no se ha tenido en cuenta en la iniciaci?n cristiana ni en la parroquia ni en la escuela de forma suficiente para que produzca el fruto de la actuosa participatio en la liturgia sobre todo de los adolescentes y j?venes, tal como pide la Constituci?n ?Sacrosanctum Concilium?37. Se ha querido hacer una liturgia para adolescentes y j?venes que supone de hecho una ruptura con la comunidad celebrante seg?n la mente de la Iglesia. La confusi?n entre canto catequ?stico y lit?rgico ha sido una de las causas de esta situaci?n. No me detengo en ello, he dejado constancia de la fenomenolog?a que acusan las celebraciones lit?rgicas en mi Carta pastoral Dar el pan de la Palabra y de la Eucarist?a (2008)38.

El Concilio encomend?a los pastores de almas ?fomentar con diligencia y paciencia la educaci?n lit?rgica, as? como la participaci?n activa de los fieles, interna y externa, seg?n edad, condici?n, g?nero de vida y grado de cultura religiosa, cumpliendo as? una de las m?s importantes funciones del dispensador fiel de los misterios de Dios, y deben guiar en este punto a su reba?o no s?lo con la palabra, sino tambi?n con el ejemplo?39. Los primeros responsables de que en la iniciaci?n cristiana el catequizando en etapa escolar baya introduci?ndose en la experiencia celebrativa de los misterios de la fe son, ciertamente, los padres, pero ?stos no pueden ser los ?nicos mistagogos que los introduzcan en la celebraci?n mist?rica de la fe, pues su acci?n conduce a los ni?os al encuentro con el liturgo y mistagogo de la comunidad por vocaci?n y ordenaci?n sacramental, que es el sacerdote, que hace presente al Obispo, y el di?cono. Los ministros ordenados cuentan en su acci?n mistag?gica propia con la ayuda de sus colaboradores, particularmente los catequistas y los educadores en la fe. Esto supuesto, no hay que esperar a que los ni?os lleguen a ser adultos para introducirlos en la experiencia oracional y celebrativa de la sagrada liturgia ni crear una liturgia propia para ellos sino acomodar su participaci?n a su edad y comprensi?n de la celebraci?n.

El nuevo catecismo Jes?s es el Se?or, de la Conferencia Episcopal Espa?ola, para la iniciaci?n cristiana de los ni?os y mirando principalmente a la primera Comuni?n, ha querido expresamente conjugar en su concepci?n instrucci?n y acceso al saber de Dios, de la revelaci?n divina, con la experiencia mistag?gica de Dios y de la vida divina, proporcionando para ello este oracional distribuido de modo progresivo y sistem?tico. La relaci?n entre instrucci?n e introducci?n y pr?ctica de la oraci?n cristiana se ha especificado en cada bloque en la Gu?a b?sica que el Secretariado de la Subcomisi?n de Catequesis de la Conferencia ha preparado, para mejor utilizaci?n pedag?gica y did?ctica del nuevo catecismo40. Ya en esta l?nea se sit?an algunos materiales al servicio de la iniciaci?n cristiana. Se trata, como reza el subt?tulo, de un verdadero ?itinerario catequ?tico de iniciaci?n cristiana? para j?venes y adolescentes confeccionado por los obispos de la Provincia eclesi?stica de Granada41.

Detr?s de este d?ficit oracional de la iniciaci?n cristiana hay un prejuicio promocionado por una pedagog?a contraria a la memoria como medio de instrucci?n y apropiaci?n de la fe. El fracaso catequ?stico de la iniciaci?n cristiana tiene tambi?n que ver con este ?destierro pedag?gico? de la memoria como medio de instrucci?n de la catequesis. En contra, el Catecismo de la Iglesia Cat?lica dice: ?La memorizaci?n de las oraciones fundamentales ofrece una base indispensable para la vida de oraci?n, pero es importante hacer gustar su sentido?42. Tal como puede verse en la misma confecci?n del Catecismo de la Iglesia Cat?lica43, corresponde a la catequesis la iniciaci?n en la oraci?n como educaci?n de la fe, y as? de la plegaria del cristiano, en la interiorizaci?n de la palabra de Dios, de la cual emana la vida nueva44. ?sta es siempre fruto de la experiencia de Dios y medio de purificaci?n de aquellas formas de oraci?n que no son inspiradas por el Esp?ritu y, de una u otra forma, est?n afectadas por las concupiscencias humanas. Orar conforme al Esp?ritu s?lo viene del Esp?ritu, pues ?no sabemos pedir lo que nos conviene? (Rom 8,26; cf. vv. 8,6.26-27). La catequesis inicia en la docilidad orante a la inspiraci?n del Esp?ritu como forma cristiana del di?logo con Dios.

― Con relaci?n al desarrollo gestual del rito lit?rgico de la Misa y sus partes. Hay un desconocimiento de los gestos y del desarrollo secuencial de la Misa. Lo que evidencia la falta de instrucci?n en la colaci?n eucar?stica y el desarrollo de sus partes y contenido de las mismas en la catequesis. Es necesario anotar que el apercibimiento de esta carencia tan llamativa ha estimulado la reedici?n de los antiguos cartones y paneles de la Misa, en algunos casos modernizados con acierto. Una catequesis obsesionada con la transmisi?n de los valores ciudadanos al uso ha corrido el grave riesgo de negarse a s? misma como acci?n eclesial, produci?ndose el efecto contrario del perseguido en la escuela. Si la escuela cat?lica ha de ser lugar eclesial, es del todo parad?jico convertir la parroquia y el acto catequ?tico en lugar de educaci?n ciudadana.

Con la deficiencia gestual lit?rgica, siendo as??que ni?os y adolescentes son particularmente sensibles al lenguaje de los signos y de los s?mbolos, no deja de ser llamativa la falta de una pedagog?a y did?ctica de los signos y s?mbolos lit?rgicos, mientras hay un recurso permanente a otros signos y s?mbolos supuestamente catequ?sticos, que se ofrecen como alternativos a los mismos signos sacramentales, que hasta el presente han venido interrumpiendo incluso el ritmo de la celebraci?n eucar?stica, para dar lugar a escenificaciones del ofertorio, que en ocasiones aparecen como una especie de happening lit?rgico, sin el cual los muchachos parecen quedar desarmados y no saber qu? hacer en la liturgia. Esto evidencia una ausencia real de formaci?n catequ?stica en la pr?ctica oracional y lit?rgica, en definitiva, de mistagog?a de la fe que la catequesis parroquial y la escuela cat?lica tienen que afrontar como reto para la iniciaci?n cristiana.?

― Con relaci?n al canto lit?rgico. ?Por qu? los j?venes no pueden cantar la Misa? Falta un ?cantoral com?n? que incluya al menos dos misas en espa?ol que puedan ser cantadas por los confirmandos, que ni cantan ni recitan las partes invariables, tales como el Kyrie, Gloria, Credo, Sanctus y Agnus Dei. Sin entrar la caracterizaci?n descriptiva del canto juvenil que se aplica a las celebraciones de ni?os y j?venes, algunos ejemplos esclarecedores del estado del canto lit?rgico entre los adolescentes y j?venes lo constituye el dato significativo de que, veinte a?os despu?s de la modificaci?n del Padrenuestro para la unificaci?n del Ordinario de la Misa, los confirmandos no son capaces de cantar la oraci?n dominical; y si se canta, se sigue hipotecando la versi?n vigente en la versi?n anterior, a pesar de que la unificaci?n del Ordinario de la Misa data de 1992. En el mejor de los casos, los j?venes cantan composiciones del Padrenuestro al arbitrio de sus compositores que han trastocado el tenor del texto de la oraci?n del Se?or.

Los adolescentes y j?venes acusan una notable incapacidad para el canto de las ant?fonas de la Misa, desconocidas para los formadores y catequistas. Entre ellas el canto del aleluya resulta una mezcla de reclamo comercial y mixtura religiosa con car?cter de ?amenidad polivalente?. Sin embargo, cuando se proponen en un colegio un ensayo como tal, da su resultado, pero hay que urgirlo y reiterar una y otra vez a los religiosos y religiosas educadores el deseo de que as? se haga. Cantan canciones de estado an?mico sin otro valor que el que pueda darle el corillo de jovencitos que cantan y que nadie de la asamblea entiende45.

De todo se deducen las deficiencias objetivas de la catequesis como transmisi?n ordenada y sistem?tica de la doctrina cristiana e introducci?n en los misterios de la fe, sin los cuales una vez concluida la fase de formaci?n de los adolescentes, queda una nebulosa sobre la identidad de su fe,? de caracterizaci?n d?bil y liviana. Cabe, como es obvio, ponderar la fenomenolog?a positiva de los grupos parroquiales y de los grupos que giran en torno a los colegios, que nutren incluso las grandes manifestaciones de los j?venes cat?licos, sobre todo en torno a los viajes del Papa a las Jornadas Mundiales de la Juventud. Sin sufrir espejismos no deseados conviene tambi?n retener de este fen?meno cuanto tiene de coyuntural y fen?meno juvenil; y, aunque es de hecho importante, en el conjunto de la juventud mundial no puede valorarse objetivamente si no se tiene en cuenta toda la sociolog?a juvenil, el fen?meno de la m?sica rock y el alejamiento de los millones de j?venes enteramente marginales a la Iglesia.

Es un logro indudable de la educaci?n cat?lica que la promoci?n y defensa de la vida haya prendido en tantos miles de j?venes que se manifiestan opuestos a la cultura actual de la muerte, sin embargo, no se ha logrado una pr?ctica sostenida de la fe, que se manifiesta en la ausencia de los j?venes de las celebraciones lit?rgicas y de los movimientos apost?licos.?

III. La parroquia como lugar propio de la iniciaci?n cristiana y relaci?n con la escuela cat?lica??

1. Actuaci?n conjunta de parroquia y escuela cat?lica en la iniciaci?n cristiana??

Partimos del principio de la necesidad de coordinar la acci?n de la parroquia y de la escuela cat?lica, y en la medida en que es posible tambi?n de la formaci?n religiosa de escuela p?blica, para lograr una verdadera cooperaci?n en la iniciaci?n cristiana.?

Aun siendo la escuela cat?lica lugar eclesial, como lo es de forma particular la familia, quienes imparten la catequesis al servicio de la iniciaci?n cristiana, no puede perder de vista que el acto catequ?tico, por su misma naturaleza mistag?gica cuyo fin es la iniciaci?n sacramental, no puede ser aut?nomo con relaci?n a la comunidad parroquial. La instrucci?n de los obispos espa?oles recuerda, a este respecto, que ?la parroquia, despu?s de la catedral, es el ?mbito privilegiado para realizar la iniciaci?n cristiana en todas sus facetas catequ?ticas y lit?rgicas del nacimiento y desarrollo de la fe?46.

Hoy se da, como casi siempre se ha dado, un desconocimiento por parte de la parroquia de cuanto se hace en los colegios, y un desconocimiento por parte de ?stos de cuanto se hace en la parroquia en la iniciaci?n cristiana. Destaca el hecho de que, por lo general, los Obispos no conocen qui?n imparte la catequesis y la ense?anza cat?lica en los colegios religiosos, qui?n ha nombrado a los profesores y a los catequistas, qui?n los ha formado y forma permanentemente.

Una de las cosas dif?ciles de conseguir la lista de personas que colaboran en la instrucci?n religiosa y catequ?stica cristiana como tarea espec?fica y privilegiada en los colegios cat?licos: religiosos y religiosas, profesores y educadores habilitados para impartir la Religi?n cat?lica y catequistas. No consta qu? formaci?n tienen y cu?l es su formaci?n permanente, qui?n la da y con qu? programas; en definitiva, qui?n forma a los catequistas.

Dada la disminuci?n de las vocaciones religiosas, esta cuesti?n?es de la mayor importancia, pues en principio cabe suponer que las religiosas en particular est?n bien preparadas para la iniciaci?n catequ?stica y sacramental, pero no es f?cil tener seguridad sobre ello. No lo est?n para la ense?anza de la Religi?n y Moral cat?lica en muchos casos y la ideolog?a cultural ambiente ha hecho presa en muchos de las educadores religiosos, que proyectan sobre la catequesis los prejuicios de esta ideolog?a, en algunos casos alimentada por religiosos sacerdotes que se ocupan sin el conocimiento de los obispos de la asistencia pastoral y religiosa a las comunidades de los colegios cat?licos, como resultado de la familiaridad de trato e identidad de planteamientos entre las ramas masculinas y femeninas de algunas ?rdenes y congregaciones.

No es necesario ponderar la repercusi?n que esto tiene en la trasmisi?n y celebraci?n de la fe de los alumnos, que no reciben la verdad de la fe sobre el misterio de Dios, de la Iglesia, de los sacramentos y de la conducta del cristiano. Esto sucede no tanto por desviaciones doctrinales manifiestas como por silenciamiento de importantes contenidos de la fe como la idea y concepto cristiano de Dios Trinidad (sustituido por un concepto banal de la bondad y misericordia de Dios, que se ha convertido en recurrente causa manipulaci?n al servicio de una ideolog?a liviana de la vida cristiana), la raz?n soteriol?gica de la redenci?n de Cristo, la necesidad del perd?n y de la penitencia con la consiguiente disciplina sacramental, etc.

No podemos analizar ahora estos contenidos, pero afirmar con convicci?n y por experiencia que esta es una de las causas m?s graves por las cuales los j?venes tienen muy pocas ideas claras sobre la fe y elaboran a no tardar mucho en la primera juventud el men? religioso que eligen como religi?n personal: cat?licos, pero no creen en la resurrecci?n de Cristo y de los muertos (la vida eterna); o aman a Cristo, pero no creen que sea Hijo de Dios y Dios verdadero. No valoran la pr?ctica sacramental y menos la moral cat?lica, en permanente contradicci?n con la propuesta ?tica civil de la cultura ambiente, basada en el consenso de los grupos sociales pol?ticamente mediatizado sin escr?pulo por las transacciones a que obliga la permanencia en el poder.

Los j?venes se conducen por el sentimiento religioso, a veces alimentado en la familia con la mejor voluntad pero enteramente marginal al aludido ?v?nculo institucional eclesial? de la escuela cat?lica.?

2. Programaci?n de la acci?n conjunta?

?????No puede haber coordinaci?n, si no hay una elaboraci?n conjunta de un programa de actuaci?n de consuno, con acciones complementarias y de rec?proca referencia. Estas acciones requieren la orientaci?n de un proyecto diocesano para la iniciaci?n cristiana que sea asumido por las parroquias y los religiosos y religiosas que se han consagrado a la escuela cat?lica. Esto exige coordinar algunos elementos fundamentales en la catequesis:?

?????1?.? Una programaci?n de la catequesis que se atenga los mismos criterios para la selecci?n y formaci?n de catequistas y que atienda a las mismas etapas de la catequesis sin vacilaci?n (grupos de ni?os y adolescentes sujetos de catequizaci?n).

?????2?. Fijaci?n de las edades sacramentales y mantenimiento sin vacilaci?n, reconduciendo los grupos hasta su ajuste real.

?????3?. Aprobaci?n??

?


Publicado por verdenaranja @ 20:13  | Hablan los obispos
 | Enviar